El rostro de Cristo

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Antonio Gil-Terrón Puchades

11.03.21

Nunca he encontrado una representación artística del rostro de Jesucristo que fuera de mi agrado. Las que existen, o por lo menos las que yo he visto, siempre las he encontrado vacías y sin alma. Tan solo se salvan un poco, aquellas que representan a Cristo muerto en la Cruz, porque transmiten naturaleza muerta, el tema preferido por los pintores noveles.

Las otras representaciones, esas que son realizadas con fines comerciales, para ser vendidas como suvenir en tiendas especializadas, son de una artificialidad tal, que rayan la irreverencia.

Fue en una fotografía, la misma fotografía que ilustra el post de hoy, donde por primera vez pude ver reflejado el rostro de Cristo. Especialmente su mirada; una mirada llena de vida que desde el silencio, habla y fuerte.

Pero no es una fotografía cualquiera; nunca podría serlo.

Se trata de la imagen de Martín Martínez Pascual, un joven sacerdote católico de 25 años de edad, momentos antes de ser fusilado en Siétamo, provincia de Huesca, en agosto de 1936. El retrato fue realizado por el fotógrafo alemán Hans Gutmann Guster, en el mismo lugar del suplicio del joven mártir.

Martín no murió solo ese día, sino que fue fusilado junto a varios sacerdotes y seglares, por el único delito de ser católicos. Por la fecha en que ocurrió la matanza, no creo necesario entrar en detalles sobre la filiación de sus verdugos, a los que – según testigos presenciales – Martín perdonó antes de su ejecución.

Es un rostro el de Martín que lejos de transmitir el miedo lógico que debería tener aquél que sabe que lo van a matar, lo que irradia es serenidad y paz; tranquilidad y seguridad. Habría que ver con qué cara habrían salido sus asesinos, si ellos hubiesen sido los condenados a muerte.

Es difícil ver el auténtico rostro de Jesús en una imagen de escayola o una pintura, sin embargo es muy fácil verlo en la mirada de aquellos que tras perdonar a sus verdugos, esperan el inminente momento de su martirio.

NOTA: Como sé que este post es políticamente incorrecto, pido disculpas por si he podido herir la sensibilidad de algún no cristiano, o he perturbado a alguno de estos católicos sociales (bautizos, bodas y comuniones) que no les gusta que les recuerden los riesgos de la fe que dicen profesar, y que tal vez por ello evitan con sus silencios y frivolidades, que alguien los pueda etiquetar en las redes sociales, como católicos.

En el fondo, igual yo estoy equivocado y ellos tienen razón; pero qué le vamos a hacer, si la tibieza y la sangre de horchata nunca han sido platos de mi gusto.

Por otro lado, la fotografía que presento recoge la imagen de un sacerdote católico fusilado por las tropas republicanas, y me baso en tal afirmación por lo que fue escrito en el reverso del original por el mismo fotógrafo que captó la imagen, un alemán llamado Hans Gutmann que luego se convirtió en ciudadano español y se hizo llamar Juan Guzmán. El texto manuscrito por el propio fotógrafo en el reverso de la foto original reza: “Sacerdote capturado por las fuerzas republicanas, momentos antes de que le dispararan. … Agosto de 1936”.

No hay razón alguna para suponer que Juan Guzmán, cuyas simpatías estaban enteramente con los republicanos, deliberadamente etiquetara mal la fotografía.

Sí fue Martín Martínez Pascual u otro sacerdote, no lo sé a ciencia cierta, pero lo que sí creo es que, atendiendo a lo que acabo de exponer, se trata de un sacerdote católico capturado por las fuerzas republicanas, momentos antes de que le dispararan…

He visto casi todo lo publicado para intentar desmitificar la imagen del cura mártir, y todo lo que he encontrado en ese sentido tiene un denominador común: sus autores cojean del mismo pie; el siniestro.

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