La mezcla genética con neandertales y denisovanos mejoró la respuesta inmune de los humanos modernos del Pacífico Sur

Humanos y neandertales difícilmente tuvieron una relación amistosa /neardenthal.deHumanos y neandertales difícilmente tuvieron una relación amistosa /neardenthal.de

Un estudio pionero analiza, por primera vez, poblaciones humanas poco estudiadas que se ven afectadas por varias enfermedades

Valencia, jueves 15.04.21

informaValencia.com.-  Hace ya tiempo que los científicos tienen claro que para mejorar la comprensión de las enfermedades humanas resulta esencial describir la diversidad genética y la distribución geográfica de las diferentes poblaciones. Sin embargo, hasta ahora la gran mayoría de los estudios genéticos se han centrado en poblaciones de ascendencia europea, que solo representan un 16% de la población mundial. Es decir, que esos estudios no han tenido en cuenta a la inmensa mayor parte de los habitantes del planeta.

Por eso, un equipo de investigadores del Instituto Pasteur, el College de France y el CNRS (el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia), junto a laboratorios en, Alemania, Suecia, Suiza, China y Taiwán, han decidido analizar poblaciones humanas poco estudiadas

Describir la diversidad genética de los humanos es esencial para comprender sus enfermedades y distribución geográfica. Ahora, un nuevo estudio arroja luz sobre cómo la antigua mezcla entre neandertales y denisovanos ayudó a las poblaciones del Pacífico Sur a adaptarse a sus entornos insulares específicos.

Esta es la principal conclusión de un estudio publicado este miércoles en la revista Nature, basado en la secuenciación del genoma completo de más de 320 individuos de Taiwán, Filipinas, Archipiélago de Bismarck, Islas Salomón, Islas Santa Cruz y Vanuatu.

Los científicos, del Instituto Pasteur, el Collège de Francia y el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) galo, han estimado las proporciones de material neandertal y denisovano -parientes de los neandertales cuyo origen se estima en Asia- en los genomas de las poblaciones del Pacífico Sur. «Nos sorprendió constatar que el legado denisovano varía considerablemente entre las poblaciones, desde un 0 % en Taiwán y Filipinas, hasta un 3,2 % en Papúa Nueva Guinea y Vanuatu», explica el español Lluis Quintana-Murci, jefe de la Unidad de Genética Evolutiva Humana del Instituto Pasteur.

Recreación de una joven denisovana/neardenthal.de

Recreación de una joven denisovana/neardenthal.de

Además, el estudio confirma que los neandertales proporcionaron a las poblaciones modernas mutaciones beneficiosas asociadas a numerosos fenotipos, como pigmentación de la piel, metabolismo y desarrollo neuronal, entre otros.

El hallazgo «más sorprendente», según un comunicado del CNRS, es que la mezcla con los denisovanos aportó «casi exclusivamente» mutaciones beneficiosas relacionadas con la regulación de la respuesta inmunitaria. Esto sugiere que la herencia denisovana ha sido un reservorio de mutaciones ventajosas que han mejorado la capacidad de estas poblaciones para sobrevivir a los patógenos locales, como el zika, el dengue o el chikunguña.

Así, estos habitantes del Pacífico Sur se beneficiaron de las ventajas otorgadas por la mezcla de humanos arcaicos. De la misma forma, los científicos han descubierto que el metabolismo de los lípidos -el colesterol en particular- también fue objeto de selección natural entre los pueblos oceánicos. Este dato podría mejorar nuestra comprensión de por qué los cambios recientes en el estilo de vida de estas poblaciones pueden estar asociados a trastornos metabólicos como la obesidad y la diabetes, subraya la investigación.

Asimismo, los expertos han datado el asentamiento de las diferentes islas de «Oceanía próxima» -Papúa Nueva Guinea, Archipiélago de Bismarck e Islas Salomón- hace unos 40.000 años, confirmando así los registros arqueológicos. En ese sentido, han demostrado que a este asentamiento inicial le siguió un periodo de aislamiento genético entre islas.

«Nuestros resultados confirman que los humanos fueron capaces de cruzar los mares para llegar a nuevas tierras desde una etapa temprana (…) pero estos viajes fueron infrecuentes en este periodo de la historia», concluye el científico del CNRS Etienne Patin. No obstante, el estudio pone en tela de juicio la teoría según la cual un grupo abandonó Taiwán hace aproximadamente 5.000 años, pasando por las islas de «Oceanía próxima», para asentarse por primera vez en las islas deshabitadas del Pacífico sur. Los análisis de estos investigadores sugieren que la salida de Taiwán fue anterior a esos 5.000 años, y que la mezcla entre esos migrantes y las poblaciones de «Oceanía próxima» comenzó 2.000 años después.

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