Ojalá

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Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

24.03.21Rosa Muriel

A menudo hablamos sin ser conscientes de toda la fuerza que tienen nuestras palabras. Las pronunciamos por costumbre, se nos resbalan, caen de nuestra boca y así, algunas veces, se clavan como dardos (y no era nuestra intención), o se quedan a mitad de camino de donde queríamos que llegaran porque pasan como otra simple secuencia de sonidos confusos entre tanto ruido cuando encierran la magia de cumplir deseos. Sí, cumplir deseos. Nunca jamás se dio el caso de que un deseo se cumpliera sin haber sido soñado, pero también pronunciado primero.

Ojalá. Qué hermosa palabra, ¿verdad? Y todos podríamos tener más o menos clara la definición de que expresa que deseamos que algo suceda. Es la palabra más bonita del castellano. Es un suspiro al viento y al tiempo, que busca entre las costuras del destino una grieta con la que salir a flote. Ojalá es un disparo de esperanza, un grito en mitad de un mundo de descreídos y pesimistas. Es todo lo que quieres que sea y no ha sido todavía. Es un futuro perfecto en manos de una sonrisa que busca hacerse realidad.

Ojalá es todo lo que no existe, lo que no se ha descubierto, lo que no se ha sentido ni vivido todavía. O un desear todo lo que queremos. Ojalá pase rápido el tiempo para poder estar, realizar los sueños que más deseamos. Ojalá muchos ojalás. Ojalá tú. O eso. O aquello. O todo lo demás.

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