Bordalás termina con el mito Marcelino

Bordalás terminó con el mito Marcelino en Mestalla/TWITTER---

ANTONIO SILVESTRE

05.03.22

La han bastado 130 minutos de eliminatoria para desmontar el mito Marcelino en Valencia. Pepe Bordalás, que pudo por fin contar con una defensa y medio campo de garantías -aunque le sigue faltando un mediocentro de experiencia-, bloqueó al Athletic en San Mamés y en Mestalla, y clasificó a su equipo para la 18ª final en la historia del club.

Y es que al entrenador asturiano se le ve el plumero ya hasta en Bilbao. De pasar a ser un hipotético sustituto de Simeone en el Atlético, a dejar el rumor en saco roto porque ahora los dimes y diretes en ese sentido son para el entrenador del Valencia. De ser casi un héroe en el Bocho a dudarse de su continuidad en favor de Andoni Iraola.

Todo normal. Porque Marcelino, salvo para sus amiguetes de la prensa valenciana, a los que filtraba un día sí y otro también todos los secretos de la sociedad que le pagaba, nunca ha sido algo más que un entrenador vulgar, buscando siempre partir de un sistema defensivo férreo y jugar a la contra. Nunca ha sabido atacar en estático.

En el banquillo de Mestalla tuvo la suerte de contar con un gran delantero que le salvó muchos partidos de la derrota, Rodrigo Moreno, que con todos los respetos para el jugador del Athletic, es mejor futbolista que Iñaki Williams. Porque en la temporada 18/19, el Valencia cosechó 16 empates, récord de Primera en ese ejercicio.

Aquel Valencia, a la postre campeón de Copa, se clasificó de milagro para Champions en el último partido de liga en Pucela, en los minutos de descuento en las eliminatorias de Copa ante Getafe y Betis, y tenía bastante mejor plantilla que ahora y sin embargo, los más famados opinadores decían que practicaba un juego ramplón y aburrido, siempre previsible.

Este año, con una de las plantillas más jóvenes de LaLiga, 24,7 años de media, con 4 o 5 jugadores sin experiencia en la categoría, con jugadores clave como Thierry Correia, Paulista o Soler perdiéndose muchos partidos por lesiones o Covid, con cuatro hombres que tuvieron que adaptarse rápidamente al entrenador, al club y la ciudad como Mamardashvili, Foulquier, Alderete o Hugo Duro y teniendo que adaptar a Hugo Guillamón en la posición de mediocentro, Pepe Bordalás tiene al equipo en la final de Copa y con todas las aspiraciones intactas de clasificación para Europa.

Me he cansado de escuchar y leer la racha de partidos sin ganar del Valencia. Nadie dice que antes del partido del Español en Mestalla, el equipo hizo 15 de 15 puntos posibles. Nadie dice que el calendario cambiante ese que se ha inventado Tebas le deparó a Madrid, Sevilla, Real Sociedad, Atlético y Barça casi seguidos. Y aún así, el objetivo de clasificación europea sigue siendo una meta alcanzable a falta de 12 jornadas, 36 puntos por disputarse.

Pero a lo que iba. Bordalás desmontó al Athletic con solo tapar a Muniain y Berenguer en los dos partidos y reforzando la defensa para proteger las jugadas a balón parado, el gran activo del asturiano además de las carreras de los Williams. Ese es el pobre balance con el que sorprendió a Real Madrid y Barcelona.

Insisto, con tíos como Yunus Musah, Ilaix Moriba ahora, Kobe, Jesús Vázquez, Tárrega o Rubén Iranzo, que tienen calidad y un gran futuro pero la misma dosis de inexperiencia, y con un Maxi Gómez que ha defraudado desde su llegada, Bordalás ha gestionado a un grupo con bajas importantísimas en momentos clave -léase por ejemplo, el día del Metropolitano- y decisiones arbitrales que, además de costar puntos y disgustos, han menospreciado el prestigio del Valencia, ninguneado por el señor Rubiales.

Llegados a estas alturas de ejercicio, lo mejor que podría hacer Lim es renovar ya al entrenador, dotarle de otros dos o tres jugadores en defensa y centro de campo e intentar quedarse con los cedidos. Y así veríamos quién es Pepe Bordalás, un técnico de verdad, que ha parado los pies a las tontadas de los periodistas y tiene claro lo que tiene y lo que quiere hacer en este su Valencia de autor.

 

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