Opinión

Otra vez el Día de la Marmota

Susana Gisbert

Mira que lo digo veces. Que va a ser la última ocasión que flirtee en un artículo con la política. Que ni soy especialista en eso, ni quiero ni debo serlo. Pero nada. Que ni yo misma me lo creo. Y, aunque no sea política en el más estricto sentido, va a acabar siéndolo, porque en realidad todo es política, en cuanto esto se refiere al bien común. Y como ciudadana me es difícil sustraerme a los acontecimientos, a los informativos y a lo que pasa en nuestro país y en nuestro mundo. Porque además, no hacen más que fustigarnos con lo mismo una y otra vez.

Y es que ya tenemos un nuevo protagonista en el ‘photocall’ del posible nuevo gobierno. Ya tuvimos un primer protagonista que no llegó de pasear por la alfombra roja. Evidentemente, no había preparado bien su papel ni iba vestido para la ocasión y, sobre todo, no hizo un casting en condiciones. Y ahora pasamos al segundo. Ya veremos si lo ha ensayado mejor, porque compramos nuestra entrada el 20 de diciembre y de momento aun no nos han dejado sin película. Y son tantos reportajes previos que una casi echa de menos el NODO. O no

El caso es que ahí seguimos. Venga a hablar de líneas rojas y de conceptos abstractos y sin que nadie escuche las cosas que realmente importan en el día a día de los españolitos de a pie. Salvo que yo esté confundida, claro. Pero se me ocurren líneas de muchos otros colores, además del rojo. O antes de él.

Veamos. ¿Por qué no marcan una línea blanca, en vez de tanto rojo, que haga referencia a la sanidad? ¿Por qué no una verde que aluda a la educación? ¿Y una morada, que remita a un pacto de estado contra la violencia de género? ¿Y una de color indeterminado, en relación con la justicia? Y propondría más. Una línea negra para la negra situación de los refugiados, una del color del arco iris para la discriminación, otra más para el paro, el problema de la vivienda, la restricción de derechos, la corrupción. Y así, hasta el infinito y más allá. Que ni Sorolla, Picasso y Miró juntos tienen en su paleta colores suficientes.

Pero no. Aquí seguimos con la línea roja dichosa y los conceptos vacíos y grandilocuentes. Como eso de la unidad de España. Que no digo yo que esté mal, ni mucho menos, pero mejor sería explicarle a los españoles cómo vamos a luchar en unidad por todos estos problemas y muchos más, en vez de quedarnos en la superficie. Que al que lleva años en el paro le interesa que le digan cómo dar de comer a sus hijos, como llegar a fin de mes, como salvar su casa. Y si para eso sirve la unidad de España, pues estupendo. Pero a esta parte aun no han llegado. Ni sé si lo harán, visto lo visto.

Así que señores. Harta estoy de este Día de la Marmota post electoral. Hablénme de cosas concretas y déjense de gaitas. Y recuerden que la Constitución es un medio para garantizar un estado social y democrático de derecho. Y no un fin ni una barrera que nos impida hablar de lo demás. Que es lo que está pareciendo.

Y que lo sepan. Nos estamos empezando a cansar. Y mucho. No olviden que seguimos con la entrada comprada y sin atisbo de que empiece la película.

@gisb_sus

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