El paraíso y el infierno (I): el testimonio de David Bailo, vecino de La Palma

FOTOGARFÍA: DAVID BAILOFOTOGARFÍA: DAVID BAILO

Es una de las familias afectadas por la erupción del volcan de Cumbre Vieja. David narra en primera persona el día a día de la tragedia a través de su página de facebook, un guión de angustia, desolación y también de esperanza

Sábado, 25.09.21

DAVID BAILO PABLO

Primer escrito del diario #mivolcan

El todo y el nada, el yin y el yang, el cien y el cero. El paraíso y el infierno. Todo en la vida puede cambiar en segundos y hoy… Así ha sido. Como lo fue hace unas semanas en la Palma. El paraíso se torna violento por un incendio que destruye casas y saca a la gente de sus hogares que tanto tiempo y esfuerzo lograron forjar. Pero el paraíso sigue siendo paraíso en tres dias, todavía con el olor a quemado en las zonas cercanas a esos incendios.

Hoy, semanas después, el paraíso se vuelve infierno de nuevo. En la Palma no cesan los problemas últimamente. El paraíso sigue siendo paraíso pero se vuelve a tornar infierno. Las entrañas de la tierra han decido soplar. El paraiso se torna de infierno.

– Martes: un temblor se siente en casa a las 7am. Vibra el suelo de casa y las puertas de la despensa se mueven solas por cinco o seis segundos. Seísmos en la Palma.

– Miercoles: calma. Aparente calma. Mucha menos vida en el océano. Los peces son vulcanólogos, sabían que algo grande estaba por venir.

– Viernes: escucho un tremendo «booom» y una gran resonancia vibrando en los oídos mientras buceamos en la Bombilla.

– Sábado: otro temblor… Pequeño, aparente calma.

– Domingo: las noticias informan de que los seísmos ya se estan produciendo con epicentros cerca de casa y a tan solo cien metros bajo tierra. Domingo… Dia de barbacoa con los amigos en casa. Dos temblores fuertes agitan las ventanas de casa y se hacen sentir bajo los pies. Ruidos subterráneos y vibraciones pequeñas cada diez o quince minutos. Los amigos llegan a casa, empezamos a comer y a las 15:10…

A las 15:10 el paraíso se torna de infierno. De infierno manifiesto. El sol brilla, el cielo es azul claro y el mar luce bonito, de azul oscuro como lo es el 95% de los dias en el paraíso. Pero… A las 15:10 ¡Booom! Escuchamos un tremendo estruendo y a la par… La voz de nuestro vecino y gran amigo Miguel se tornan de infierno. Tres segundos de shock, miradas de miedo, nervios y ganas de correr. Tres segundos de infierno.  Saltamos de la mesa cual caballos desbocados y nos subimos a mirar tras la tapia. Infierno. Columna de humo negro, enorme columna de infierno con base de fuego, paraíso, rojo candente, las entrañas de la tierra palmera. Acaba de explosionar el primero de la serie.

No soy palmero, pero lo considero. Se me pasan por la cabeza el San Juan, el Teneguía, el padre Teide. Rebobinado en mi cabeza todo lo leído y estudiado acerca de nuestras increibles Islas Canarias. Paraíso, infierno. El Timanfaya, los tubos volcánicos por los que caminé en el Hierro, las colas de lava de Todoque y los caños de fuego. Me vuelven a la cabeza las imagenes vistas del Teneguía. Todo… Todo en tres segundos de infierno. Pero en el paraíso.

Todos han saltado de la mesa. Yo el primero. A la voz de Miguel: ¡vamonos de aqui, no pierdan el tiempo! Un minuto, en los ojos de Miguel he visto el infierno. Un minuto para arrancar y  encarar el viejo Yaris. Amigo… Hoy te va a tocar rodar por el infierno. Eso pensaba, mientras Laura metía la ultima mochila que cabía en el coche.

Shiva en su infierno. En sus ojos habia paraíso, como siempre. Pero fatigada y corriendo ha entrado al coche a la velocidad de la luz. A la velocidad de la luz hemos dejado recuerdos, fotografias, libros, anotaciones, apuntes… Que quizas queden sepultadas en el infierno. Las entrañas de la tierra palmera, el paraíso.

No soy palmero. Soy un maño que vive en el paraíso. La gente nos quiere, nos acoge en su casa, nos brinda agua fresca y huevos de gallina de verdad, de las que corren sueltas y no comen pienso. Las gallinas del paraíso. En nuestras cabezas infierno, hoy, infierno. En nuestros ojos cansancio. Cansancio mental, voz fatigada, garganta rota por algunos gritos. Infierno.

Estamos a salvo, en la otra punta del paraíso palmero. La gente nos quiere. Paraíso. Llamadas de ayuda, WhatsApp de paraíso, mensajes de aliento. En la tele… Infierno. Mientras cruzamos el paraíso, el infierno ha abierto dos grietas y cinco bocas más. Mientras el viejo Yaris conducía, ya habian surgido dos más. Las entrañas de la tierra. Infierno.

En la tele… Infierno. Las coladas de lava caen directas hacia nuestro hogar. Videos de infierno llegan al movil. Estamos bien. Laura, Diego y yo a salvo. Lejos del infierno, pero en el paraíso. Todos nuestros amigos también están a salvo.

FOTOGRAFÍA: DAVID BAILO

FOTOGRAFÍA: DAVID BAILO

Ojos cansados, ruedas desgastadas, garganta quemada, cabeza de infierno. Pero todos están bien.

En el paraíso todos están bien. Policía, Guardia Civil, bomberos, UME, helicópteros, avionetas, drones, veterinarios, sanitarios… Todos hacen su trabajo de infierno en el paraíso. Son paraíso. No hay pérdidas humanas. Masacre material por donde pasen las entrañas de la tierra palmera. Infierno. Pero todos estamos bien. Nos brindamos ayuda. Apoyo telefónico o virtual. Paraíso a distancia. La familia y los amigos preocupados, paraíso, pero el movil se queda sin batería, infierno.

Enchufamos la tele de nuevo: infierno. Malcenamos con los estómagos cerrados. Nervios. La gente va a perder muchas cosas materiales, pero importantes. Las entrañas de la tierra están sepultando, succionando y fundiendo todo a su paso. Infierno.

Pero estamos en contacto continuo con Ricardo, Miguel, José Carlos, Pepe, Manolo, Jose, Carlos, Nanneke, Joost, Marco, Gonzalo, Claudina y un largo etcétera de gente que son paraíso. Yurena y su familia nos alojan en su casa. Otro trozo de paraíso.

Estamos de nuevo en el paraíso. Nos sentimos como en casa. Seguros, mas tranquilos pero en la cabeza sigue el infierno. Vuelve a nuestra cabeza el Teneguía, los tubos volcanicos del Hierro, los caños de fuego, el Teide, el Timanfaya y vuelven a la cabeza las imaganes de hoy. La tierra sigue expulsando entrañas en esta maravillosa isla, que todo lo tiene.

Ocho bocas de infierno siguen expulsando fuego, tres enormes caminos de lava buscan su llegada al mar, mi oficina, el paraíso.

La naturaleza sigue su curso, mientras intentamos dormir.

Dormiremos en el paraíso. No sabemos cuanto durará. No sabemos mucho de las entrañas de la tierra.

Pero si sabemos algo importante: los palmeros son gente dura. La isla ha sido muy dura desde siempre. De una tierra como esta no nace gente blanda ni aplatanada, como muchos pensáis. No amigos. Los palmeros y palmeras son gente con los huevos más grandes que el caballo del Cid. Desde los que levantaban barrancos a pico y pala, pasando por los que levantan enormes paredes de piedra a 30 grados con calima, hasta los que suben el Time en bicicleta a las 3 de la tarde. Desde los que laboran en el este duro mar hasta l@s que en su tiempo libre se suben al Roque corriendo. Desde l@s que han creado un imperio de la nada, hasta los que cargan esas piñas plataneras en la espalda subiendo por escarpadas terrazas y barrancos. Los palmeros y palmeras son gente dura y fuerte. Pero sobre todo, los palmeros y palmeras son gente buena. Son paraíso. Y hoy… En el infierno hace falta, más que nunca, este trozo de paraíso.

Esto ha sido el día. El infierno en el paraíso. Y mi pequeño homenaje a esta tierra que bien nos acoge y a sus gentes. Y mi reseña a la tierra, a la naturaleza: Qué fuerte eres y como te impones cuando quieres. El mundo sigue girando. La Palma está viva y nos dice que «aquí estoy yo». Pero lo hace con toda su dureza y sin mirar a quién. La Tierra se porta mal, pero nosotros peor.

Acaba pronto, Isla Bonita. Termina ya, Isla Verde. No hagas más daño, Isla Azul. Sentimos tu pulso, Isla Corazón.

¡Fuerza La Palma! Ánimo palmeros! Estamos vivos y… Con eso es suficiente.

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