La montaña dictará sentencia en el Tour 2023

En la tercera etapa de los Pirineos, la más dura de las tres, el danés Jonas Vingegaard ha sellado su triunfo en la 109ª edición del Tour de Francia con una gran exhibición salvo sorpresa mayúscula./TDPEn la tercera etapa de los Pirineos, la más dura de las tres, el danés Jonas Vingegaard ha sellado su triunfo en la 109ª edición del Tour de Francia con una gran exhibición salvo sorpresa mayúscula./TDP

El regreso de la legendaria ascensión al Puy de Dôme al recorrido de la carrera, se suma a la presencia de otros colosos, como el Tourmalet, Grand Colombier o el Col de la Loze

Jueves, 27. 10. 22

A. CASAÑ

Este jueves se ha dado a conocer la 110ª edición del Tour de Francia, que partirá como ya se sabía el día 1 de julio de 2023 de Bilbao, que tendrá sus tres primeras jornadas en el País Vasco, que mirará pronto a los Pirineos, que estará marcado por la dureza montañosa del recorrido y en el que sólo hay programada una contrarreloj.

Será la duodécima ocasión en el siglo XXI que la Grande Boucle empiece a rodar desde fuera de las fronteras galas y la segunda vez que la Salida tiene lugar desde el País Vasco, tras la que salió de San Sebastián en 1992. No serán estos tres primeros asaltos del Tour nada sencillos, tanto por el kilometraje de las etapas como por la exigencia de las mismas, antes de partir el tercer día de Amorebieta y finalizar a toda velocidad en Bayona. Serán ésta y la cuarta jornada dos días para los sprinters, mientras los escaladores cargan las pilas para las dos jornadas siguientes, en las que la montaña gana protagonismo, con la llegada ya de colosos como el Tourmalet o Cauterets.

Duarnte la carrera se recorrerán las cinco cadenas montañosas de Francia y habrá un total de 30 ascensiones a puertos de 2ª categoría. De este conjunto de subidas más o menos exigentes, probablemente la que más llame la atención sea la ascensión al Puy de Dôme (en la etapa 9) cuyos caminos volverán a estar abiertos a los corredores del Tour (pero no a los aficionados), 35 años después de la última ascensión al mirador de Clermont-Ferrand. Los últimos cuatro kilómetros de asfalto antes de la meta, con una pendiente media de casi el 12%, pueden ser absolutamente decisivos.

Los corredores se pondrán a prueba también en otras ascensiones vertiginosas, como la del Grand Colombier (en la etapa 13), donde se establecerá la línea de llegada por segunda vez en la historia de la carrera. Después de la cumbre del Jura, turno para el Col de la Loze, justo antes de descender a la pista de aterrizaje de gran altura de Courchevel (en la etapa 17), para concluir una secuencia en los Alpes reservada sólo para los más fuertes. El paso del Col de Joux Plane y su posterior descenso antes de Morzine (en la etapa 14), la subida a Le Bettex al día siguiente (en la etapa 15), así como la pista Côte de Domancy que está en el programa por primera vez (en la etapa 16) tiene todos los números para romper la jerarquía los candidatos al maillot amarillo.

La última semana es decisiva y el Tour de 2023 no será una excepción, ya que a las etapas apuntadas hay que sumar la del penúltimo día de carrera, donde el relieve de la jornada por los Vosgos hasta la estación de esquí de Le Markstein incluirá 3.500 metros de desnivel en una distancia de tan solo 133 km, pasando por el Col de la Grosse Pierre y las ascensiones del Petit Ballon y el Platzerwasel. Un día explosivo en el que las fuerzas estarán muy justas y en el que la carrera acabará de decidirse.

Solo una etapa contrareloj

Uno de los detalles que más llama la atención e el recorrido del Tour de Francia del año que viene es la poca relevancia de la contrarreloj. A diferencia de este año, en el que ha habido dos CRI, una en la primera etapa y otra en la penúltima, para un total de 53 kilómetros, el año que viene sólo hay una jornada contrarreloj, en la jornada 16ª, y de 22 kilómetros.

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