VALENCIA CF 100

Plena confianza en Rubén Baraja

Nico González y Rubén Baraja en una sesión de entrenamiento./VCF
Nico González y Rubén Baraja en una sesión de entrenamiento./VCF

El entrenador del Valencia trabaja a conciencia para taponar los constantes agujeros de la defensa y aporvechar las ocasiones en ataque

Valencia, martes 02. 05. 23

MANUEL HUERTA

Es el jefe del vestuario y el responsable de sacar al Valencia de la situación actual. Lo conocí en 2010, cuando le propusimos entrar a forma parte de la sociedad que editaba la página valencianista.es. Si no recuerdo mal, por aquel entonces todavía no había comenzado su carrera como entrenador pero ya vimos un tío con las ideas claras, muy constante, minucioso con sus cosas, estudioso del fútbol, con muchos recursos.

Rubén Baraja está capacitado para sacar al equipo de los puestos de descenso y estoy seguro de que lo logrará porque para eso está trabajando, junto a Carlos Marchena, con criterio e intensidad en Paterna. Y eso a pesar de haber heredado un grupo viciado por otro entrenador, otro sistema y que huyó a las primeras de cambio.

El Valencia tiene, merced a su máximo accionista, un grave problema en el centro del campo. Desde las salidas de Coquelin, Kondogbia y Waas, lleva jugando casi dos temporadas sin mediocentro defensivo. Lo intentó Pepe Bordalás con Hugo Guillamón y no lo consiguió. Porque Guillamón no sirve para el puesto, pero al técnico alicantino se le negó el pan y la sal y no tuvo más opciones.

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Y el club, muy consciente del déficit en la zona ancha, consiguió esta temporada la cesión de Nico González, con tan mala suerte de que cayó lesionado cuando más se le necesitaba, tras una primera parte de la liga en adaptación al atrevido sistema de Gattuso.

Volvió a ocupar en muchos partidos el puesto Guillamón, con los mismos nefastos resultados de siempre. Es un jugador que no tiene el concepto asimilado, que no sirve para esa responsabilidad, básica en el fútbol de hoy y de siempre. Pero no había otro, ni tiempo para Baraja de readaptar a alguien en el sitio.

Lo sorprendente es que todavía hoy alguno le diga al entrenador que Guillamón tiene que jugar. Y sorprende si esa insinuación llega de un medio de comunicación, especializado en fútbol y en el Valencia CF. Porque una de dos: o pretenden desestabilizar a Baraja y por ende al equipo, o no han visto un partido de fútbol en su puñetera vida.

Al decir que Guillamón no tiene el concepto asimilado estoy diciendo que es un jugador anárquico, con una actitud indignante en sus últimas comparecencias por ramplón y pasota, insolidario con los compañeros en el juego, toda una vía de agua para la defensa, necio en el error, lento hasta deseperar, gesticulante sin mérito y sin llegada al área contraria.

No, el Valencia sin Nico sigue sin un mediocentro de garantías, un futbolista del que disponen todos su rivales y que le marcan la diferencia a un equipo obligado siempre a jugar por bandas, dependiendo del acierto de sus exteriores o de los carrileros, siempre en inferioridad en la parcela cental. Ese es Hugo Guillamón y por supuesto que estoy con Rubén Baraja al tomar la decisión de jugar al menos once contra once, como hizo en Cádiz.

Hay que dejar al entrenador valencianista trabajar para que pueda insistir en corregir las pifias defensivas, incluso entrenadas y que con la falta de concentración demasiado habitual, provoca desventajas casi definitivas por carecer de gol arriba, en parte porque no hay un ‘6’ que apoye a Almeida para el juego por dentro.

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