Más críticas de la Cultura a la nueva Selectividad

La ministra de Educación Pilar Alegría había anunciado que este año se aplicaría una moratoria para poder hacer las recuperaciones/CDDLa ministra de Educación Pilar Alegría había anunciado que este año se aplicaría una moratoria para poder hacer las recuperaciones/ARCHIVO-RTVE

«Supondrá una merma irrecuperable en la formación de los estudiantes: Un examen simplificado llevará a contenidos simplificados»

Viernes, 02. 12. 22

A. CASAÑ

La Real Academia Española (RAE) también rechaza la nueva Selectividad. El nuevo diseño que ha propuesto el Ministerio de Educación no gusta a los académicos de la lengua castellana, que han detectado en él varias «insuficiencias». En una declaración institucional, advierte de que «reduce considerablemente los contenidos de lengua y literatura que los estudiantes deben dominar» y «pierden, pues, el lugar preponderante que hasta hace poco tenían la reflexión y la argumentación lingüística, la capacidad para compendiar y ordenar discursos, así como la interpretación, la valoración y el análisis de los textos literarios».

«El texto ministerial reitera en varias secciones la importancia de ‘enseñar y evaluar de modo competencial’, pero no aclara cuáles son exactamente las competencias que se suponen esenciales, y tampoco explica por qué su adquisición se habría de oponer al conocimiento de los contenidos que hasta ahora se consideraban imprescindibles», denuncia la RAE, que lamenta que este documento haya sido «elaborado sin contar con la opinión de los profesores de Bachillerato y sin consultar a los coordinadores de las pruebas de acceso a la universidad, sea cual sea la comunidad autónoma en la que estos desempeñen su labor».

El Gobierno propone reemplazar los cinco exámenes independientes que hay ahora sobre Lengua CastellanaLengua CooficialLengua Extranjera, Historia e Historia de la Filosofía por una única «prueba de madurez académica» que fusiona estas cinco asignaturas. La primera parte del ejercicio consta de 25 preguntas tipo test o de rellenar huecos y la segunda está compuesta por tres preguntas abiertas con una longitud máxima de 150 palabras, el equivalente a dos o tres párrafos. El Ministerio de Educación dice que «valora todas las aportaciones de cualquier colectivo» y se muestra abierto a hacer cambios. Pero en el último borrador, al que ha tenido acceso este diario, se mantiene este formato de examen con poco desarrollo.

No es nada habitual que la RAE emita comunicados tras sus plenos, y menos aún para cuestionar una reforma del Gobierno. La última vez que lo hizo fue, en enero de 2020, en su informe sobre el lenguaje inclusivo de la Constitución, y además fue por imperativo de la entonces vicepresidenta Carmen Calvo, que fue quien encargó el trabajo. Así que cabe pensar que han visto que la situación es suficientemente grave para romper su imparcialidad habitual, como prueba que diga expresamente: «La Real Academia Española considera que esta institución no puede desentenderse de la forma en que se enseñan en nuestro país la lengua y la literatura españolas, aunque tales cometidos no aparezcan destacados en sus estatutos».

«Una irresponsabilidad histórica»

Ahora, los novelistas históricos se han sumado a la Real Academia de la Lengua (RAE) en su censura a la nueva Selectividad. Autores como Santiago Posteguillo, Almudena de Arteaga, Juan Eslava Galán, María Elvira Roca Barea, Carmen Posadas, el diplomático Inocencio Arias o el histórico dirigente socialista Joaquín Leguina han publicado este jueves un manifiesto en el que denuncian que la prueba de acceso a la universidad que plantea la ministra Pilar Alegría «supondrá una merma irrecuperable en la formación de los estudiantes».

Medio centenar de intelectuales agrupados en la Asociación de Escritores con la Historia ha consensuado una declaración en la que muestra su disconformidad con la propuesta del Gobierno, que plantea la evaluación conjunta, en un único examen, de las asignaturas de Lengua Castellana y Literatura, Lengua Cooficial, Lengua Extranjera, Historia e Historia de la Filosofía. Hasta ahora estas materias han tenido cada una su examen independiente. Ahora se agruparán en uno solo con un formato muy distinto: en vez de extenderse, los alumnos tendrán preguntas mayoritariamente de tipo test o de rellenado de huecos. También habrá tres preguntas libres de un máximo de 150 palabras cada una.

Santiago Posteguillo, que además de escritor superventas es profesor de Literatura Inglesa y Norteamericana en la Universidad Jaume I de Castellón, explica en el diario El Mundo la «enorme barbaridad» que supondrá este formato: «Si reduces los contenidos de estas asignaturas tendrás a personas más ignorantes, más manipulables, menos críticas y menos cultas. Yo me rebelo contra eso. Es una irresponsabilidad histórica. La solución para reducir el fracaso escolar no es bajar la exigencia, sino dar los apoyos necesarios para que todos los alumnos den lo mejor de sí mismos con el fin de crear una base amplia de ciudadanos que lea libros, sepa de Historia, tenga un buen conocimiento de su lengua, conozca la Filosofía y pueda defenderse adecuadamente».

«Consideramos que esta propuesta representa un ataque a la escuela pública y a la futura libertad de nuestros estudiantes, especialmente de los que provienen de entornos más desfavorecidos», dice el manifiesto de los escritores. Como historiadores, explican que «la comprensión de las dinámicas sociales, económicas y políticas no se puede captar en el ámbito de una palabra en un hueco o de examen tipo test».

«La Historia nos enseña que la evolución de las sociedades es esencialmente compleja y, para que dicha complejidad pueda ser desentrañada, los estudiantes necesitan razonar, analizar, reflexionar, escribir, debatir, resumir y descartar. Ninguna de estas operaciones cabe en el modelo que el Ministerio ha propuesto como medida de examen», recalcan.

El manifiesto recuerda que el último curso de Bachillerato «va a ser, para muchos de nuestros futuros ciudadanos, la última oportunidad de estudiar la Historia en su vida». «Un examen simplificado conllevará contenidos simplificados y esto, a la larga, supondrá una merma irrecuperable en la formación de nuestros estudiantes», señalan, conscientes de que lo que se pregunta en esta prueba es lo que al final se acaba estudiando durante la enseñanza preuniversitaria.

También rompen una lanza en defensa de la Lengua Española: «Como escritores, sabemos del valor que tiene la reflexión sobre el lenguaje en la creación de lectores y escritores competentes. Suprimir los estudios de Gramática, léxico o composición textual y reducir el estudio del lenguaje a una mera práctica de escritura sobre textos simples es una irresponsabilidad histórica», indican.

Recuerdan expresamente que «suprimir el estudio de la Literatura en Bachillerato, algo inusitado desde el inicio de la escolarización universal, contribuirá a crear españoles ignorantes de sus brillantes tradiciones literarias en español, catalán, gallego y vasco». «Nada lo justifica y nada lo avala», destacan.

«Se da el caso, además, de que el Gobierno plantea estas medidas sin una argumentación que las justifique», añade el documento, que también firman el presidente de la asociación, Antonio Pérez Henares, así como Isabel San Sebastián, Emilio Lara, María Vila, María Pilar Queralt del Hierro, Rafaela Cano, José Calvo Poyato, José Luis Soto, Ramón Villa, Javier Sierra, Eva Díaz Pérez, Augusto Ferrer Dalmau, José Ángel Mañas, Fernando Martínez Laínez, Gonzalo Giner, Luis del Val, Mari Pau Domínguez, Manuel Pimentel, Marcos Chicot, Pilar de Arístegui… Y piden al Ministerio que retire la propuesta, al tiempo que le recuerdan que «las reformas educativas deberían negociarse con los actores del sistema educativo».

 

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