Una segunda oportunidad

Una historia de amor./May Gómez

Lo que no sabía Tríni, era que Tobías, el niño guapo, ya se había fijado en ella y no en su amiga Karen

22.06.21

May Rueda Gómez

Esta es la historia de un amor. Un amor especial, que nació cuando Tobías y Tríni eran unos pequeños adolescentes. Todo comenzó con la mudanza de Tríni.

Tríni era una niña de 14 años que no había tenido una infancia fácil. Sus padres se habían separado hacía un año y se mudó con su madre y su hermana pequeña a casa de una amiga de su madre. Pero la convivencia no era fácil y la madre de Trini necesitaba salir de allí. Daniela, la madre de Tríni, era una mujer luchadora y muy trabajadora que había sufrido un fracaso matrimonial, pero eso no la hundió, la hizo más fuerte. Se armó de valor y tuvo que dejar a su pequeña Iris a cargo de su adolescente hija para trabajar más horas y poder mantenerlas. Salió de casa de su amiga casi con una mano delante y otra detrás y se fue de alquiler a un barrio cercano a casa de sus padres para que pudieran llevar a Iris a la guardería, por la tardes Tríni se encargaría de cuidar a la pequeña Iris.

El piso dónde se habían mudado era pequeño pero muy acogedor y a Tríni la encantaba.

Tíini estudiaba en un colegio muy cercano a la vivienda y un día después de comer, cuando estaba fregando los platos, escuchó hablar a alguien por la escalera. No pudo evitar curiosear tras la cortina de la ventana. Se trataba de dos niños que parecían algo más pequeños que ella, uno era muy moreno de piel y rellenito y el otro que golpeaba un balón de reglamento, era más claro de piel, de pelo moreno y muy guapo. Tríni pensó, 《que niño más guapo para mi amiga karen》ya que su amiga era más o menos de la edad de aquellos dos niños.

Lo que no sabía Tríni, era que Tobías, el niño guapo, ya se había fijado en ella y no en su amiga Karen.

Una mañana a la hora de ir a clase, a Trini se le ocurrió hacer una travesura. Propuso a su compañera de clase Laura, hacer novillos esa mañana. Laura aceptó y se juntaron con Tobías y Adán, el niño rellenito. Y los cuatro se fueron a dar una vuelta saltándose las clases.

Tobías y Tríni se comenzaron a gustar, pero él tenía novia. Tríni comenzó a irse con el grupo de amigos de Tobías. Una tarde, fueron a casa de una amiga de Tobías. La madre de la chica trabajaba y ella hacía reuniones con sus amigos en la casa, jugaban a la consola, escuchaban música, jugaban a juegos…

Las miradas entre ambos les delataban, las sonrisas picaronas, un roce de manos…

Tobías decidió dejar a su novia para comenzar a salir con Tríni. Salieron juntos durante unos meses. Para Tríni, Tobías fue muy especial, era un niño cariñoso y bueno, y siempre tuvo buenos detalles con ella. Pero un día se cansó y rompió con ella, aunque no dejaron de ser amigos, dejaron de quedar juntos, solo se veían en ocasiones y en esas ocasiones se liaban porque se seguían gustando.

Tras el cambio de amistades, Tríni comenzó a quedar con gente de su edad y más mayor y comenzó a salir con un chico de 17 años, Hugo, ella tenía 15 años y se creía mayor. El hecho de tener novio, no cambió que se siguiera viendo con Tobías, pues era un ni contigo ni sin ti.

En una ocasión, Trini estaba enrollándose con Tobías en el salón de su casa, se besaban con pasión, con cariño, ese cariño que les caracterizaba. Él comenzó a rozarle suavemente el pecho con la mano, la tumbo en el sofá, quedando encima de ella, acariciándola el pelo, se balanceo encima rozándose sus miembros a través de la ropa. Tríni estaba a gusto, se sentía bien, tenía ganas de Tobías, él empezó a sudar y se quitó la camiseta, acto que animó a Tríni a quitarse la suya quedando en sujetador, fue entonces cuando Tobías acarició su pecho. Se descalzó, se quitó el pantalón y siguió besándola, pero de pronto, Hugo llamó al telefonillo y Tobías tuvo que salir corriendo de la casa y esconderse en la escalera del piso de arriba. Tríni disimulo todo lo que pudo y Hugo no sospechó nada.

La relación de Tríni y Hugo duró unos seis meses más, él solo quiso estar con ella para entretenerse, y aunque Tríni no le fue fiel, le quería.

Una tarde, Tobías la llevo a su casa y comenzaron a besarse. Llevaban tiempo sin enrollarse y se cogieron con muchas ganas…

—Tobías, ¿quieres que lo hagamos? —le propuso Tríni.

Tobías atónito, tras escuchar las palabras tan directas de Tríni comenzó a ponerse nervioso.

—¿Tú quieres? —la preguntó.

Ella asintió con un tímido movimiento de cabeza y una sonrisa. Recordaba aquella tarde en su sofá.

—¿Estás segura? Mira que si nos ponemos y luego te echas para atrás…

—Tobías, estoy segura, quiero hacerlo.

Para Tobías era su primera vez, mientras que Tríni, había perdido hacía poco su virginidad con Hugo.

Tobías cogió un profiláctico y siguieron besándose, la llevó a la cama y la tumbó y cuando su erección llegó al máximo volvió a preguntarla.

—Trini, ¿seguro que quieres hacerlo?

—Qué sí Tobías. Quiero hacerlo contigo. Estoy más segura que nunca.

El chico continuó colocándose el preservativo. Mientras tanto, Trini, ya se había bajado una patera del pantalón y su ropa interior. Él la miró con cariño y bajándose un poco el pantalón de chándal que llevaba fue introduciéndose lentamente en ella mientras la besaba. Ese primer contacto tan carnal entre ellos fue electrizante e inolvidable para ambos. Poco a poco, fueron balanceándose cogiendo ritmo pero, cuando mejor lo estaban pasando, el timbre del telefonillo interrumpió ese acto. No se lo podían creer era la segunda vez que les pasaba algo así. Tobías pensó que era su hermano pequeño, salió de ella rápidamente y fue a contestar. Se trataba del hombre del gas que llevaba la bombona de repuesto a su casa. Tríni se vistió avergonzada, pero estaba feliz.Ese acto no cambió nada entre ellos, sólo seguían viéndose de vez en cuando. Pero al poco tiempo, algo cambió todo por completo. La madre de Trini, decidió volver a casa de su madre para que sus hijas no pasaran tanto tiempo solas. La abuela paterna le propuso irse un tiempo con ella y cuando Tobías se enteró se derrumbó.

—Por favor no te marches, aquí estás bien—la rogó.

—Tobías, necesito marcharme, todo lo ocurrido con Hugo me tiene machacada y la convivencia con mi abuelo no es fácil. Necesito un cambio de vida. Necesito tomar tiempo para mí y dejarme de historias de chicos por un tiempo.

Trini, estaba cansada de acabar sufriendo en el amor. La relación con Hugo fue muy dañina y aunque Tobías siempre se había portado bien con ella, no la ofrecía una relación estable que es lo que ella quería.

Tobías la tenía mucho cariño, pero en su cabeza no cabían relaciones serias, era un chico que quería disfrutar de sus amigos y el fútbol. Aunque perderla le dolía.

Trini se marchó al pueblo con 18 años. Allí comenzó una nueva vida. Dedicó tiempo a ella y tiempo después conoció a un chico que le ofrecía lo que siempre había querido. Una relación estable. A veces llamaba por teléfono a casa de Tobías para saber de él, unas veces contestaba, otras en cambio no estaba y un día sin más ese número de teléfono dejó de funcionar. Perdieron el contacto y no supieron durante mucho tiempo el uno del otro.

Pasaron los años, muchos años, pero Tobías de vez en cuando se colaba en la cabeza de Trini. Ella seguía con su pareja, pero no podía evitar pensar en él. Así que un día, decidió buscarlo. Entró en las redes sociales y después de un buen rato, por fin dio con él. No se lo podía creer, miró como unas 100 veces su foto de perfil, estaba muy cambiado pero esa sonrisa era suya sí o sí.

—Es él, claro que es él─. Dijo en voz alta.

Entusiasmada, le escribió y al poco tiempo, él la contestó igual de emocionado.

“Te había estado buscando, por fin este fin de semana me iban a dar tu número de teléfono, qué alegría volver a saber de ti Trini»

Tobías también seguía pensando en Trini.

Hablaron durante días y se intercambiaron los números de teléfono y al poco tiempo, Trini hizo a su madre una visita a la ciudad. Estando allí, se acordó de él y le llamó para ver si se podían ver. Él aceptó y quedaron, Trini se llevó a Iris que no se acordaba de él porque era muy pequeña cuando vivían en el mismo edificio. Pasaron una tarde agradable, Trini estaba emocionada de verle, su niño estaba muy alto. Tobías también estaba muy contento de verla, en esos momentos no tenía pareja, pero la vio tan feliz contándole su vida con su chico que se alegraba mucho por ella.

Tras ese momento, siguieron hablando durante un tiempo. Pero poco después ambos perdieron el contacto del otro, ella cambió de número y perdió sus contactos. Él seguía teniendo su número pero ya no estaba disponible y volvieron a pasar muchos años.

Tobías, viajó mucho, se divirtió con sus amigos, vivió experiencias espectaculares, e inolvidables, tuvo varias parejas con las que llegó a convivir y a pesar de ser feliz con ellas, ninguna le llenaba y siempre terminaba acabando con ellas.

Trini, en cambio, siguió con su chico, estudió un módulo y trabajó durante unos años, pero llevaba un tiempo en el que su vida se había convertido en una trampa. Su día a día siempre era igual, hacer las cosas de la casa y atender a su chico. Nunca llegaron a casarse, dieron por hecho que ya lo estaban.

Estaba muy cansada de vivir esa vida, y en lo sentimental todo se había enfriado. Su pareja estaba irritado y decidió no seguir con ella. Así que Trini, regresó a casa de su abuela. Allí comenzó a buscar trabajo. Pero una mañana de sábado, un mensaje en su teléfono dio un giro de 360 grados a su vida.

Tobías la había encontrado. Ella contestó al instante su mensaje y emocionados intercambiaron fotos y se pusieron al día. Tobías le contó todo lo que había estado haciendo durante esos años, había trabajado en proyectos espectaculares, había hecho viajes de ensueño y ahora se encontraba en un punto de su vida más calmado.

Decidieron verse, Tobías fue al pueblo de Trini. Cuando se encontraron se fundieron en un enorme y cálido abrazo. Pasaron un día espectacular, Trini seguía queriéndole como cuando eran tan solo unos críos, Tobías aunque sufrió con su partida, también seguía guardándola mucho cariño y estaba deseando besarla, pero no quiso forzar nada.

Cuando llegó la hora de la despedida, Tobias alargaba la marcha. Los dos estaban en el coche, escuchando música y disfrutando de esa noche de verano. Se miraban de vez en cuando y se sonreían. En un momento dado, Trini dio el paso para marcharse.

—Lo he pasado fenomenal, gracias por este día, de verdad. ─dijo ella encantada.

—No tienes que darme las gracias, yo también lo he pasado muy bien contigo.

Trini se acercó a él y le abrazó muy fuerte, no quería que se fuera, pero tenía que marcharse. No le soltó y le dio un beso en la mejilla.

Tobías estaba dudoso, no sabía si Trini quería que la besara o simplemente era un abrazo de amistad. Él deseaba al menos darla un pequeño beso, creía que se lo debían. Trini no le soltaba, estaba aferrada a él y de vez en cuando le besaba en la mejilla. Tobias la separó un poco la besó en la mejilla y acto seguido en la comisura de la boca, ella le miró a los ojos y no pudo resistirse, así que al fin, se fundieron en un beso. Fue como retroceder en el tiempo.

—Joder Trini, me acabas de trasladar a cuando era un niño. ─la dijo pasándole una mano por el cabello.

—Tú a mí también, sigues besando igual. ─sonrió.

—Como tú me enseñaste. ─dijo él.

Continuaron besándose un buen rato y cuando el asunto se caldeó bastante, Trini decidió que tenían que marcharse. Se había hecho demasiado tarde y su abuela estaría esperándola preocupada.

–Tenemos que irnos—. Le dijo.

—Sí, venga, te acerco a tu casa.

Tobías la dejó en la puerta de la casa de su abuela y ella se quedó mirándole hasta que su coche desapareció y sintió una punzada en el corazón.

Tobías la vio desaparecer desde el retrovisor, no quería dejarla, sentía que la iba a perder otra vez. Pero esta vez no iba a suceder. Ellos siguieron hablando a diario y un día él la consiguió un trabajo en la ciudad y Trini se marchó allí. Compartió piso con su hermana Iris que estaba de alquiler y vivía sola. Y volvió a quedar con Tobías.

Nada más verse se abrazaron y se besaron, era evidente que querían pasar tiempo juntos. Esta vez podía ser su momento. Al fin y al cabo el destino les había vuelto a juntar y ambos decidieron darle a su historia una segunda oportunidad.

Por fin, tras haber pasado tanto tiempo separados, estaban juntos de nuevo. Tobías reservó una habitación en un hotel para poder disfrutar de ella.

Cuando entraron en la habitación y acomodaron sus cosas, se quedaron en silencio. Trini deseosa fue al baño, pues tenía un as bajo la manga para romper el hielo. Se puso un picardías y salió insinuándose. Tobías incrédulo, no sabía qué hacer, bueno… sí lo sabía, pero estaba impresionado. Trini se tumbó en la cama y él se tiró encima de ella, comenzó a besarla y dijo con sorna:

–¿Estás segura?

Trini soltó una carcajada y le contestó:

—Muy segura.

Tobías comenzó a besarla suavemente recorriendo sus labios con su lengua. Comenzó a acariciar su cuerpo, bajó su boca hasta sus pechos, los lamió, los mordisqueó. Ella se retorcía de placer entre sus brazos. Él fue bajando lentamente por su cuerpo, hasta llegar al monte de Venus donde se perdió por completo. Trini gemía de placer como nunca, le tenía muchas ganas y la experiencia de Tobías no era la de su infancia. Esta vez sabía lo que hacía, está vez nadie les molestaría. Estaba dispuesto a hacerla llegar al clímax una y otra vez con su boca y cuando por fin estuviera exhausta la penetraría.

─Tobías por favor. —le suplicaba.

Tobías la miró desde abajo y se apiadó de ella, volvió a subir a sus pechos y después a sus labios, se puso con sutileza un profiláctico y comenzó a acariciar con su miembro el sexo de ella con un vaivén. Ella se moría por qué estuvieran unidos en uno solo, pero él la hizo sufrir un poco más y cuando menos lo esperó entró lentamente en ella balanceándose y embistiendo contra ella una y otra vez. Trini disfrutaba de ese momento, se deshacía entre su cuerpo, su sudor, sus besos y volvió a perderse en un nuevo orgasmo. Tobías estaba muy excitado, Trini le ponía mucho, la embestía una y otra vez, metiendo todo su miembro todo lo que podía en ella y al fin llegaron juntos al clímax.

Por fin habían consumado como debían, por fin habían hecho el amor que tanto deseaban y dejaron años atrás a medias. Terminaron y él se quedó dentro de ella, no quería separarse de ella y así se quedaron dormidos, unidos y abrazados.

 

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