Valencia

El primer gol lo marcó el Sentiment

El primer gol del partido ante el Sevilla fue sin duda el de los valencianistas, el Sentiment, los aficionados que recibieron al equipo en la puerta de Mestalla y que lo llevaron en volandas durante los 93 minutos de juego

MH.- A uno se le ha puesto la piel de gallina. Con una afición así, no caben excusas de nigún tipo. Ni del propietario, ni de sus empleados desplazados en la ciudad, ni del entrenador, por que “Esta es l’afició de un València Campeó”, sin duda.

La cita era a las 14:30 horas, aunque muchos ni siquiera han podido dormir. En un llamamiento unánime por parte de L’Agrupació de Penyes y de los medios de comunicación valencianos, de exjugadores -algunos, verdaderas leyendas del valencianismo-, y de muchos aficionados, para recibir al autobús del Valencia CF en su llegada al estadio, se quería transmitir a los jugadores y cuerpo técnico el ‘sentiment’, todo el apoyo. Es aquello de “Al Valencia siempre lo levanta… su fantástica afición!”.

Pablo Ortiz, poco después de las 7 de la mañana, ya se preparaba para recibir a su Valencia.
Pablo Ortiz, poco después de las 7 de la mañana, ya se preparaba para recibir a su Valencia.

Y así fue, con puntualidad y acompañados por la banda de música correspondiente, el autobús que trasladaba al cuerpo técnico, plantilla y empleados del primer equipo fue rodeado por un gran número de valencianistas, ataviados con sus senyeras, o con la oficial y blanca del club, o con la taronja…., que fueron jaleando a la comitiva, enarbolando banderas y bufandas y lanzando cientos de rollos de papel, al  paso en su recorrido habitual hasta la Avenida de Suecia. Era el 1-0, minuto cero.

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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