Profetas y agoreros

Los jugadores celebran uno de los goles ante el Villarreal en Mestalla/LFP

Antonio Silvestre

31.03.21

El Valencia, con 33 puntos en la clasificación, se enfrenta en las próximas cuatro jornadas de Liga a Cádiz, Real Sociedad, Osasuna y Alavés. La Europe League está ahora mismo a 10 puntos y quedan otros 33 por disputarse. Y durante el camino restante tiene tres serios escollos: Real Betis en el Villamarín, FC Barcelona en Mestalla y Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Además, Real Valladolid, Eibar y Huesca.

Con una trayectoria muy irregular en el campeonato, Javi Gracia parece haber encontrado las claves para que el equipo esté en un tono de juego bastante mejor que en los tres cuartos de competición ya disputados. Influye la recuperación de Cillessen -ahora otra vez lesionado-, la consolidación de los cuatro hombres de atrás, Thierry, Paulista, Guillamón y Gayá, la solidez del centro del campo con Waas, Soler, Racic y Álex Blanco, y Maxi Gómez arriba, bien con Kang In, con Guedes, con Gameiro o con Manu Vallejo.

Al margen de preferencias personales, el cuadro de Mestalla parece un equipo mucho más fiable y confiable que durante los meses anteriores. Sorprende la decisión del técnico de ignorar a Ferro, Oliva y Cutrone en los onces titulares después de sus sonoras declaraciones demandando refuerzos a principio de temporada y durante el desarrollo de la misma, pero el sabrá el porqué. Con este panorama, a mi y a muchos valencianistas lo que nos pide el cuerpo es especular con las posibilidades del equipo, hasta dónde podemos llegar, hablar de fútbol en definitiva.

Sin embargo en esta ciudad, algunos prefieren seguir metiendo mierda y hablar de todo menos de fútbol y del equipo. Prefieren seguir manipulando a los aficionados más viscerales, engañándoles con absurdas e imposibles alternativas a Peter Lim, sumergidos desde hace dos años en el descrédito al propietario del club y perjudicando sin miramientos la imagen y el prestigio de la entidad. Que si ahora la ATE, que si ahora 5 millones de euros, que si ahora faltan 26 millones para cuadrar el presupuesto y hay que vender…

Nunca hemos defendido aquí la falta de empatía del empresario singapurés para con la afición del Valencia y lo que representa para los seguidores y valencianos, y hemos criticado sus graves errores en sus decisiones de poner al frente a personajes como Lay Hoon o Anil Murthy, o su extrema confianza con el representante y amigo Jorge Mendes, que unas veces ha acertado, las más, y otras ha herrado en su política de fichajes, las menos, como todos en función de la disponibilidad económica. También hemos reiterado que, ante la feroz e iracunda campaña contra su persona, Peter Lim debía de haber venido a Valencia en más de una ocasión y haber explicado lo que estaba haciendo y como lo estaba haciendo.

Pero ni el Valencia está en más riesgo de disolución que muchos otros clubes en España o en Europa (algunos de ellos con situaciones mucho más críticas), ni la ATE es el maná irrenunciable, ni Lim es el hombre sin escrúpulos al que la da igual el club. Porque ni 5 ni 26 millones son un problema grave ni para el dueño ni para el Valencia, si atendemos a los avales y su patrimonio, tanto el inmovilizado como respecto a derechos federativos de jugadores. Sin embargo, en ese discurso destructivo implantado contra Meriton y, no nos olvidemos, contra el propio club, yo echo en falta palabras clave en todo este asunto como deuda heredada, pandemia, falta de ingresos y prudencia.

Hablemos pues de que si Carlos Soler debe jugar más adelantado, de si Álex Blanco tiene suficientes argumentos futbolísticos para ser titular, de si lo de Guedes es crónico o tiene solución, de si la marcelinada de Diakhaby ha sido o no rentable para la entidad, de la revolarización de Thierry Correia, de los fallos garrafales de Jaume Doménech y los puntos que han costado, o de si Manu Vallejo merece un mejor trato por parte de su entrenador. Y hagamos cábalas sobre las posibilidades que todavía existen de alcanzar competición europea. Hablemos de fútbol y ya está bien de agoreros, empeñados en destruir al Valencia CF, erigiéndose en profetas y eruditos de la inmundicia cotidiana.

 

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