Los tres epitafios

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Antonio Gil-Terrón Puchades

18.06.21

Este escrito de hoy viene a complementar el de ayer ‘Genio y figura hasta la sepultura’, en el que comentaba que Muñoz Seca no perdió su sentido del humor, ni siquiera delante del pelotón de ejecución, poco antes de ser fusilado en Paracuellos del Jarama.

Cuentan que el escritor Pedro Muñoz Seca, autor de La Venganza de Don Mendo, y del que hablamos ayer, vivía en los años veinte en Madrid, en un edificio con portería, atendida por un matrimonio.

Pues bien, por cosas del destino, fallecieron los dos miembros de la pareja, en un corto intervalo de tiempo.

El hijo del matrimonio, conociendo el prestigio de Muñoz Seca como escritor, le pidió a éste que redactase un epitafio para la tumba de sus progenitores.

Don Pedro, como muestra del afecto que sentía por el matrimonio, por tantos años de buena vecindad y convivencia, aceptó el encargo escribiendo el siguiente epitafio:

“FUE TAN GRANDE SU BONDAD, TAL SU GENEROSIDAD, Y LA VIRTUD DE LOS DOS, QUE ESTÁN, CON SEGURIDAD, EN EL CIELO, JUNTO A DIOS.”

Días más tarde, Muñoz Seca recibió una carta del Obispado de Madrid solicitándole que modificara la propuesta de epitafio, para autorizarlo canónicamente, ya que nadie, ni siquiera el Obispo, del cual dependía eclesiásticamente el camposanto, podía asegurar que alguien había entrado en el Paraíso celestial.

Muñoz Seca, armándose de pía paciencia, accedió a modificar el epitafio, escribiendo lo siguiente:

“FUERON MUY JUNTOS LOS DOS, EL UNO DEL OTRO EN POS, DONDE VA SIEMPRE EL QUE MUERE, PERO NO ESTÁN JUNTO A DIOS, PORQUE EL OBISPO NO QUIERE.”

Este segundo epitafio cayó como una bomba en el palacio de la archidiócesis madrileña, provocando una segunda carta en la que el obispo le exigía una rectificación, ya que ningún miembro de la Iglesia era capaz de intervenir en el destino de las almas; ni aun Dios, ya que deja nuestro destino final sujeto a nuestro libre albedrío.

Muñoz Seca, un poco harto, volvió a escribir una nueva versión que, por supuesto, tampoco fue aprobada por el obispo:

“VAGANDO SUS ALMAS VAN, POR EL ÉTER, DÉBILMENTE, SIN SABER QUÉ ES LO QUE HARÁN, PORQUE DESGRACIADAMENTE, NI DIOS SABE DÓNDE ESTÁN.”
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NOTA: Para los que no leyeron mi escrito de ayer, y dada la famélica cultura general que ilustra a las nuevas generaciones, quiero puntualizar para evitar malos entendidos, que quienes ejecutaron al escritor, no fueron curas a las órdenes del arzobispado, sino pistoleros adscritos al PSOE y al Partido Comunista de España.

Lo digo, porque luego sé lo que pasa, y lo último que necesito es comenzar a recibir, yo también, cartas del arzobispado.

Por cierto, en 2016 el obispo de Alcalá de Henares, el valenciano Juan Antonio Reig Pla, firmaba la apertura del proceso de canonización de cuarenta y cuatro nuevos mártires de la Guerra Civil Española; entre ellos el dramaturgo Pedro Muñoz Seca.

Por último recordar que Pedro Muñoz Seca tiene un más que digno sucesor en la figura de su nieto, el mordaz Alfonso de Ussía Muñoz-Seca.

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