Opinión

¿Dónde estás, querido Peter?

Miguel Ortiz

Está escondido, agazapado, ya no aparece en escena para hacerse la foto entrando en Mestalla o en su palco privado. No se sabe nada de Peter Lim. Y la afición quiere responsabilidades, palabras, hechos, autocrítica. El propietario del Valencia Club de Fútbol debe estar muy preocupado por su empresa en Singapur, aunque su tiempo libre lo dedica para regalar calzoncillos de Cristiano Ronaldo al encantador de perros, César Millán.

Peter Lim compareció públicamente en la televisión oficial del club durante las pasadas fiestas de Navidad, pero lo que los aficionados quieren es que convoque una rueda de prensa ante los medios de comunicación y que conteste a tantas y tantas preguntas que se hace la calle. En definitiva, que hable claro.  Es el máximo responsable de la situación actual del conjunto blanquinegro que, mirando el calendario, es uno de los firmes candidatos a bajar a Segunda División.

Peter, la parroquia está, con perdón, acojonada, los tiene de corbata. Debería dar un paso al frente, que nos tiene abandonados y nos jugamos el futuro, la supervivencia. Nuestro futbolista franquicia, Paco Alcácer, fue entrevistado anoche en la Cadena Ser. Una frase del ‘9’ de España me puso la piel de gallina. “Sólo tengo en la cabeza mantener al Valencia en Primera División”. Espeluznante sí. Jamás pensé que volvería a escuchar una frase así desde el interior del vestuario. Cómo ha cambiado el discurso, de luchar por entrar en Liga de Campeones… a llorar por no descender.

Lo que más me preocupa es que una plantilla de esta envergadura no está preparada psicológicamente para lidiar con el agujero negro de la clasificación y los rivales directos por la permanencia, sí. Estoy muy asustado porque nos pasarán por encima. Señor Lim, necesitamos explicaciones, argumentos. Su enésima apuesta fue Gary Neville y no da pie con bola, el equipo está destrozado y los jugadores no le entienden. “Está claro que el idioma es un inconveniente, le pedimos al míster que intente hablarnos en español aunque sean palabras sueltas, el intérprete siempre está en el vestuario y no es lo mismo que te hable el entrenador a que lo haga el traductor”, fue otro de los dardos del delantero de Torrent.

El Valencia actual tiene muy mala pinta, amigo Peter y, si aparece la Geperudeta y logramos la salvación antes de que finalice el curso, haría bien en anunciar el nuevo entrenador para la próxima temporada cuanto antes, pero no un técnico cualquiera. Ya está bien de experimentos con gaseosa que no sirven para nada. La afición quiere un preparador contrastado, que enganche, que ilusione. Si no, desgraciadamente veremos muchas butacas vacías en Mestalla la campaña 2016/2017, porque muchos hinchas se bajarán del barco. ¿Dónde estás querido Peter?

@Miguelortiz1974

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ATENTADO EN BARCELONA
Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julian en el suelo de La Rambla

Harry Athwal es un turista británico de 44 años que durante las últimas horas se está convirtiendo en Reino Unido en el símbolo de valentía, humanidad y ayuda a las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils por su actitud con Julian Cadman, el niño australiano de siete años que los Mossos han confirmado que murió en el ataque terrorista en La Rambla. Este inglés de Birmingham se encontraba en el balcón del primer piso de un restaurante de La Rambla en el momento del atentado del pasado jueves. Desde allí vio el ataque y tras pedir a sus acompañantes que no se movieran de ahí, bajo a prestar ayuda. “Fue instintivo. Miré a ambos lados, había cuerpos esparcidos y a mi derecha estaba el niño, en medio de la calle. Corrí directamente a él”, declaró Athwal al periódico británico Mirror. “Estaba inconsciente, su pierna estaba doblada y le salía sangre de la cabeza. Sabía que era más que sangre”, afirma. “Le tomé el pulso y no tenía. Puse mi mano sobre su espalda y pensé que se había ido. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas, pero me quedé con él, me senté allí porque no iba a dejar a este niño en medio de la calle”, asegura. Aunque la policía le reiteró varias veces que debía moverse ya que los terroristas podrían regresar, Athwal se negó a dejar a Julian. “Se parecía a mi propio hijo. Era de su misma edad, unos siete u ocho años”, asegura. “Nunca vi su rostro pero me consuela saber que tenía alguien con él”, recuerda Athwal, que tuvo que llamar repetidamente a los servicios de emergencia para que atendiesen al chico. “Había tanto pánico, la gente gritaba y había muchos cuerpos para atender”, indica. Posteriormente se reunió con su hermana y el resto de sus acompañantes en una farmacia donde esperaron hasta la medianoche cuando la policía llegó y les hizo marchar. Harry Athwal, que regresó a La Rambla para unirse al minuto de silencio, aseguró que se quedarían hasta el lunes tal como habían planeado. “Se lo debemos a Barcelona”, añadió.
(El Mundo)

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