Nadal: ‘No sé qué pasará en el futuro, pero seguiré luchando por intentarlo’

El balear explica que, con esta fórmula, no tenía ningún dolor en el pie, pero tampoco sensaciones./TDPEl balear explica que, con esta fórmula, no tenía ningún dolor en el pie, pero tampoco sensaciones./TDP

Tras conquistar su 14º Roland Garros, en el que tuvo que jugar con el pie anestesiado, el tenista balear anunció el proceso al que se someterá para intentar seguir compitiendo

Lunes, 06. 06. 22

A. CASAÑ

Después de conquistar su decimocuarto Roland Garros, el Grand Slam número 22 a lo largo de su carrera, Rafa Nadal explicó que en París tuvo que jugar con el pie anestesiado, dormido, para no sentir el dolor que le produce la lesión crónica que sufre en el pie izquierdo, el llamado síndrome de Müller-Weiss, también conocido como osteocondritis del escafoides. «Estoy jugando sin dolor, pero también con cero sensación. Como cuando vas al dentista o te operan de algo: pie ni sensibilidad ni sensación. Por eso he podido jugar, explicación muy simple», afirmó el balear al referirse al ‘remedio’ que le ha permitido aguantar las fuertes molestias que le produce una lesión degenerativa que no tiene cura.

Después de un año lleno de incógnitas, dudas y vueltas con el pie, el tenista advirtió que no diría nada sobre el tratamiento que ha llevado a cabo durante el torneo hasta el final del mismo, y ya convertido en el campeón de París, decimocuarto título en la Philippe Chatrier y 22 Grand Slams, es claro: «La única cosa que se podía hacer para darme una opción de competir aquí con alguna posibilidad era dormir el pie. Se ha hecho un bloqueo a distancia con inyecciones de anestesia que repercuten a los nervios sensitivos del pie.

«Antes de cada partido. Estoy jugando sin dolor, pero también con cero sensación. Como cuando vas al dentista o te operan de algo: pie ni sensibilidad ni sensación. Por eso he podido jugar, explicación muy simple».

Muy simple, pero que, por un lado, le ha permitido jugar en ‘buenas’ condiciones, pero que también esconde una parte negativa: «No hay que hacer ninguna heroicidad de algo que no es. Yo no he jugado con dolor en el pie. El problema es mentalmente aceptar todas las cosas que tiene que hacer para jugar un partido, aislarte de todos esos problemas». «Teniendo en cuenta que las inyecciones en los nervios a distancia me han ido bien, ahora vamos a hacer un tratamiento: una intervención en los dos nervios que me han ido bien y que me han quitado el dolor: inyecciones con radiofrecuencia pulsátil que podrían disminuir la sensación en el pie. Si se consigue que la sensación que tenga jugando, no tanto dormido, pero desinhibir el nervio, quitar esa sensación de dolor tan permanente cuando no está dormido, a ver si con este tratamientos se puede dejar el nervio medio dormido y más permanente, aunque me deje el pie con poca sensibilidad, pero con menos dolor. Hay que confiar».

¿Ha merecido la pena? «Claro que merece la pena, no sé cuántos me quedan o si ha sido el último Roland Garros. No lo sé. Mi ilusión era intentar competir aquí con opciones, aunque la preparación no habrá sido la ideal. Es un lugar mágico para mí. En un Grand Slam si estás con la cabeza preparada puede ser que gane unos cuantos partidos sin necesidad de estar a tu mejor nivel. Te da opción de hacer un clik. Y se hizo, en el quinto set contra Felix Auger-Aliassime y luego contra Djokovic».

Con la Copa ya en el regazo, no deja de mirar hacia delante, ya habrá tiempo de hacerlo hacia atrás: «Lo que no se puede es alargar en el tiempo lo que estoy haciendo. Hay que buscar una solución. Si el tratamiento no funciona hay que ser realistas, hay diferentes opciones, pero eso me lo reservo para mí. Es un planteamiento de vida mío, si compensa o deja de tener sentido. Plantearme una operación que no me aseguraría del todo, podría mejorar, pero no asegurarme del todo la posibilidad de poder seguir, tengo que hablar conmigo mismo con mucha calma y tomar una decisión de vida, si llegaría a compensar estar meses medio parado y sin seguridad. No lo sé. Ahora no estoy preparado para tomar esa decisión de vida».

Tampoco de asegurar su plaza en Wimbledon, que valorará con los suyos en los próximos días. «Wimbledon es una prioridad: si puedo jugar con antiinflamatorios, sí iré, si tengo que ir con anestesia, no. No voy a poner en riesgo mi vida. Pero soy positivo y tengo confianza».

Y para terminar las dudas, palabra de Nadal: «No pienso mucho en el ‘y si hubiera’, es lo que hay. Confío en que las cosas funcionen y confío en seguir porque estoy en un momento bonito de mi carrera, disfrutando de un regalo de seguir jugando a esta edad, no me lo hubiera imaginado hace diez años».

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