Baldoví que te vi

Joan Baldoví /rtve

Vicente Torres

09.12.20

Se sabe desde siempre que la imbecilidad no tiene cura y que contra las vocaciones fuertes -perjudicar a los demás, en este caso- no hay nada.

Dicen las crónicas que Baldoví, junto a otros impresentables, ha firmado algo, que viene a ser una sandez, en contra de la lengua española.

Si alguien intenta hundir un trasatlántico con un tirachinas demuestra que es idiota y que desea perjudicar a quienes viajan en el navío.

Es conocida la afinidad de Baldovi por el bodrio que engendró Pompeyo Fabra, con más intencionalidad política que lingüística. Comparte esa afinidad con todos los de su partido, al que no se le conoce que haya hecho nada en beneficio de los ciudadanos. En su partido también está la taimada Oltra, que no ha sido destituida aún, porque ella no va a dimitir jamás, ni a reconocer que no está capacitada para su cargo.

Si se considera la cantidad de millones gastados en implantar el dialecto catalán, sin que haya ninguna necesidad para ello, y se compara con los resultados obtenidos, se llega a la conclusión de que quienes están por esa labor son unos sinvergüenzas redomados. En el Reino de Valencia se ha reabierto la televisión, con el consiguiente derroche de millones detraídos de la Sanidad, con ese fin.

No hay ninguna necesidad de promocionar el bodrio de Pompeyo Fabra, puesto que la lengua española viene cumpliendo perfectamente esa función, la de facilitar la comunicación entre las gentes, y el dialecto catalán sirve primordialmente para que una buena cantidad de gorrones resuelva su porvenir a costa de los impuestos.

Si a Baldoví le importara el prójimo intentaría facilitarle la vida, no complicársela. Con la lengua española se puede ir casi a cualquier parte, si se le añade la inglesa las posibilidades crecen. El dialecto catalán sirve para alimentar el narcisismo de los catalanistas.

 

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