Peter Lim y Javier Tebas

Peter Lim, máximo accionista del VCF./twitterPeter Lim, máximo accionista del VCF./twitter

Antonio Silvestre

20-02-21

Sí, ya se que me vais a llamar reiterativo, cansino y pelota. Y voy a ser reiterativo, cansino y pelota porque en octubre de 2019, cuando comenzaba a tomar auge la campaña contra Peter Lim orquestada por los periodistas valencianos (que es lo que más duele) y comprada en masa por los forofos informadores madridistas de la capital de España, anti-valencianistas hasta decir basta, avisamos en este diario de que había que llevar cuidado con tanto despropósito en forma de descalificaciones, menosprecios y hasta insultos a la gestión del empresario asiático, no fuera  a ser aquello de «más vale malo conocido que bueno por conocer».

Viene esto a cuento por las declaraciones de Javier Tebas de esta semana en las que pinta la realidad de la historia reciente del Valencia Club de Fútbol S.A.D.: «Hay algunos expresidentes del Valencia que no le llegan a Lim ni a la suela de los zapatos». Y el que no esté de acuerdo es que está más ciego que el gran Andrea Bocelli o el extraordinario Steve Wonder. Alguno dice que Tebas afirmó que no le gustaba la llegada de Lim al club. Pero lo que dijo el presidente de la LFP en realidad fue que no le gustaba que los clubes españoles cayeran en manos de capital extranjero. Ahí están los casos de Atlético de Madrid, Espanyol, Real Oviedo, Elche y alguno más.

Porque si hablamos del porqué nos encontramos en la situación económica y deportiva actual, es de necios achacar la misma a un señor, empresario como la copa de un pino, que ha puesto los duros de verdad, que ha salvado de la desaparición al club al que le conducían Aurelio Martínez y Amadeo Salvo, y que una y otra vez insiste en que no piensa vender. O si se prefiere hablamos de Paco Roig, que se enriqueció con las acciones de la sociedad anónima deportiva, vendiéndolas por una millonada a Soler, que a su vez se las vende a Vicente Soriano, que le engañó y que se inventaba inversores y solo pensaba en llevárselos, o antes de Manuel Llorente, el hombre de paja de Bancaja en el club, que por supuesto, nunca iba a perjudicar a la caja de ahorros rescatada posteriormente con más de 22.000 millones de pesetas de dinero público. O del «pobret» Juan Soler, al que le pilló la madre de todas las crisis económicas y truncó su proyecto, mitad faraónico, mitad ensoñador de grandes beneficios para su empresa con la explotación del terciario del nuevo Mestalla y la construcción de 2.500 bungalows en Porchinos.

Todo ellos llegaban al Valencia para enriquecerse, para medrar y de paso y si había suerte pero siempre como objetivo secundario, proyectar al equipo en Europa. Todo mentiras y deuda y más deuda.

Javier Tebas, presidente del la LFP/informaValencia.com

Ahora llega Peter Lim, pone 200 millones, se hace cargo de la monstruosa deuda heredada y demás marrones posteriores (algo que todos los demás no hicieron) y avisa con lógica de economía empresarial: primero la deuda y luego ya haremos un gran equipo y un gran estadio. Y para eso basa su proyecto deportivo en potenciar la cantera y vender jugadores. Sensato. Aún así y yo creo que por su ilusión inicial, se gasta un dineral inicial en traer jugadores: André Gomes, Cancelo, Rodrigo, Enzo Pérez, Felipe Augusto, Medrán, Mustafi, pagó ya el fichaje de Otamendi, Garay, Abdennour, Aderllan Santos, Orellana, Montoya, Mario Suárez, Zaza, Coquelin, Neto, Paulista; Kondogbia o Guedes, haciendo caso de aquellos que sostienen que para ingresar más rápido había que estar en Champions y así de paso, tener contenta a la afición. Se demostró el error una vez más. En fútbol, el primero que manda es el balón y si éste no quiere entrar todo se va a hacer puñetas.

Y sí, cierto es que que luego cometió varias equivocaciones graves, con el nombramiento nefasto de presidentes, la elección lamentable de entrenadores y de directores deportivos, y su falta de capacidad para empatizar con los socios. Porque todos olvidan su cultura oriental y empresarial, lo que además utilizan los interesados para atacarle sin compasión cuando instala un hermetismo absoluto en el club y hace trabajar hasta la desesperación a los cuatro mediocres de la prensa local, acostumbrados a todo lo contrario, que es el verdadero argumento para destrozar la imagen de Lim, sin importarles que destrozan también el prestigio del Valencia.

Pero de la mano del señor Tebas, trae a Mateu Alemany (gran acierto) y este a su vez a Marcelino García Toral (gran error desde el punto de vista empresarial). Porque, independientemente del carácter chulesco y altivo del entrenador asturiano y de la suerte que en la temporada 18-19 tuvo (consiguiendo la clasificación para Champions en el último partido de liga en Valladolid y con dos arbitrajes más que favorables en Mestalla ante Getafe y Betis en Copa), el equipo era censurado jornada tras jornada por su juego defensivo y rácano y él justificaba el mal juego aludiendo, partido tras partido, a la falta de acierto de Rodrigo y Gameiro, fundamentalmente.

Y cuando ganó la Copa del Rey, Marcelino se desbocó y engreído y soberbio, plantó cara un día sí y otro también al que le pagaba el sueldo a él y a los 23 asistentes que formaban su staff técnico, hijo incluido. Él y Alemany erraron en varios fichajes cuanto menos sospechosos como el de Michy Batsuayi, Luciano Vietto, Rubén Sobrino o las salidas de Simone Zaza o Nacho Vidal. Pero además, creyéndose intocable, comenzó por su cuenta a filtrar a la prensa las cositas internas de la plantilla y hasta del club. Y esto, lejos de ser censurado, como se haría en cualquier club serio, fue utilizado por la canallesca para comenzar la guerra contra Meriton y Peter Lim. Y así hasta ahora, y encima la pérdida de ingresos por la pandemia que sufren todos los clubes: el Madrid no ficha, cae eliminado en Copa por el Alcoyano pero no pasa nada; el Barca no puede ni pagar las nóminas mensuales, pero no pasa nada; y veremos cuando se destapen las cuentas de Sevilla y Atlético de Madrid.

Así que deberíamos hacer un ejercicio de cordura, olvidarnos de inventos de compra sin suficiente dinero detrás (pagarle a Meriton, pagar la deuda con Bankia, terminar el nuevo campo y hacer un equipo Champions son más de 700 millones, señores), hacer caso de Javier Tebas (que no es ningún mindundi), dejar de desprestigiar a nuestros jugadores y unir esfuerzos en torno al señor Lim y al equipo para volver a ser lo que el Valencia debe de ser.

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