El silencio

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Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

31.03.21Rosa Muriel

El silencio es el lugar donde surge la inspiración. Sin el silencio es imposible que exista el sonido; si trasladamos eso a nuestra vida, sin quietud no puede existir la acción. El silencio es la base, es nuestra casa, nos impregna con ese embriagador sonido, que existe pero se siente de otra forma.

El silencio forma parte de conversaciones, de partituras de canciones, de puntuaciones gramaticales, de momentos de apreciación, concentración, de reflexión o incluso de dolor. Forma parte de lo cotidiano.

El silencio en una biblioteca, en un cementerio, en un hospital, en guardar un secreto, el silencio del dolor y sufrimiento, el silencio a callar, el de la soledad, el silencio al escuchar el mar, al escuchar el movimiento de las hojas de los árboles con un suave viento, el amar en silencio.

Aquí mismo, en la tranquilidad de la mañana, resuenan las teclas de mi ordenador, mi respiración mientras escribo, el bombeo de mi corazón mientras vivo. Como la estela de un cometa, toda existencia va dejando tras de sí un murmullo, una resonancia.

Y… silencio.

Es el Silencio con mayúsculas, aquel que está al otro lado de la noche, de la música, debajo de la tierra, detrás de las palabras como una vasija infinita que pone en relación las resonancias de los seres y del
mundo.

Deberíamos escuchar más al silencio.

«Verla allí sentada sin dar señales de nada me hace darme cuenta de que el silencio tiene un sonido».
(Jodi Picoult)

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