Maragall

La alfombra roja del libro de la selva de Colón porqué no en Callao...FMLa alfombra roja del libro de la selva de Colón porqué no en Callao...FM

Francisco Mares

03.05.21

Javier Paniagua reveló en su artículo para El Mundo (30-7-17) ’’Las tres almas del Pspv-Psoe’’ que, desde su fundación en 1879, en el partido socialista malvivieron dos almas. Sin embargo, el Psoe es un partido más que  bipolar y sus siglas son tantas como autonomías hay en España.

El espíritu original del partido, revolucionario, anticapitalista y marxista, en los últimos compases de la dictadura franquista, con Eta en cía ya también activada, se refugiaba entre masones en el exilio del sur franco-galo de Touluse-Lautrec al caloret del whisky escocés, herencia del Marx escocido ante el acoso y derribo del buenismo topográfico e infiltrado de la liga de los hombres buenos. Eran, según Paniagua,  ’’un puñado de antiguos combatientes de la II República,con algunos pocos jóvenes que se incorporaron posteriormente  […] Eran los socialistas  de toda la vida’’.

La segunda alma era la socialdemócrata, (contra) reformista y exorcista del felipismo de bourbon & bourbon de rosas y espinas de vía crucis de la transición del régimen del 78, que desidiologizó el ideario del partido en un socialismo económicamente  aburguesado y casto  moralmente con políticas de ecologismo y ambiente carnavalizadas de  bacalao de cuaresma.

La tercera era la más alternativa pero como actuaba desde los márgenes, fue cómplice y cooperación necesaria  una vez desprovistos de generalidad sus postulados y antes de que  sus ínfulas e ínsulas estatutarias a Más no fueran o fuesen. Era la tercera en discordia la nacionalista, transversal y fusteriana del PSPV, tercera también por tercera nacionalidad histórica abortada sin eutanasia de la Constitución, y  auspiciada por profesores de la Universidad de Valencia en paralelo con el PSC. Según Paniagua, Lerma y Ciscar apartaron a los influencers de la ejecutiva, aplacando el nacionalismo socialista fusteriano, manteniéndolos en cargos de segunda más o menos bien remunerados, para esterilizar las tesis de la opresión nacional españolista adoptando la idea de sociedad invertebrada orteguiana. La ambigüedad calculada  meditadamente del PSOE–PSPV incubó sin paracuellos pero con alzacuellos su siniestralidad antes del 78, dejando galopar el terrorismo de ultraderecha para dejar en la indefinición el modelo territorial (el himno de la presa de Thous, la bandera andorrana almorrana, el nombre terrenal y de la lengua, etc), y difuminar la apuesta no ya por el nacionalismo de las periferias sino también por el federalismo del PSPV y del PSOE que solo pervivieron en el PSC  .

Otras dos caracas se pueden reconocer en el Psoe cuya tendenciosidad al transformismo es crónica y notoria. Una es la del socialismo de género y otra es la que reconoció Abascal en la moción de censura de Vox: la del narcosocialismo de maleta cuya filiación con las mafias del parafascismo que, de casta le viene al galgo, remite a  un origen popular  nacionalsocialista de maestría en el copión.

La involución del PSOE, desde que reapareció su nómina de buitres para heredar la democracia cuando agonizaba la dictadura tras desaparecer como el Guadiana en los años más duros del franquismo, ha sido una constante de transformación de su red o agencia de colocados teóricamente de izquierdas, hacia el centro-derecha del espectro de la política. Sus 1os pasos en la dictadura se encaminaron al genocidio con talante y gracejo del marxismo de sus filas, del comunismo de las que les podían  arrebatar la supremacía de la izquierda y de ambas cosas en el levante valenciano.

Seguidamente, ganada la batalla a la izquierda de dentro y fuera del partido, sus pasos se fueron hacia el centro para eliminar la preponderancia de UCD y que no se relevara en el CDS sino residualmente, como IU que renegaba de  llamarse PC. La tercera fase fue la de eliminar los socialismos periféricos diferenciales con la excepción del vasco, el primero asimilado con el pacto del Betis, que acabó con el marxismo a nivel interno e impidió la conjunción de fuerzas entre  los  reductos del nacionalismo imbuido de marxismo, que manteniéndose solamente en Cataluña, servía más como aliado del felipismo para ganar  la batalla al centralismo, preservando la pluralidad de un partido con siglas diferentes en cada región, ocupando así tanto el espacio de la izquierda partidaria de la república como el de la derecha postfranquista heredera de la monarquía.

En todas estas  fases, además de la resistencia histórica socialista en la clandestinidad, se cayeron del tablero de la política y también de la vida en sociedad con destino al retiro del Alzheimer, los dos líderes más cercanos a ambos extremos, amén de anónimos por descubrir represaliados antes de ser nadie: si Suárez sirvió para ganar la batalla al comunismo legalizándolo, P. Maragall sirvió para darla al centralismo, antes de hacerle la cama como a Suárez en otro por qué no te callas, cuando más frentes abiertos tenía empeñado en la reforma del Estatut, en el referéndum de Cataluña y en acusar reiteradamente del 3% a J. Pujol, que al final se fue de rositas con el Psoe amenazando con sacar papeles que podían tambalear el Estado.

El privilegio que como nacionalidad histórica consiguió Cataluña con un estatuto de primera no fue gratis, pues sirvió para el divide y vencerás de las aspiraciones de otros territorios que podían seguir las suyas y multiplicar por X  la fuerza de la reivindicación contra el franquismo donde más consistencia  tenía. En los albores de la transición, el primer Felipe de la transición, travestido de Isi, no arriesgó sino a toro pasado diez años del mayo del 68, pues el 18-5-68 en la facultad de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid, hoy llamada Complutense, había que esconderse para entrar y salir a cantar como Krahe en democracia, y en 1978 era más seguro o más urgente denegar como en un 25 de abril de siglos atrás con Felipe V la igualdad de derechos a los valencianos cuya autonomía de segunda estaba ya promulgada.

En efecto  y por consiguiente, fue en otro concierto una década después, también  de Raimon -que ya no tuvo que salir ni entrar por la puerta de atrás-, cuando Joan Fuster, fallecido 13 años después de un ataque al corazón el  21-6-92, preguntó por el estatuto  al  San Isidro labrador y obrero, ya rebautizado como FG, quien fingiendo desconocer que Raimon era de Xátiva como los Borgia  y fingiendo creer que era catalán no sin ironía, como cuando se excusó de no saber nada de los GAL aun leyendo a Pedro JR, espetó que con unos catalanes ya había bastante en España  al abogado y ensayista, amén de periodista, de los Países Catalanes y a partir de entonces, uno de los  intelectuales de la universidad perseguidos incluso con bombas hasta el umbral de casa cuando se planteaba como Feliz Rodríguez de la Fuente o el duque de Cádiz entrar en política. La muerte del catedrático y doctor honoris causa de Sueca (capital del mercadillo de parafarmacia de cruzada y bruixoleria de la Rita del Bakalao), fue a causa de escribir como un ‘lletraferit’ a más no poder, sin  dormir de noche ni salir de casa de día más que  para recoger del umbral la gasolina sin plomo de los cargamentos de J&B  -encargados  cuando aún no había servicio a domicilio- y para abrir la puerta a sus contertulios y amantes. JF faltó en las vísperas de su santo la mágica noche de San Juan, el 21-6 del mágico 92,  a los eróticos 69 años -siendo ateo de santo, seña y señera, afrancesado como el Goya del 2 de mayo  y catalanista del 25 de abril y el 11 S-inflamado por el gas natural etílico, más de la cuenta como Suárez, Rita, Maragall y más far west, de ‘Al vent’ desde antes de mayo del 68. Y sólo meses antes de la de Broseta a los 59 (15-1-92), también profesor de la UV, y años antes de la de Tomás y Valiente, de la UAM, a los 63 años(14-2-96), cuando la refriega de los Gal y la corrupción de estado afectaba sobre todo a más intelectuales como Krahe, como en la represión cotidiana franquista del por qué no te callas de los años de plomo sin gas.

Jorge Javier, de Sálvame, en el circo de los Gabis./FM-EP

En la comunidad, país o región valenciana, la única sin sus señas de identidad con consenso, el sociolismo frailusco y monjil de piruleta y capullo neoclásico de peluca y postizos, santificó a los mártires entregándolos sin más oposición que la de cortesía de rosa y clavel a la extrema derecha blavera, impostando el nacionalismo no solamente en el PSPV sino también travistiéndose en el ultraconservador Bloc Nacionalista Valencià, la oligarquía de los señoritos terratenientes de casino y bancal de la CAM,  para mantener a raya las relaciones  con Catalunya, que iba más por libre y sin más aliados, servía de punta de lanza para hacer los deberes al soe también en el postfranquismo.

Después de los convulsos 80, el nieto del insigne poeta J. Maragall (autor del poema ‘La Diada de S Jordi’ y propulsor del (con) federalismo ibérico en textos como Himne Iberic, Oda a Espanya y  Visca Espanya), en el verano de 2010, según art del 14-8-2010 de Europa Press, Pasqual Maragall i Mira se atrevía a apostar por un referéndum para decidir entre federalismo, independencia o autonomismo. Junto con el también malogrado E. Lluch fue, antes de la llamada nueva política, otro profesor universitario intelectual  cuya voz se reprimió. Maragall no se calló el 3 % hasta que perdió la memoria nada más retirarse, por no poder luchar también contra el aparato de su partido que por medio de Iceta le instó a sacrificarse por Montilla.

En la lucha por la centralidad, el control de los mass-media estaba en juego y al de la tv pública de Suárez siguió el de las privadas donde fueron colocados por todo el morro y gracejo, los mercaderes de la progresía de progres  que progresivamente, con excepción de Sant Joan Despí, colonizó y pirateó  el mercado del  audiovisual, sirviéndose con su camaradería de todos los platós. Licenciado en Derecho y Periodismo y Máster en Creatividad Estratégica, el tarraconense Óscar Cornejo es el fundador de La Fábrica de la Tele, la productora de «Sálvame» y «La Noria», y el rey de Tele 5 según el artículo de Marc Villanueva para El nacional.cat‘L’empresa catalana de Sálvame és rica i una tertuliana seva diu que ‘fan merda’ ». La tertuliana a la cual se refiere el artículo del 25-6-20 es quien rebautizó a la productora como «La Fábrica de la Mierda»: Karmele Marchante.  J. Mariñas, divo de «La Noria» y «Tómbola», que ora te sube ora te baja, ya le avisaba cuando ambos estaban en la cresta de la ola: ¡Que te calles, Karmele!

A su marcha, Marchante no se calló e, improcedentemente, acusó a la productora de machismo y fichar a gentuza sin estudios para acosar a los que tenían ideas propias insolventes, aunque esto más bien responde a un modelo de producción en cadena que como el de la fábrica de sueños de Hollywood, prima la industria sin que tampoco esté exento de calidad por méritos propios expropiados.

Entre  Óscar Cornejo y Adrián Madrid han controlado el 70% de las acciones de La Fábrica de la Tele, ya que el 30% es de Mediaset, cuyo accionariado principal lo copan Berlusconi y Prisa, siendo JL Cebrian vicepresidente no ejecutivo. Cornejo fue marido de Jaume Collboni, concejal y candidato a la alcaldía de Barcelona por el PSC. Se conocieron en una  noche vieja Galante orquestada  con talante a lo Grace Kelly en boda real cacareada a cagallones y cagadas blanquedas con cal viva o muerta. Adrián Madrid es hijo de Demetrio Madrid, ex presidente socialista de la Castilla y León del infausto ZP. Collboni fue una de las estrategias del tablero municipal  para evitar la alcaldía de Ernest Maragall (ERC), quien espetó  otro ‘por qué no te callas’ a Illa al tratar de valerse de la memoria de su hermano  Pasqual Maragall  en su primera declaración aún como ministro de Sanidad con vistas a la candidatura de la Generalitat.

Collboni estuvo apoyado por Iceta, a quien el último cambio de cromos del gobierno sustituyó a Illa, a cambio del ministerio de política territorial para aquel. En el artículo del 30 – 5-19 de La Información sobre quien es J Collboni, F. H. Valls y Ana Sánchez Juárez revelan que, desde antes de ser pieza clave para evitar una alcaldía independentista previa ruptura en el gobierno municipal de Colau, donde no hubo sintonía al formarse en 2015 ni al romperse a raíz del «procés» y el apoyo socialista al 155,  »Collboni formó tandem con Miquel Iceta, uno de sus principales apoyos dentro del partido y quien le ha acompañado en los momentos más importantes de su vida  profesional y personal». Prosigue el artículo revelando como a la boda de Collboni que parecía un plató de Tele 5 con todas sus estrellas, «precisamente fue Iceta […] de los primeros en llegar». No llegó el primero sino un poco después para ver quien con quién se habla y con quién se calla. La boda, como las de las monarquías, tenía como función surtir efectos nada secundarios no sólo en lo personal y profesional por partida doble – política y mediática – para un desconocido al que había que sacar a escena tras ser jefe de campaña del soso, serio y formal (SSF) Montilla.

Montilla, Illa e Iceta representan la línea catalana del PSC refractaria de los postulados maragallianos de base decididamente federalista, indicativos de la independencia propia de un partido de ideas divergentes incluso respecto de la matriz del  Psoe.
Montilla fue antes que Puigdemont y Ximo Puig, otro presidente de la Generalitat -en su caso, también Ministro de Industria-, sin acabar la carrera (en su caso dos: Derecho y Económicas), y como Puig, alguien que sin ganar las elecciones, llegó a la presidencia al sacrificarse Pasqual Maragall, que era el otro candidato en las tensiones internas del partido cuando ERC retiraba el apoyo a Montilla y apostaba por Maragall. Finalmente, Montilla fue presidente por los pelos como Ximo Puig con otro tripartito formado por la Entesa de PSC, ERC e IC-EUiA.

  1. Maragall, sin embargo, no logró ser alcalde pese a ganar las elecciones municipales de mayo 19 pues Valls votó por la entesa entre Colau y Collboni donde aquel no sintonizó. Según el art de 20-12-20 de Jordi Subirana en Metropoli, preguntando más que por cómo está por donde está un desaparecido como E Maragall bajo el título de “¿Dónde está Ernest Maragall, el jefe de la oposición en el Ayuntamiento”, Jordi Coronas, portavoz de ERC, reveló que el mandato surgió de un “pecado original” y  de una “maniobra antinatura” con el sr. Valls de “complice necesario” y así “ se impidió que Barcelona tuviera el mejor alcalde que podía tener”

Tanta es la influencia de los ángeles de la guarda y cía, que el 25 de abril se celebró la 93 gala de los Óscars, postergada dos meses por Covid, con una segunda mujer mejor directora para la historia. La primera directora ganadora fue Bigelow por En tierra hostil. Zhao ha sido la primera asiática por la triunfadora Nomadland, con 3 Óscar de 5 nominaciones (mejor dirección y peli y actriz principal a cargo estos dos últimos de Frances McDormand). Esmerald Fennell, por Promising young Woman, ganó el Oscar (único de 6 nominaciones) por el mejor guión original. Record de mujeres ganadoras como en los Goya: 15 féminas ganan 17 premios en una gala donde la triunfadora no arrasa sino con  3 Oscars de 3 mujeres.  El español Sergio López Rivera blanqueó el electoralismo de género, ganando el Oscar al mejor maquillaje por La madre del blues.

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