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‘Para lo que tengo que soportar, me busco otro trabajo’

Alumnos de Secundaria/Archivo
Alumnos de Secundaria/Archivo/INFORMAVALENCIA.COM

Un profesor vocacional de Matemáticas, explica su frustración ante las carencias del sistema educativo

Barcelona, miércoles 08. 02. 23

A. CASAÑ

«Para lo que cobro y lo que tengo que soportar, me busco un trabajo diferente». Marc Schmidt, un vocacional profesor de Matemáticas en un centro de Secundaria de la provincia de Barcelona, ha convertido su experiencia como docente en un perfecto resumen de lo que sucede en muchos centros educativos de nuestro país: profesores agotados y, sobre todo, frustrados ante lo que denuncian es una grave, y a veces irrespetuosa, falta de respeto y consideración a su figura.

Expuso su caso en Twitter, y su experiencia se viralizó. El suyo es quizás un caso paradigmático, en tanto que se trata de alguien que, con una buena carrera fuera del campo de la educación -era ingeniero en Volkswagen-, decidió cumplir su sueño y convertirse en profesor, convencido de que las Matemáticas podían enseñarse mejor. Sobre el terreno, a pie de aula, su experiencia ha sido frustrante, según su relato.

«Hoy en una clase de segundo de ESO totalmente fuera de control, alterados, gritando, a pesar de que éramos dos profesores. Le digo a un alumno, esto es una locura, me contesta: calla, te pagan para que aguantes. Tengo claro que quiero dejar este trabajo. Hasta aquí hemos llegado. Dignidad 0». De inmediato, tras colgar el tuit, decenas y decenas de comentarios solidarizándose con su caso y el relato de otros compañeros explicando casos similares. «Tras 32 años de docencia en Secundaria y Bachillerato no veo la hora de pre jubilarme. Es triste, pero es así. Motivación 0. Y más por haber visto la brutal evolución hacia la apatía, la burla al conocimiento y las pocas ganas de aprender», la comenta otro docente.

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Es el propio Marc el que prosigue contando su experiencia. «Hoy he entrado a trabajar a las 8:15, he tenido una hora para almorzar y hasta las 19:00 no he salido del instituto. A las 20:00 he llegado a casa. Para lo que cobro y tengo que soportas, me busco un trabajo diferente. Los dos meses de verano de que me sirven si igualmente no tengo dinero».

Las reacciones han sido variadas. Un comentario le apunta a Marc que en el extranjero, en concreto en Suiza, buscan desesperadmente profesores de Matemáticas, aunque le previene: «Faltas de respeto vas a encontrar porque desafortunadamente esto ya está en todos lados. Pero el sistema aún no está tan echado a perder».

Otros comentarios, por contra, y en lo que parece un concurso de la precariedad, le reprochan que se queje cuando hay trabajadores en peor situación: «Con el sueldo sí tienes para hacer buenas vacaciones. Otra cosa es decir qud es un trabajo duro. Legalmente 40h/. Una mileurista, asalariada, contrato precario, con retención 2%, mal ambiente laboral, bulling… no puede ir tranquila de vacacione. Algunos se quejan diciendo q se van y no se van nunca».

En general, las redes han acogido la experiencia de Marc como un ejemplo, efectivamente, de que el sistema educativo español se está echando a perder, en buena parte por la pérdida de prestigio del rol del profesor, y también por el cambio de actitud de algunas familias, que tratan a los docentes como empleados. Así lo explica otro docente.

«El problema es que el sistema educativo ha pasado de respeto al profesorado a humillación al profesorado. Y esto ocurre a todos los niveles. Los alumnos creen que pueden decir y hacer lo que quieran impunemente porque casi nunca hay ‘represalias’ (aunque sea expulsión de aula)», expone uno. El propio Marc Schmidt le responde: «En la ESO es exactamente eso, los alumnos a menudo incluso vacilan diciendo que si los expulsas mejor. Y al equipo directivo no le gusta esta medida, ya que ‘no le podemos tomar el derecho a la educación a nadie’, por lo que acabas aguantando las situaciones de falta de respeto».

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