Procesados dos empleados del Valencia CF por desatender a un menor que contrajo salmonelosis en Egipto

Audiencia Nacional en Madrid./ARCHIVO B&V ABOGADOSAudiencia Nacional en Madrid./ARCHIVO B&V ABOGADOS

El jugador de 12 años sufrió una perforación intestinal como consecuencia de la ingente administración de ibuprofeno y la deshidratación

Madrid, viernes 10. 06. 22

A. CASAÑ

La jueza de la Audiencia Nacional María Tardón ha procesado a dos empleados del Valencia Club de Fútbol por no atender debidamente a un canterano de 12 años que contrajo salmonelosis en un viaje del equipo a Egipto para disputar un campeonato entre clubes.

En un auto de este miércoles, la titular del Juzgado Central de Instrucción Número 3 propone juzgar al director técnico de la Academia del Valencia como máximo responsable del club en el viaje a Egipto y al enfermero ATS del equipo como responsable de la atención sanitaria de los que formaban la expedición por sendos delitos de lesiones por imprudencia grave.

Y todo ello, según explica la magistrada, en el marco del viaje realizado del 24 al 31 de agosto de 2019 al país africano para disputar la Zed Clubs Cup. Se trataba de un desplazamiento, sin embargo, en el que los padres -en el caso de acudi- lo harían sin «interferir en la expedición».

Unos días después de aterrizar en Egipto, y coincidiendo con un día libre de encuentros, el canterano comunicó a sus padres por WhatsApp que se encontraba enfermo: se había levantado con vómitos, fiebre, diarrea y un fuerte dolor en el estómago.

El menor le explicó a su familia que los responsables del equipo le habían dado un medicamento para cortar los vómitos. Los padres, a su vez, preguntaron al entrenador del equipo si podían verlo, aunque éste les expresó que no se preocuparan y que los sanitarios le habían dado ibuprofeno.

Alarma por su estado físico

Al día siguiente, y pese a persistir en su malestar, los encargados del Valencia «le obligan a entrenar con normalidad antes del partido». «Pero tras iniciar el entrenamiento no es capaz de mantenerse en pie, por lo que finalmente acaba tumbado en el banquillo», explica la magistrada.

A la conclusión del encuentro sus padres se desplazan al hotel y «se alarman al ver» el «estado físico» de su hijo que, según explica el auto, «se había deteriorado mucho». Así, y tras trasladar su preocupación nuevamente a los responsables, el club vuelve a pedirles que no se preocupen.

Sin embargo ese mismo día el preparador físico del club pidió a los padres que llevasen suero para su hijo. Tras acudir con el medicamento al hotel, se encontraron al pequeño «solo, acostado en la cama en calzoncillos con mucho frío, destapado y con el aire condicionado puesto a toda marcha».

«Su ropa esta toda tirada por el suelo junto con toallas, botellas de agua. En el cuarto de baño, varios calzoncillos de su hijo sucios (debido a las diarreas) tirados por el suelo (…) Está enfermo, tiene unas ojeras negras, ha perdido peso, sigue con diarreas, no tiene nada de fuerzas y lo único que hace es dormir», señala el auto.

El ATS del Valencia, con todo, sostiene «que es una simple diarrea que a los tres días se pasa, que hay varios niños igual y otros que ya se están recuperando, por lo que no es necesaria ninguna atención médica y que esto sólo serviría para tirar dinero, puesto que costaría 120 euros por niño».

Pese a ofrecerse a costear el médico e insistir en quedarse a pasar la noche con su hijo, el sanitario del club recuerda a los padres que no está permitido que permanezcan en el mismo recinto que el resto de jugadores. En su lugar, el ATS les facilita su teléfono por si hubiera algún problema durante la noche.

Después de varios días en que la situación del jugador fue a peor, los padres vuelven a presentarse en el establecimiento.

Allí, el director técnico de la Academia del Valencia les acusa de «haberse saltado la línea y el protocolo por acercarse al cuerpo técnico y al hotel a ver a su hijo cuando está prohibido, recriminándoles igualmente que eran unos exagerados» y que el niño ya «estaba bien».

La vuelta del deporte amateur se irá programando de forma progresiva.informaValencia.com

Partido de fútbol de alevines, imagen recurso de archivo/.informaValencia.com

Advertencias a los padres

Ante las insistencias de los padres para que practicasen pruebas médicas al pequeño, los empleados del Valencia les increpan: «Se están pasando de la raya«. Además, les advierten de las consecuencias que su comportamiento puede tener para el menor dentro del equipo.

Los familiares finalmente se marchan al hotel y, «pensando en que quizá tuvieran razón y estuvieran exagerando, pero sobre todo para evitar posibles represalias del Valencia CF, remiten varios mensajes a los responsables pidiéndoles disculpas por si habían pecado de exceso de preocupación, pero que nunca habían visto así a su hijo».

No volvieron a ver a su hijo hasta que el avión «aterrizó en el aeropuerto de Manises» después de varias escalas. El pequeño, «ante la falta de fuerzas que tenía, pues no había comido ni bebido nada en días, hizo todo el recorrido» hasta la ciudad valenciana «en silla de ruedas al no poder andar».

«Cuando finalmente lo ven salir por la puerta literalmente sostenido (dado que no podía caminar) y con un aspecto cadavérico, su padre lo coge en brazos y corriendo se lo lleva al coche para trasladarlo de forma inmediata al hospital», relata la magistrada.

Una operación de urgencia

A su llegada al Hospital de Manises el diagnóstico fue contundente: «El niño está crítico, sufre una deshidratación grave y una insuficiencia renal y que hay que llevarlo de urgencia al Hospital La Fe». Tras ser ingresado, los médicos advierten a la familia de que el menor tiene el sodio a 119, «lo que puede ocasionar daño cerebral, paro cardiaco, fallo multiorgánico e incluso la muerte».

Ante el dolor abdominal del pequeño, los sanitarios realizaron un TAC y una ecografía, lo que revela que sufre una perforación. Tras una operación de urgencia, el médico les explica que la dolencia pudo producirse por una bacteria o por «ingerir en grandes cantidades determinados medicamentos como el Ibuprofeno, sospechando que seguramente se trate de esta segunda posibilidad».

Fue en ese momento, ante el desconocimiento de los padres, cuando su hijo informa a los médicos de que los responsables del Valencia «le administraron varias dosis de Ibuprofeno (concretamente 400 ml cada 4 horas)».

El pequeño permaneció ingresado en el hospital tres meses más, hasta diciembre de ese mismo año, un periodo de tiempo que sirvió para que se sometiera a nuevos controles. Los mismos revelaron que padeció una salmonelosis que fue tratada con diferentes medicamentos que le provocaron una úlcera duodenal y una esofagitis por los vómitos.

Otros empleados

Este relato es el que, explica la juez, lleva a que la causa continúe su proceso por los cauces del procedimiento abreviado contra los mencionados empleados del Valencia. Los padres, sin embargo, recurrieron esta decisión considerando insuficiente la decisión de la magistrada.

En concreto la familia del menor se mostró en contra del archivo de la causa para el entrenador del equipo de Infantiles del Valencia CF y la técnica administrativa del equipo.

La magistrada, con todo, rechazó el recurso de los padres asegurando que no «se ha evidenciado que pueda atribuirse a ninguno de ellos, entrenador y técnica administrativa, respectivamente, la adopción de ninguna de las decisiones relativas al tratamiento de la salmonelosis que el referido menor padeció durante su estancia en El Cairo».

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