Operación Verdi: CONCLUÍDA. Capítulo 4

Enrique Argente VidalEnrique Argente Vidal

Parece que se trata de un blanqueo de dinero, a gran escala sin especificar procedencia, ni destino, el cual se realiza a través de unas…

En los tres primeros capítulos de la novela vamos conociendo a algunos de los personajes, de sus características personales que explicarán muchos de sus comportamientos a lo largo de la narración. Seguimos con Paco Puig, su Jefe, Eduardo y la primera visita del agente a la sede de Europol, 

Madrid con final en Moratalaz

Enrique Argente Vidal

—Bien, bien…vas mejorando Paco. Ese fue el recibimiento del jefe.

—Aunque debo reconocer, que un rasgo de tu educación helvética siempre ha sido la puntualidad. ¡Las once y tres minutos! Fenomenal.

—Entonces jefe, si he superado la prueba del algodón, convertida en reloj ¿Da usted su permiso para desayunar? No aguanto más.  —le dije, un tanto de coña, en respuesta a su amabilísimo recibimiento.

—¿No has desayunado?, pues vamos al bar yo también voy necesitando mi cortadito de las once.

Una vez en la cafetería, o lo que sea, del complejo policial de Moratalaz, tras el primer croissant y ganando tiempo para que trajesen otro, pues estaba decidido a engullirme una segunda pasta en mi hambriento estómago, fui yo quien comenzó el interrogatorio.

—¿Y bien dime Eduardo, de que va esta vez?

—No lo tengo muy claro, pero en el informe que recibimos ayer, de la SIRENE[1], viene como expediente EUPOL2013/45ES/45NED, allí lo tienes todo. Parece que se trata de un blanqueo de dinero, a gran escala sin especificar procedencia, ni destino, el cual se realiza a través de unas… ¿Cómo las llamáis vosotros?

—¿Quiénes somos nosotros jefe?… ¿los agentes de Europol?

—No hombre no, los aficionados a eso que te gusta tanto…—¿el futbol? dije para ver como salía de su amnesia

—Espera, espera que ya casi lo tengo, eso…un “banco offshore”[2]ya me ha salido. Pues parece ser que hay indicios de que un “agente residente”[3], de esos de los que tanto habláis, podría voluntaria o involuntariamente estar haciendo de empresa tapadera y por el alias de la operación algo o alguien tiene que ver con la ópera.

—¡Acabáramos!… O sea, lo de siempre, blanqueo y tráfico de euros. Pues mira al preguntarme por mis aficiones me estaba haciendo ilusiones de que alguna vez me tocase un caso de esos de compra de partidos a nivel Champions y amaño de apuestas por internet, trabajar y ver buenos partidos de futbol, eso estaría bien jefe. En futbol si le reconozco que soy un experto, pero en lo de la ópera un recién aficionado nada más. ¿Está seguro que solo es blanqueo de dinero?

—Bueno, eso lo tendréis que averiguar vosotros, ya sabes que los “tráficos” nunca van solos, siempre o casi siempre van acompañados de conductas delictuosas.

—Claro, si no fuesen delito no las perseguiríamos ¡Has estado brillante jefe!

—¡Me cago en la leche Paco!, si no fuese porqué fuimos los primeros en incorporarnos a Europol en el 85, te metía un paquete por desconsideración a un superior.

—Venga Eduardo, no te pongas así, solo quería tomarme una pequeña venganza por habernos eliminado de la Copa tu Madrid del alma —dije en plan evasión— Por cierto, jefe ¿a qué te gusta el nombrecito del departamento de información de la Europol?  El SIRENE, a mí me mola un montón. Siempre me los imagino a la orilla del mar esperando que aparezca una preciosidad de sirena a contarles cuentecitos de los malos, que serán malos, pero no son tontos y nos hacen sudar la camiseta. Y aquí todos los compañeros envidándonos lo mucho que cobramos y lo poco que trabajamos y…  es que, según todos, en Europa se vive muy bien. ¡Como si solo fuesen europeos de los Pirineos hacía arriba! Esto último lo dije para echar tierra al asunto, y halagar un poco al jefe. Parece que dio resultado, pues dejó aparcado el ficticio enfado, sacando a pasear su tacañería y autoridad jerárquica.

—Paco… termina de una vez el segundo croissant, y no comas más que invito yo, y además vas a engordar. No sé si estás de buen humor o vas de listo. Si tienes quejas del trabajo, al sindicato y dirigiéndose al camarero, puso fin al desayuno: —¡Por favor…! la cuenta.

Y es que en el fondo Eduardo es un tío majo y buen policía, además de amigo del ex ministro Belloch, que ya sabemos para lo que le había servido. Ser el jefe del grupo de información, o sea mi jefe directo.

Ya en el ascensor, el jefe comenzó a desgranarme el plan. —Atiende Paco, mañana a las 12 para que te dé tiempo a llegar, tienes una reunión en la Central, con el director adjunto Prince y el agente Maurits, toma los documentos que te he hablado y ponte en marcha. La Haya no es precisamente un aeropuerto con demasiadas conexiones y te quedan justo veinticuatro horas. Haz la gestión de vuelos con la oficina de nuestra Dirección y si no te resuelven nada llama a Exteriores….

—Vale jefe, conozco el camino, Llevamos mucho tiempo en esto y yo muchos viajecitos. Llamaré directamente a Exteriores, allí en la oficina de la UE lo solucionan rápido.

—Entonces, buen viaje y hasta pronto Paco.

—¿No se te olvida alguna recomendación?

—¡Sííí!… no se me olvidaba, pero creo que ya va siendo el momento de dejarnos las bromitas. Ya sabes, no lleves armas y mucho menos la reglamentaria y no exhibas ni placas ni acreditaciones nacionales. Adiós.

No me había supuesto esfuerzo alguno adivinar, que el compañero asignado para el trabajo del que, en estos momentos, ya en el avión con destino a Ámsterdam, abría el sobre y extraía los primeros documentos, era Maurits Vermeer. El informe, era amplio, documentado, exhaustivo, sin embargo, no figuraba ningún nombre sospechoso. Eso me hacía suponer que era un código especial y se investigaría sobre personas o instituciones relevantes de los que los elementos indiciarios eran débiles y no tan claros. Debía ser como en las novelas negras, que quien aparece desde el principio como culpable, resulta que al final es inocente.

El amigo Maurits, era un buen tipo, a pesar de ser ex árbitro internacional de futbol, aunque como él bien decía, no se deja nunca de ser árbitro como no se deja nunca de ser policía. Lo de la bondad de la persona, se la concedía a pesar de haber discutido con él en infinidad de ocasiones, por causa del penalti que se tragó a mi Valencia CF contra el Hadjuk Split en la semifinal de la Recopa del 74, lo cual no le perdonaré nunca. Pero a pesar de este y otros errores de bulto que sus compañeros habían cometido a lo largo de la historia con mi VCF, lo cierto es que prefería trabajar con él antes que con cualquier otro de los agentes de Europol.

La señorita sobrecargo de KLM anunció en su algo más que duro holandés, que plegásemos las mesitas, abrochásemos los cinturones… siguiendo el protocolo de aterrizaje, lo que me obligó a cesar en la lectura de los informes. Eran las 15,21 y acercándonos al aeropuerto de Schiphol.

Andaba un poco justo, pero bien de tiempo pensé, sobre las cinco puedo estar en Central Station, tomo el primer tren que salga hacia La Haya y en cuanto llegue al hotel llamo a Maurits.

Nada que objetar, la red de transporte holandesa sigue funcionando bien a pesar de los recortes de la crisis y pude cumplir con los enlaces que tenía previstos. Ya en horario centroeuropeo la cena en el hotel. Registro, cena ligera en la cafetería del mismo y llamada a Maurits.

—Goede metgezel nachten (Buenos noches compañero) ¿Qué tal estás Maurits?

—Muy bien Paco, mejor que tu holandés por supuesto, pero esperaba tu llamada y hubiese ido a recogerte en Schiphol, así podríamos con tranquilidad comentar el marrón que nos ha caído.

—Pues precisamente por eso no lo he hecho. Las cosas oficiales de trabajo, en horas de trabajo, y si hablamos de otros temas volverá a salir el penalti que te tragaste al Valencia contra el Hadjuk Slipt.

—No empecemos de nuevo Paco, ya te he dicho una y mil veces que no lo vi.

—Sí, y también me has dicho que, en caso de haberlo visto, tampoco lo hubieses pitado.

—Eso lo digo para “goderte” que decís vosotros. Pero tienes razón, mejor no haber ido a recogerte. En fin, ¿Dónde estás en el Corona Hampshire, como de costumbre? …. Pues hasta mañana, te recojo a las 8,00.

[1] Organismo de Europol que facilita el intercambio de información entre los países

[2] Sociedades IBC (International Business Companies) o bancos offshore.

[3] Quien controla los datos de accionistas y directores que no figuran en registros públicos de las IBC

Próximo martes, CAPÍTULO 5:  Sede de EUROPOL (La Haya)

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Ver capítulos 1, 2 y 3

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