Cuando el paisaje es gris

Foto: Rosa MurielFoto: Rosa Muriel

Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

15.12.20

La paciencia va de la mano de la confianza, puede cultivar un crecimiento completo y auténtico, pero cierto es que no es más fácil que la paciencia. Es como avanzar con una venda en los ojos, teniendo pocas certezas pero dando el paso de todos modos, con la fe en que pisaremos firme y no resbalaremos.

A veces sólo queda eso, tener la confianza en que todo saldrá bien. Podemos confiar en cualquier cosa o persona, pero sólo es la confianza la que da plenitud porque sabemos que no hay mal término cuando se la pone en quien nunca falla, aún en la incomprensión y en las situaciones más complicadas.

El agradecimiento, por el contrario a la paciencia y la confianza, parece algo más sencillo por ser fruto que da felicidad pero es igual de complicado cuando el paisaje es gris. Cuesta encontrar las razones para agradecer, cuando las desgracias parecieran más grandes. Pero ser capaz de agradecer aún en momentos de tormenta, nos da plena libertad porque libera de la esclavitud de ciertos deseos; es más verdadero el agradecimiento cuando entendemos que no sólo aquello que es visible y grande es motivo de alegría.

Una espera confiada y agradecida es la clave para no desistir, es no perder de vista el suelo ni la mirada en el cielo. Avanzar sin temor pero sin paralizarnos es consuelo y motivación para no dejar lo que aún está en nuestras manos.

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