Como balas de fuego

Fotografía Rosa MurielFotografía Rosa Muriel

Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

12.02.21Rosa Muriel

El problema de las palabras es que pueden hacernos daño mucho tiempo después de haberlas escuchado, ya que se quedan en nosotros y nos van minando. Aunque las palabras no puedan tocarse, pueden acariciar o arañar el alma en unos segundos. Qué distinto sería si pensáramos antes de hablar.

Hasta las palabras más hermosas, si no se dicen de verdad, desde el corazón, son dañinas, porque dentro de esas palabras hay engaños y mentiras ¿no es jodido engañar a alguien de esta manera?

Las palabras de odio, rencor, los insultos y más barbaridades, son como balas de fuego que se incrustan en el corazón y lo traspasan. Y es que sus saetas verbales son reflejo del resquemor, crueldad y mala leche, por lo que desequilibran todo. Por eso mismo siempre he dicho, nunca digas nada que no sientas y mide tus palabras antes de que salgan por tú boca.

“Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.” François Marie Arouet (Voltaire)

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