El tiempo que me queda (The Time I Have Left)

The Time I Have Left (cover)./JC

«Todos vamos a morir, y nadie sabe cuándo. Lo importante es cómo, qué estarás haciendo cuando tu corazón deje de latir.» Guillaume a Aline

Valencia, jueves 06. 10. 22

JAVIER CARAVACA

Imagina que tienes en tus manos el protagonista de una novela, una chica, y que puedes tomar las decisiones por ella, no vienen escritas por el autor. Imagina que la novela empieza cuando se despierta sola en una habitación oscura. Digamos que se llama Aline. No hay nadie en su apartamento, pero sí indicios de que vive con alguien. Más pronto que tarde querrás que salga a la calle para descubrir algo más, pero no hay calle: solo un gran pasillo desolado, con más apartamentos, sumergido en un complejo inmenso en el que no hay un rayo de luz natural, y solamente rastros de habitantes, nadie más que Aline. Una pulsera, una guitarra, una nota en un papel, tan solo pistas de que hubo alguien con ella, pero no sabes por qué no hay nadie, por qué está allí. Ni siquiera sabes qué significa allí. Sin embargo, hay un reloj que te atormenta, una cuenta atrás de seis horas, y pronto descubrirás que es el tiempo que le queda para morir.

Imagina que Aline sufre un espasmo y se desmaya. Ella sabe por qué, lo ha visto muchas veces en otras personas, demasiadas, pero tú todavía no lo sabes. Sin embargo, puedes ver lo mismo que ella ve mientras yace: figuras sombrías, tormento, montones de carne que crujen y la quieren aplastar, ansiedad, grutas por las que resbala, tan siniestras como intestinos gigantes, suelos que se desmoronan bajo sus pies, miedo, ruido y asombrosos parecidos con personas a las que amaba. Siempre vuelve de ese espacio liminal, tan desconcertada como tú, con el reloj menguando inexorable. Es el síntoma inequívoco de que algo le pasa, el funesto tic tac de la muerte que corroe su ya maltrecha voluntad. Aún no sabes lo que es, pero ahí están las claves para descubrirlo junto a ella. Por qué no hay nadie, te preguntarás. ¿Estarán todos muertos? Pero… tampoco hay cadáveres en la Colonia 7. Así se llama el complejo, lo ves en un cartel enorme que ilumina una pasarela, desde la que puedes observar un sinfín de plataformas preñadas de apartamentos como una especie de colmena humana, pero vacía. ¿Por qué está allí Aline? ¿Desde cuándo? Ella, por desgracia, ya tiene esas respuestas, pero tú aún no lo has averiguado. Tampoco sabes qué es la Colonia 7, dónde está, ni si hay alguien que la retenga allí. Solo sabes que hay algo que mantiene su interés vivo, algo que la mueve a escapar antes de que el tiempo se agote, pero ni siquiera sabes a dónde quiere escapar, ni de qué. Aline sabe que no sobrevivirá al reloj, si alguna vez pensó que nunca llegaría su momento, ahora sabe que es inevitable. Pero no sabe por qué. Sin embargo, tú, que gobiernas sus pasos, ni tan siquiera sabes quién es Aline.

Aline en la Colonia 7, con 40 minutos en el reloj./JC

Aline en la Colonia 7, con 40 minutos en el reloj./JC

Ese es el punto de partida de The Time I Have Left, un videojuego indie, que podríamos clasificar dentro de los juegos de rol, porque no consiste en otra cosa lo de interpretar a un personaje de ficción, o dentro los narrativos, también llamados novelas visuales, pues el fulcro sobre el que descansa el alma del juego es precisamente la historia, la trama, el desarrollo interno de los personajes. Sé bien lo que digo, porque es la parte que me corresponde en ese complejo proyecto del estudio Ground Game Atelier: el desarrollo del guion, el nudo de las historias, la tensión dramática, el carácter y las motivaciones de los personajes… En definitiva, confío en que podrás encontrar en el juego el estilo literario de mis textos. Y no solo eso, también mi amor por la música, la química, la ciencia ficción, el suspense, la tecnología, la historia, el misterio, la filosofía… todo cabe ahí dentro, como en cualquier novela. Para sumergirte en él, los diseñadores están desarrollando un aspecto visual muy fino y atractivo del que estoy enamorado, con un punto de vista cinemático parecido al de las películas, más que al de los videojuegos tradicionales, sombrío siempre, enigmático, terrorífico en ocasiones, que estoy seguro de que te hechizará desde el primer vistazo.

Aline en una escena de acción en el espacio liminal./JC

Aline en una escena de acción en el espacio liminal./JC

Es un juego para adultos, ya que me lo preguntas, no por la dureza de lo que se ve, sino por la complejidad de las tramas y la profundidad de lo que se quiere contar. Fácil de disfrutar para cualquiera que le guste leer, como tú, que has llegado hasta aquí sin sudar, incluso aunque no sea aficionado a los videojuegos. Es decir, no es recomendable para ciegos, tú me entiendes. Te dejo aquí el enlace gratuito de descarga en Steam, por si quieres probar la versión pre-alpha.

Menú con un fragmento de información sobre las cerraduras Ebro, acerca de la Colonia 7./JC

Menú con un fragmento de información sobre las cerraduras Ebro, acerca de la Colonia 7./JC

La idea original de esta historia es de Yite (@ground_yite), sin cuya perseverancia no estaría yo en esta nave. También la dirección del proyecto es cosa suya. Así que si te gusta, sabe que será gracias a él. En caso contrario, soportaré yo la pena por no haber sabido enamorarte con mis letras. Mientras, con el tiempo que me queda, seguiré escribiendo sobre Aline.

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