Operación Verdi: CONCLUÍDA. Capítulo 2

Enrique Argente VidalEnrique Argente Vidal

¿Era preciso Tchaikovski? el de los amores sentenciados a muerte, como el de Lisa, Mazeppa o Jolanta que además la pobre es ciega. Son papeles que me deprimen

 

EVASIÓN: Del latín “evasio”, es la acción y efecto de evadir o evadirse. Eludir una dificultad, evitar un peligro, “sacar ilegalmente dinero o bienes de un país” fugarse, escaparse (RAE)

DELITO FISCAL: Evadir, ocultar o no declarar beneficios superiores a 120.000 € (en España).

DELINCUENTE: Es la persona que ha cometido un delito (según la Enciclopedia Jurídica)

«Puesto a ahondar en el magma político-administrativo que la Unión Europea es, pronto descubrí el gran desconocimiento que la mayoría de los ciudadanos europeos tenemos de nuestros órganos comunes y supranacionales de gobierno. Entre todos estos organismos, quizás debido a que llevaba tiempo tras un “leitmotiv” como argumento para una novela de las conocidas como negra, de intriga, policiaca…etc., me llamó la atención la Agencia Europea de Policía (EUROPOL).       Según la propia oficina, se define como “nacida con el objetivo de mejorar la eficacia, la cooperación de las autoridades judiciales y policiales de los Estados miembros en su lucha contra la delincuencia organizada a nivel mundial y europeo”No es una policía al uso, lo cual me planteó no pocas dificultades, pero cuyas particularidades, las dejo para que las vayan conociendo a lo largo de la narración».

En el capítulo 1, el autor nos comienza a presentar a Paco Puig, el agente (valenciano) de Europol, principal protagonista de la novela. y algunas de sus características familiares. La trama ya ha comenzado.

Simultáneamente en Milán

Enrique Argente Vidal

—Ya sabes mi opinión Gianfranco, no me encuentro cómoda firmando estos contratos de exclusividad con Fiodor, no sé… pero no me gusta. Lo peor es que en el fondo pienso que debo estarle agradecida, pero no me gusta cómo me mira, ni como me habla, creo que me da miedo.

—Querida Teresa, a él por el contrario le gustas muchísimo, como artista y como mujer y dado que sabe que como mujer no te puede conseguir al menos déjale que disfrute con tu voz y tu presencia en el escenario. Por otra parte, debes de ser consciente que desde la temporada 2007 todos estamos en crisis. No es fácil completar una agenda de actuaciones en los grandes teatros del circuito operístico. Ya sabes lo ocurrido con tu querido Palau de Les Arts de Valencia toda la temporada se ha reducido a un estreno y cuatro reposiciones. ¡No hay más cera que la que arde! Y como él, otros muchos teatros. El boom de inicio de siglo ha traído la crisis actual, sobra de todo: teatros, solistas, coros, orquestas y no te digo nada del personal de fuera de la escena. Pero falta lo más necesario el público y sobre todo las ayudas estatales.

—No sigas, todo eso ya lo sé. Motivos de más para que se me haga difícil entender, como está Fiodor dispuesto a esponsorizar toda la temporada conociendo el momento de crisis económica y su insistencia de imponerme a mí como primera figura, con los riesgos que ello conlleva. ¿No habéis pensado, ninguno de vosotros, en una enfermedad, una afección de garganta… qué se yo?

—Por esto último tranquilízate, el público te adora tu presencia garantiza el éxito. Por otra parte, nunca tuviste un seguro que cubriese todas, oyes…todas las contingencias. En estos momentos gracias a Fiodor lo tienes. Además, ya hemos renegociado tu contrato de exclusividad dejándolo en una temporada prorrogable, paso a paso como era tu deseo… ¡por favor qué más quieres! Nunca has sido caprichosa, ¿qué te ocurre?…   Si no respondes puedo entender que todo está bien. No te preocupes, relájate y dime cómo van tus ensayos de Lisa “En la Dama de Picas”, ya sabes que es la única condición que ha puesto Fiodor comenzar con una ópera rusa en el Mariinski.

—¿Y por qué no en la Ópera Nacional de Berlín donde es una obra de repertorio? El Mariinski, San Petersburgo, Fiodor…Rusia, … No sé, pero estoy muy inquieta.

—Ya lo hemos hablado querida. Fiodor deseaba San Petersburgo ¡y será San Petersburgo! Perdona si te he molestado, pero no debes olvidar que fue primer secretario del Secretariado de Artistas de la antigua URSS y ahora anda en el partido de Jerenkov, Nueva Democracia Rusa creo que se llama, y quiere ofrecerle un gran evento. Al fin y al cabo, hemos unido nuestro futuro económico al suyo y así será mientras yo sea tu manager y agente artístico. Te dejo, estas discusiones no tienen ningún sentido. Dime solo que al menos te van bien los estudios de la obra con el maestro Bermelli, ya sé… sí, ¡sí lo sé!, que es un papel nuevo para ti. Pero tú has interpretado en ocasiones anteriores a otros autores rusos y has conseguido grandes éxitos. Venga anímate por favor, …no llores, venga…venga. Serénate y cuéntame.

—Ahora cuando no he podido contener las lágrimas, ya te tengo para que me apoye en tu hombro y llore. ¡Pues no lo voy hacer!

—No digas eso Teresa, es mucho tiempo el que venimos trabajando juntos y siempre he tenido y tengo tiempo para ti. No me moveré de aquí hasta que me lo cuentes todo. Ahora mismo llamo a Juan, con quien había quedado para revisar las últimas facturaciones a la fundación de Fiodor y le digo que nos encontraremos en otro momento para ver los asuntos pendientes. Eso puede esperar.

En el transcurso de mi llamada a Juan, Teresa pareció recobrar su autodominio serenándose un poco, disponiéndose a sincerarse.

—Gianfranco, también me preocupa Mario. Ya sé que todo está dicho y roto entre nosotros, pero no por eso deja de preocuparme. Sin mí se hundirá definitivamente en ese mundo del que tantas veces lo rescatamos. He visto unas fotos suyas en una revista de esas que llaman del corazón y tiene muy mal aspecto.

—Debes poco a poco ir olvidándolo. Ya te hizo suficiente daño para que continúes preocupándote por él, hasta el extremo de poner en peligro tu carrera y con ella tu futuro. En ocasiones anteriores ya lo hemos hablado, considera que fue un error tu matrimonio, pero una solución tu separación. Debes concentrarte en el trabajo, sin dejar que ello te aleje de la gente que te quiere.

—Precisamente, el trabajo también me causa inquietud ¡y no poca! Sabes que no me gustan los autores rusos y me programas un Tchaikovski en estos momentos de crisis en mi matrimonio. ¿Era preciso Tchaikovski? el de los amores sentenciados a muerte, como el de Lisa, Mazeppa o Jolanta que además la pobre es ciega. Son papeles que me deprimen.

—Querida estas más atacada de lo que creí en un principio. Vamos a dejarlo todo por hoy, anula la clase de Bermelli, vete al spa del hotel, date un gran baño con masaje de relajación incluido, y esta noche salimos a cenar con un grupo de amigos, a ver si consigo que te despejes.

—Pues si quieres que me tranquilice del todo, invita a Juan, quiero hablar con él, sobre la fundación esa que oficialmente nos patrocina.

—Lo invitaré, pero te prohíbo que hables con él de temas de trabajo, al menos esta noche. Ciao… guapa, hasta las ocho, pasaremos a por ti Enza y yo.

En realidad, mi cita no tenía nada que ver con el eficiente y excelente contable que es Juan Ramírez, muy al contrario, pero tampoco me interesaba que Teresa hablase en privado con él, se estaba planteando excesivas dudas respecto a la fundación patrocinada por Fiodor.  Mi cita, no era con el asesor fiscal, por desgracia era con Mario, el ex de Teresa. Había alimentado a una fiera y ahora me tenía prácticamente en sus garras. El único error que hasta el momento había cometido Teresa había sido su matrimonio.  Una vez más nos había localizado y una vez más venía a extorsionar a su ex mujer.

Pretendía extorsionarla a cambio de firmar las cláusulas de divorcio que le presentaban nuestros abogados. Pero entre sus aplazamientos por incomparecencia, bien utilizadas por su abogado, argumentando que se estaba rehabilitando de sus adicciones y la lentitud de la justicia en España, tenía que mantenerlo alejado de Teresa a base de importantes sumas de dinero.

Me había citado en un pequeño hotel en la vía Ferrante Aporti, junto a la Milano Centrale y hacia allí me dirigía esperando que se hubiese metido un par de canutos y estuviese tranquilo esperándome para entregarle los seis mil euros prometidos en esta ocasión.

No pretendía dedicarle mucho tiempo, así que con un par de horas sería suficiente, si el tradicional atasco de Piazza Repubblica no me demoraba en exceso.

Al salir del hotel comprobé que la densidad del tráfico, era intensa como el frio, lo que garantizaba el atasco. Volví sobre mis pasos, tomé el abrigo que había dejado en el guardarropa del hotel y afronté la fría tarde milanesa hasta llegar al metro de Cordusio, que me llevaría en unos minutos a Porta Garibaldi, para andando llegar hasta Ferrante Aporti y comprobar qué tal se encontraba Mario. Mientras caminaba pensaría en como tenerlo controlado sin sobresaltos ni molestias para Teresa. El andar con frío en la cara siempre me ayudaba a pensar, ojalá esta vez encontrase una solución válida para todos.

 

Próximo martes, CAPÍTULO 3: Todavía en Valencia

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