Literatura



Las lágrimas y la flor

Decía mi abuela que el abuelo de su abuela contaba que un anciano las trajo en barco desde el lago de Como, de un vergel en el que pastaban Amalteas y crecían frutas de colores



Larimar

De alguna manera, tus labios y tu forma de recibir los míos fueron el parangón de lo que mata y lo que hiere




Erial

Nunca me prometiste que lo nuestro iba a ir a más, lo sé, pero ¿qué te hubiese costado haberme dejado una rendija por la que colarme?




Dolina

Esa magia tuya de mover piezas, encajando entrante con saliente, todo lo tuyo con todo lo mío, sin esfuerzo, sin plano y sin margen de error


Donosura

No querer querer es una jodienda como otra cualquiera, sobre todo cuando sabes que queriendo, quizá tu vida sea un escenario de usos múltiples





En el nombre del padre

‘Yo los maté, Padre. Necesitaba confesárselo y que me justifique ante el Señor. Me duele por mis hijos. Lo hice por mis hijos. No me entrego en comisaría por mis hijos’






Dédalo

«Como si tu ser sintiese la necesidad de ser feliz y parecerlo, de ser jovial y compartirlo, de ser bonita sin pretenderlo»