El paraíso y el infierno (IV): el testimonio de David Bailo, vecino de La Palma

Imagen tomada desde un dron de la erupción del nuevo volcán de La Palma./TVEImagen tomada desde un dron de la erupción del nuevo volcán de La Palma./TVE

Es una de las familias afectadas por la erupción del volcan de Cumbre Vieja. David narra en primera persona el día a día de la tragedia a través de su página de facebook, un guión de angustia, desolación y también de esperanza

Sábado, 25.09.21

DAVID BAILO PABLO

Cuarto escrito del diario #mivolcan

Viernes. Cinco días enteros tras la explosión, para nosotros podría ser perfectamente martes o miércoles a lo sumo.

Tenemos la cabeza algo más fría, he desayunado bien y me he levantado más descansado. Podría decir que si, hoy dormí otra vez medio bien.

Planeamos la mañana con esperanza. Laura con muchísima tensión y emoción acude a su trabajo, casi sin pensarlo. Ella es enfermera y bueno… Tras muchos años de UCI, digamos que sabe de sobra trabajar bajo presión.

Diego y yo estamos más contentos. Hoy vamos a buscar a casa de José, su casero, nuestro amigo, otra persona como la copa de un pino, un trozo de sol. Otro pedazo de paraíso palmero. Le llamos Tarzán (no se porqué, pero le pega) y es que… Ricardo le saca un mote a todo el mundo.

¡Bien! Hoy recuperamos todos los enseres de Dieguito.

Jamás le he hecho tantos kilómetros al Yaris en esta isla. Ni creo que se los haga. Desde Garafía, en la parte Noroeste de la isla hemos acercado a Laura al trabajo hasta Mazo, que se encuentra en la medianía, al este de la isla pero un poquito hacia el sur.
Son 60 kilómetros pero si han estado en la isla… Sabrán que aquí la distancia se mide en tiempo y no en kilómetros. Casi dos horas de coche. Bien, dejamos a Laura y vamos al infierno. Al paraíso, pero al infierno. Sí. Toca ir al valle de Aridane de nuevo. Tarzán está ahi realojado y nos bajará las cosas de Diego.

Ponemos rumbo al Valle de Aridane y vamos a probar, por vez primera, a atravesar, en plena crisis volcánica el tunel del tiempo. Lo atravesamos sin problema alguno. No hay ruidos, no hay cortes no están las fuerzas de seguridad, parece un día totalmente normal (nos esperabamos topar con algún tipo de caos). La gente convive con el volcán. La vida sigue en la isla.

Termina el tunel… Llegamos a la parte alta del Paso y ¡voila! La columna de humo enorme que se difumina y se intuye por todo el Valle y hasta la punta del Puerto de Tazacorte. Huele a humo. Pero no es como los domingos. No huele a barbacoa palmera. Para nada. Tampoco huele a incendio. Huele… Sí. Huele a volcán. Ahora lo sabemos. Claro.

Vamos por la zona baja del Paso, dejando la zona cero del infierno a nuestra izquierda. Una columna gris enorme de humo. La parte central de este monstruo esponjoso es casi negra en su totalidad. Estamos yendo a diez o quince kilómetros por hora. Fila de coches o embotellamiento, pensamos Diego y yo. Pero no. Solo es un camión, que a veces por la isla… Forman alguna cola, como es natural.

FOTOGRAFÍA DAVID BAILO

FOTOGRAFÍA DAVID BAILO

Conducir a ritmo de caracol invita a mirar a la izquierda. Nuestros corazones no quieren, nuestras almas y el miedo tampoco. Nos miramos Diego y yo y si… Echamos un ojo al infierno. Flipamos en colores porque nada más girarnos… ¡Boom! Un estruendo mayor a lo que jamás hayamos escuchado. La explosión del domingo no fué ni una tecera parte a lo que acabamos de presenciar.

Jamás pensamos que una onda expansiva pudiera verse y sentirse así. Estábamos con el coche medio parado. Pensé, de forma muy seria, que nos tumbaba el Yaris. Como cinco arcos de humo se desplazan del centro a la periferia, como a golpes. Nunca hemos presenciado nada similar. Sólo en las películas de Dragon Ball, cuando éramos críos.

Podría decir que ha sido impresionante, a alguien le podría parecer bonito o curioso. No sé. Diego y yo hemos coincidido en lo mismo. Es decir, nos hemos cagado de miedo.

Tras ello… Hemos visto cómo la lava fluía a borbotones mucho mayores. Hemos visto muchas más explosiones acompañadas de salpicaduras de lava y pedruscos enormes saltando por los aires. Hemos pasado mucho más miedo que el domingo, cuando la tierra abrió sus entrañas por vez primera.

Nos hemos acojonado de lo lindo, como diría mi abuelo, que en paz descanse.

Llegamos a casa de Tarzán y no podemos subir a su casa. Los tiempos no nos cuadran porque nos acaban de comunicar que lo que hemos presenciado ha sido la apertura de dos nuevas bocas. Dos nuevas bocas por donde solía pasear con Shiva y Django. O eso creo. Sí. Creemos que si… Eso ha debido de ser cerca del Llano de las Brujas. Ya veremos.

Nos informan de que van a cerrar o a dejar pasar con cuentagotas a los coches ya que van a evacuar a todo el mundo de Tacande. Lo primero que pienso es en la casa de mis amigos Marco, Tanit y Marga. Lo segundo que pienso es en si los nuevos brazos de lava pondrán dirección a los Llanos. Lo tercero que pienso es en lo más importante en ese momento para Diego y para mí: pillamos tus cosas y nos largamos de aquí. Ni tunel, ni el Paso, ni ostias en vinagre le he dicho a Diego. Cogemos tus cosas y volamos con el Yaris por el Time.

Nuevamente… El Time ha sido buena solución. Efectivamente los coches pasaban con cuentagotas o les obligaban a dar la vuelta, para facilitar el desalojo de Tacande. Obvio.

Hemos escapado del miedo, ya en tres ocasiones, por el Time. Cuando se pase todo este infierno… Les invito a que conozcan esta famosa carretera de la Palma, por la que muchos palmeros no suelen querer ir, digamos, demasiado.

La carretera del Time comunica el Valle de Aridane y el Puerto de Tazacorte con la zona alta del oeste de la isla: Tijarafe, Punta Gorda y, por supuesto, nuestro actual paraíso, Garafía. Pero es una serpiente indomable por la que subes del nivel del mar a unos 700 metros, mientras rodeas el barranco más tocho de la isla. El Barranco de las Angustias, cuyo nombre es muy acertado. Laura le ha dado más vueltas en dos años que much@s palmer@s en toda su vida. Pero yo no. Yo… No tantas.
He hablado unas cuantas cosas con Ricardo. Contento, muy contento porque Richard se encuentra bien. Ya cambia algún cigarrillo por algo de comida y le hemos sacado unas cuantas sonrisas y eso… Es buena señal. Pepe está hundido, piensa que el nuevo brazo de lava si arruinará su vivienda. Una pena enorme nos vuelve a recorrer cada vena, cada capilar, el corazón y el alma entera. Sus ojos cristalinos se nos acaban de contagiar. Pepe, la esperanza es lo último que se pierde. Ánimo que escapamos de todo esto.

Debemos volar por el Time. Diego está cansadísimo. Comienzan los efectos secundarios de la quimio. Lo dejo en casa, tras otras dos horas de conducción en el Yaris, que ya parece ir solo, en piloto automático, por cualquier carretera de la Palma.
Una ducha fría, un café caliente y medio cigarrito mirando el cielo azul en Garafía. Diez minutos de vida para mí y otros diez. Otros diez minutos de vida para Shiva. Ella se los merece. Lleva cinco días en el coche, detrás nuestro, sufriendo curvas y arreones en el Yaris, con calor, sin aire acondicionado y en muchas partes de la isla, con las ventanillas subidas para no respirar cenizas. Se los merece. Diez minutos saltando, corriendo y jugando con las piñas de pino canario, que tapizan el suelo de la zona donde nos alojamos.

Y vuelta al Yaris. Diego ha de descansar y yo voy a buscar a Laura a la residencia de mayores de Mazo. Otras dos horas de coche. Mucha gasolina y poca rueda delantera nos queda ya. Por otro lado, la imagen de Mazo (otro pueblo precioso de esta maravilla de isla) es diferente, impactante y nada tranquilizadora para mi. Mazo está completamente gris. Un manto de cenizas lo describe cual cementerio de coches viejos. Da miedo. Y justo en ese momento escucho en la radio que van a confinar a la poblácion por esta situación. Cuando Laura y yo llegamos a la isla… También nos confinaron a las dos semanas de estar, el Covid.

Y este ha sido el día. Mi cuarto escrito de este diario de emociones. El paraíso, hoy es más infierno. Y en el infierno te puedes despertar con ganas y buena vibra pero acostarte con miedo, enantium, orfidal, tila y valeriana.

Seguiremos informando.

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