Los Diez Mandamientos, que no eran diez, sino trece

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ANTONIO GIL-TERRÓN PUCHADES

13.09.21

Los Diez Mandamientos del A.T. eran exclusivos para el pueblo de Israel. De este modo, si los actos prohibidos en los mandamientos de la Ley de Dios, se cometían contra amorreos, jebuseos, hicsos, filisteos, fenicios, arameos, hititas, hivitas, girgasitas, jebusitas, o cualquier griego despistado que pasara por allí, entonces no era pecado, sino que hasta en ocasiones, se podía considerar como culto a Dios.

De hecho no solo no era pecado el pasar a cuchillo a los vecinos y robarles sus propiedades, sino que, paradójicamente, el pecado podía estar en respetar la vida de las mujeres, niños y ganado de los vecinos a los que se terminaba de degollar.

ESTOS SON LOS DIEZ MANDAMIENTOS ORIGINALES DE LA LEY DE DIOS, PRIMERA EDICIÓN [*], QUE FIGURAN EN LA BIBLIA [ÉXODO 34:14-28], Y QUE NO SON DIEZ, SINO TRECE, Y QUE SIEMPRE SE REFIEREN AL PUEBLO JUDÍO Y SUS RELACIONES ENTRE ELLOS:

1º No tendrás otros dioses delante de mí.
2º No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.
3º No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto; porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen; 6 y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.
4º No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano.
5º Acuérdate del día sábado para santificarlo.
6º Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas; 10 pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades.
7º Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo.
8º Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.
9º No matarás.
10º No cometerás adulterio. (Con una mujer casada con otro hombre. Con las solteras o viudas no había problema al ser la poligamia el régimen político y religioso existente en el pueblo judío hasta el siglo XVI. El pecado era contra otro hombre, no contra la propia esposa o esposas.
11º No robarás.
12º No darás falso testimonio contra tu prójimo.
13º No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.

ESTOS SON LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS, SEGUNDA EDICIÓN [*], QUE TAMBIÉN FIGURAN EN LA BIBLIA [ÉXODO 34:14-28]:

1º No te postrarás delante de ningún otro dios.
2º No te fabricarás dioses de metal fundido.
3ºObservarás la fiesta de los Ácimos.
4ª Durante seis días trabajarás, pero el séptimo día deberás descansar.
5º Celebrarás también la fiesta de las Semanas, la de los primeros frutos de la cosecha del trigo; y además, la fiesta de la Recolección, al término del año.
6º Tres veces al año todos los varones se presentarán delante del Señor, el Dios de Israel.
7º No ofrecerás nada fermentado junto con la sangre de la víctima sacrificada en mi honor.
8º No quedará para el día siguiente la víctima inmolada en la fiesta de la Pascua.
9º Llevarás a la casa del Señor, tu Dios, lo mejor de los primeros frutos de tu suelo.
10º No harás cocer un cabrito en la leche de su madre.

Y ESTOS SON LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS, QUE FIGURAN EN EL ACTUAL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. MANDAMIENTOS QUE YA HAN SIDO MODIFICADOS Y NO SON LOS MISMOS QUE EXISTÍAN CUANDO YO APRENDÍ POR PRIMERA VEZ EL CATECISMO, PARA PODER TOMAR LA PRIMERA COMUNIÓN:

1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2º No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.

Ahora vean y comparen, y entenderán porque me defino como “librepensador cristiano”, con una fe aprueba de doctores de la iglesia, escribas, fariseos, levitas, sumos sacerdotes, sacristanes, saduceos, obispos, sanedrines y conferencias episcopales. Una fe por la que me podrán tachar de hereje, pero nunca de tarado integrista, ni de inculto.

Tan solo creo en el Dios Padre de Amor y Misericordia que nos reveló su Hijo, mi Señor Jesucristo, quien resumió todos los mandamientos en dos (que en realidad es uno solo):

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» Mateo, 22: 36-40.

Simple y sencillo. Pero ¿cómo se puede amar aquello que no se ve, con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente? y ¿cómo se puede amar al prójimo como a uno mismo?

He tardado casi sesenta años, pero hoy puedo decir que poder se puede.

NOTA: [*] Cuando baja Moisés con las primeras Tablas de la Ley, se encuentra con el famoso becerro de oro que habían construido en su ausencia; coge un cabreo de tres pares de narices, agarra las tablas y las estampa contra él. Una vez tranquilizado, vuelve a subir al monte Sinaí a pedir una copia:

…Y el Señor dijo a Moisés: «Talla dos tablas de piedra iguales a las primeras, y yo escribiré en ellas las mismas palabras que estaban escritas en las que tú rompiste.» (…) Éxodo 34:14-28.

Y Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los Diez Mandamientos.

Pero según parece, o Moisés tenía muy mala memoria, o Dios cambió de opinión. Lo cierto es que lo que históricamente se ha transmitido, no solo no es la nueva versión escrita por Dios en persona, sino la versión contada por Moisés al estilo «me dijeron que dijera que…».

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