¡Feliz Navidad y 2028!

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Fijar fechas debería de ser una labor de historiadores y no de teólogos, sin embargo no siempre ha sido así, aunque en el fondo da lo mismo ya que agua pasada no mueve molino, ni afecta a la fe. A la mía desde luego no la afecta.

Valencia, 23.12.21

ANTONIO GIL-TERRÓN PUCHADES

El calendario mundialmente aceptado se basa en la fecha del nacimiento de Jesucristo, y de hecho la historia del mundo se divide en fechas antes de Cristo o después de Cristo. Pero lo cierto es que en los Evangelios no se da ninguna fecha, sino más bien toda una serie de datos para averiguarla.

La fecha del nacimiento de Jesucristo que da lugar al calendario por el cual nos regimos, fue dada alrededor del año 500 d. C., por un monje llamado Dionisio el Exiguo (Dionisio el Enano), el cual la cifró en el año 754 del calendario romano, que era por el que se regía el mundo antiguo.

A partir de ese momento ese sería el año 0, el “AnnoDomini”, que dividiría la Historia de la Humanidad en fechas antes y después del nacimiento de Jesucristo.

En busca de la fecha perdida

En el Evangelio de San Mateo se dice que nació en Judá en tiempos del rey Herodes I el Grande. Históricamente está comprobado que Herodes murió en la primavera del año 750 del calendario romano, es decir, en el año 4 antes de Cristo(ahí es donde había cometido el error el monje Dionisio).

En el Evangelio de San Lucas se nos da un dato clave al decirnos que «salió un edicto de César Augusto para que se empadronase todo el mundo». La fecha de este edicto fue el año 8 antes de Cristo, y la fecha es cierta y fiable al ser este edicto histórico y que dio lugar al primer censo conocido del mundo civilizado.

César Augusto no tenía email, ni cuenta en Twitter 

Teniendo en cuenta la enorme extensión geográfica del Imperio Romano, y que los correos se desplazaban a caballo y en barquitos con más remos que vela, amén de la ausencia de teléfono, fax, telégrafo, o correo electrónico en las oficinas imperiales, tenemos que suponer que el edicto del emperador tardaría casi un año en llegar hasta Nazaret, al estar esta pequeña población situada en los límites del Imperio Romano.

Pues bien, nos cuenta el Evangelio que al conocer el edicto, José se puso en marcha con su esposa encinta, para ir a empadronarse “a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David…“ ”Estando allí se cumplieron los días de su parto, y dio luz a su hijo primogénito”.

Así pues, tenemos ya el año 7 antes de Cristo como posible fecha del nacimiento del Mesías. Ahora veremos por qué digo el año siete antes de Jesucristo, y no el cinco o el seis. Además voy a intentar fijar también el mes y el día exactos.

La Estrella de Belén

El día 1 de Marzo del año 7 antes de Cristo, se produjo (y esto es un dato registrado) la Gran Conjunción o Stellium, cuando el Sol, la Luna, Venus, Júpiter, y Saturno, coincidieron en el signo Piscis, dando lugar, posiblemente, a uno de los acontecimientos astrológicos más importante de todos los tiempos. ¿Fue la estrella de Belén, cuya existencia encontramos también fuera de los Evangelios, la Gran Conjunción o Stellium?

En plena Edad Media se decía que Jesús había nacido en primavera, y muy posiblemente en el año 7 antes de Cristo, basándose para ello en que – en esa fecha – se había producido un “stellium”, es decir, una conjunción de Júpiter, Saturno, Venus, la Luna y el Sol en el signo de Piscis, siendo la conjunción más importante de este “stellium” la formada por Júpiter y Saturno frente al Sol, posiblemente la Estrella de Belén de la que nos habla el Nuevo Testamento.

En diciembre no hay pastores ni ovejas

Otra razón de por qué el Nacimiento no pudo ser en Diciembre es debido a que en la zona geográfica que abarca el antiguo Israel de la época de Jesucristo, la lluvia fuerte y fría, granizo, nieve y heladas, siendo esa la razón por la que durante ese tiempo no se pastorean los rebaños, sino que están bajo resguardo. Hay que tener que durante la época de pastoreo los pastores duermen al raso junto a sus ovejas:

«Cerca de Belén había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas. De pronto se les apareció un ángel del Señor, la gloria del Señor brilló alrededor de ellos y tuvieron mucho miedo…» Evangelio de Lucas, 2: 8-9.

El origen del 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor

La primera noticia que se tiene de la Natividad el 25 de diciembre, aparece durante el pontificado del Papa Julio I (337-352). Este papa, en el año 345, estableció que Jesucristo había nacido un 25 de diciembre. Se fijó dicha fecha de una manera arbitraria y sin el menor fundamento histórico ni documental, haciéndola coincidir artificialmente con la celebración pagana del solsticio de invierno y todos los festejos [Saturnales] que precedían a su celebración. Una larga semana festiva para los romanos, caracterizada por el rencuentro con parientes, comilonas familiares, comilonas con los amigos, borracheras varias, e intercambio de regalos.

Esto es lo que hay. Mi escrito se haya basado en lo narrado en el Evangelio, los datos históricos, y el sentido común. No obstante recordemos que para Dios no existe el tiempo, porque Él es el Tiempo, por lo que las fechas poco importan. Lo importante es el espíritu de lo que celebramos los cristianos: El generoso y emotivo espíritu de la Navidad.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD!

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