El día en que me vio Maradona

Maradona con Johan Cruyff y Bernd Schuster/Img archivo twitterMaradona con Johan Cruyff y Bernd Schuster/Img archivo twitter

Francisco Mares

28.11.20

Nacido en el año 1960, Diego Armando Maradona Franco murió el 25 N (día del voto por la violencia de género) cumplidos los 60 años (el mismo día en que 4 años antes murió el dictador F. Castro que ideológicamente era su ídolo, 4 días después del aniversario de Franco y J. Antonio Primo de Rivera y 4 días antes de cumplir el FCB los 121 años que ahora son esperanza de vida para personas no jurídicas ni marcianas).

Maradona cumplió el sueño americano de jugar en Europa pero apenas pudo jugar en un grande (salvo en un Barcelona que pretendía volver a serlo) y sus mejores logros fueron con las  camisetas celestes del Napoli (un modesto con orgullo con el que ganó 2 ligas y una UEFA) y con la selección Argentina (el sol del Vaticano del modelo Finlandia en Sudamérica donde relevó al mundial de Kempes con «la mano de Dios» en un gol de cabeza que no era lo suyo). En los cuartos de final del estadio Azteca de Mexico 86, fueron patentes los desequilibrios del genio y su picaresca que transciende lo deportivo. Dos goles en 5 minutos: el primero fue tramposo e ilegal, con Valdano de cooperador sin culpa y el segundo, para resarcirse, uno de los mejores de la historia. Y ambos goles a la Inglaterra que había humillado a Argentina con las Malvinas y que consiguió el 2-1 con Lineker: el jugador más deportivo del mundo que nunca vio una amarilla y que fue traspasado por Cruyff sustituyéndolo como extremo derecho por Julio Salinas. Ni siquiera ahí protestó salvo en alguna declaración de gentleman muy posterior.

Maradona fue el primer mejor jugador del mundo con cobertura televisiva y mediática en el fútbol profesionalizado y mercantilizado y lo fue siendo un pelucas barriguitas de metro y medio que hacía malabarismos dentro y fuera del campo. Fue el primer as del futbol como espectáculo más allá de lo deportivo. El 4 de junio de 1982, año del mundial de España inaugurado en el Camp Nou, fue oficial el fichaje de Maradona por el FCB: el más  caro hasta entonces por 1200 millones de ptas.  Pujando por Maradona desde 1978,  el FCB compensó las calabazas con Alexanco que fue con 100 millones en 1980 el fichaje más caro en España lo cual siendo defensa fue más record.  Alexanco fue tan longevo que aparecía en los posters de mediados de los 90 en el centro de la plantilla. Su fichaje se amortizó sin venderlo como a Maradona, siendo uno de los supervivientes de la criba al llegar Cruyff y ser jugador de honor y capitán del vestuario, sin jugar más que para ponerse la camiseta blaugrana y pantalón naranja en Wembley en la 1primera Copa de Europa o para salir de delantero centro en el último minuto. Es lo que tienen los óscars honoríficos como el que le dieron luego a Johan al hacerlo presidente de honor y seleccionador de Cataluña para que se fuera sin protestar. 

El pelusa fue un jugador de dibujos animados todo terreno. En Argentinos Juniors hizo un porrón de goles inverosímiles y llamó la atención de todos. Fue cedido a Boca y el FCB, que podía haber tenido a los tres mejores jugadores del mundo que jugaron en equipos europeos desde los años 60, está vez no falló como con Di Stefano. Hacía años que en la patria de ambos movía sus hilos Casaus: el presidente del «seny» y poli bueno del nuñismo junto al Alfonso Guerra de la triádica dualidad presidencial junto al hotelero del Opus Dei, Joan Gaspart, que acabó con Cruyff y antes con Maradona.

Yo pude ver a Maradona en persona, y de niños casi ambos, en su primer partido de liga en Europa. En 1982 acudí por 1a vez, y fueron dos en el 82, al Luis Casanova a ver el Valencia – FCB.  En la temporada 81-82, a falta de 6 jornadas, el FCB era líder imparable (cuando ganar daba 2 puntos) con 4 puntos de  ventaja  al 2°, RM, y 5 al 3°, la Real Sociedad que fue campeón por segunda vez consecutiva, pero tras perder con el Valencia de Kempes por 3-0, el FCB  ya no ganó más: empató dos de los 3 matchs en casa, en los que perdió el derby con el Español, además del penúltimo match en el Bernabeu y se llegó a la última jornada con la RS con 45 puntos y FCB y RM con 44, dependiendo la RS de ganar en Atocha al Bilbao, lo cual hizo mientras el RM perdió en Santander y el FCB empató con el Betis en el Camp Nou.

El disgusto de la debacle pronto se curó. En 1982 el fútbol no paraba: mundial, trofeos de verano y en la 1a jornada de liga un Valencia – FCB, cual  River – Boca, con el retorno de Kempes y el debut de Maradona. Ningún otro año había deseado que acabaran las vacaciones y llegara aquel sábado 4 de septiembre. Maradona provocaba movimientos alrededor de su estela:  Kempes se traspasó, tras su gran etapa en el Valencia, el curso  80-81 al River Plate para hacer frente al Boca del Pelusa y cuando este fichó por el FCB, Kempes volvió al Valencia (como Krankl o Cruyff al FCB aunque este como míster siendo el único en reverdecer laureles) y estuvo como Maradona en el FCB dos temporadas antes de irse otras dos al Hércules prolongando su retiro por más equipos extranjeros.

Todavía en 1982 se televisaban solamente las finales y las aficiones viajaban a ver otras ciudades en turismo de fin de semana al tiempo que a sus equipos fuera de casa. El domingo 21 -3-82 fue el fin de semana de las fallas cuyo día grande fue viernes y ya quemadas, renacieron de sus cenizas con más señeras que nunca en la calle de la Avenida de Suecia: el FCB podía ganar su 1ª liga desde la 1ª temporada de Cruyff (1973-74), no se televisaban los partidos y Valencia estaba inmersa en la batalla de Valencia, que fue cruenta hasta la redacción del Estatuto de Autonomía en 1982 .

En mi debut como espectador me saludó el presidente Núñez, que incluso viajó al campo y antes del 3-0, en un ambiente de alirón, se paseó por el fondo donde en lo alto estaban todas las señeras habidas y por haber. Al final mi abuelo no acusó el plantón en general de pie ni por haber aguantado conteniéndose en la celebración de los goles en medio de toda la afición catalana, cuyo ídolo era el balón de oro Simonsen -un danés exquisito antes de Laudrup que sería sacrificado por Maradona- ni por acceder al campo entre la marabunta que había venido masivamente al programa doble de fallas y futbol y entre la que nos abrimos paso cubriéndome entre cuatribarradas con su superabrigo de hasta el 40 de mayo no te quites el sayo, mientras me decía al oído refunfuñando:

-Estos catalanes se creen que están en su casa.

Cuando en la grada, tras las jugadas más buenas, me hablaban muy amablemente en un catalán que yo apenas entendía, mi abuelo salía al quite diciendo:

-Él no es fanático, él dice lo que ve.

Tras el curso 82-83 iría algunas veces más siempre con mi abuelo valencianista a ver el clásico de la Corona de Aragón, entre los que recordaré como si hubiera sido otra vez la primera, el de la temporada 82-83, porque además fue también la primera vez que vi el estadio con luces: el 21/3 fue una tarde de domingo y el 4/9, la noche del sábado en la que vi a Maradona. Atraído por el aura de Maradona, esa vez vino también un amigo madridista de mi padre (quien no vino salvo a llevarnos y traernos porque no le gustaba el fútbol sino el cine) y los tres paramos esta vez, no en el gallinero, sino en la 4a o 5a fila de un lateral. La verja y la bajura casi a la altura del césped quitaban visión (a partir de la 12a fila o así se veía por encima de la verja y con más perspectiva) pero íbamos a ver a Maradona de cerca. Fue en el calentamiento, al ir a recoger un balón pateándolo con los pies boca abajo, cuando se desentendió y levantó la cabeza expresamente para mirarnos desafiante. El amigo madridista, que en los banquetes de las bodas, bautizos y comuniones se nos ponía también cerca y la iba armando según caían las copas en pro del RM, profirió un grito que Maradona percibió como siempre ‘negatifo’ y nunca’positifo’.

-¡El de los millones!, le gritó armándola, al acercarse Diego Armando a la banda, el amigo madridista que moriría también prematuramente. Tal fue la mirada que nos maldijo Maradona que el que no se callaba ni en las bodas ya no dijo nada las pocas veces que se volvió a acercar por allí, sin mirar ya más que el juego el blaugrana y gritando el merengue al alejarse.

El partido acabó 2-1 pero vimos el primer gol de Maradona que fue su primero en la liga española y europea. El Valencia, tras esa victoria, estuvo 8 jornadas sin ganar, y se jugó el descenso en la última jornada salvándose, como no, tres cursos después, con un gol de Tendillo frente al RM de Di Stefano, que había dado, en simbiosis con Kempes, los mejores últimos títulos al Valencia, que fue el primero de la liga en ganar a Maradona, en una temporada con un as argentino en los tres equipos de las tres ciudades más grandes de España. La temporada fue tan mágica como la anterior pero los milagros para el FCB no llegarían hasta la llegada del Cruyff entrenador, que se nutrió de jugadores que esos cuatro años habían hecho el milagro de 2 ligas seguidas para la Real Sociedad y otras dos consecutivas para el Bilbao. Los jugadores vascos sintieron los colores del FCB y se identificaron como si fueran catalanes. Cruyff también fue tildado de pesetero pero su vida fue en Barcelona más incluso que en el Ajax. Maradona sintió los colores de Argentina y la vida de Nápoles, mas no fracasó en el FCB, aunque ha pasado a la historia que sí y vetándosele así como jugador y entrenador nadie en Can Barça pensó en su retorno como técnico pese a no ser su fuerte y no por no imponer la disciplina.

Las ligas de principios de los 80, como en los inicios de los 90, fueron mágicas y ocurría lo inverosímil. Al final del curso 82-83 el RM necesitaba un empate para ser campeón pero lo fue el Bilbao y el Valencia necesitaba la combinación a 5 bandas. Ante el RM que se jugaba la liga el Valencia era colista, Kempes estaba sancionado y el preparador físico tuvo un infarto esa semana y murió siendo presidente el cardiólogo Vicente Tormo. En el Osasuna-FCB hacía falta que uno de los 2 ganara y ganó 1-0 Osasuna con poste de Quini en el 90 (en la 81-82 el FCB perdió también en Pamplona en uno de los 6 últimos matchs). El Valencia se salvó por la diferencia de goles general con Las Palmas, uno de los pocos con el que la tenía a favor, y porque la específica era de empate y los canarios perdieron al remontarles en casa 1-5 el Bilbao campeón.

Maradona triunfó en el Barcelona

Maradona marcó 6 goles en 13 matchs hasta la hepatitis de diciembre (enfermedad venérea según alguno) y reapareció en la segunda vuelta con el flaco Menotti, el Aute argentino, en vez de Latteck, puesto para Schuster. Maradona ya influía en el club y los entrenes pasaron a ser por la tarde y noche. Marco 11 goles más en 20 partidos y fueron cuartos con el Bilbao campeón. La 1ª temporada ganaron 2 títulos, dobles por ser contra el RM, en la final de Copa y de la Copa de la liga.

En su 2a y última temporada en el FCB, la lesión del carnicero Goikoechea, que apenas un par de años antes lesionó a Schuster, fue decisiva para perder la liga a un punto del Bilbao, quedando terceros. En cuanto se recuperó en enero, Diego no falló y marcó dos al Sevilla en victoria y 11 en 16 matchs. Aunque se perdió la final de Copa con el Bilbao, que tuvo doblete de liga y copa, y de 2 ligas seguidas, la batalla campal ante el Rey fue una ‘vendetta’ que anunció el futuro del astro, que curó sus heridas con sangre y se pudo ver a Maradona y Tarzán Migueli en plan Ibrahimovic. Ni Maradona fracasó, ni su último partido fue una verguenza como se ha dicho: a Maradona le entraron fuerte todo el partido para pincharle y autoexpulsarlo pero aguantó deportivamente hasta el final y ya fuera del partido, aunque no del campo, se desenfrenó aunque la sanción de 3 meses ya no le afectó.

Copa del Rey y Copa de la liga de la 82-83, y frente a un RM sin títulos, y Supercopa de España de la 83-84 que enfrentaba al Bilbao campeón de liga y al FCB de copa (y sin Maradona ya lesionado), fueron sus títulos en Can Barça en sus dos primeros y últimos años: más que el Cruyff jugador y entrenador, que tuvo en ambas facetas más continuidad. Maradona logró, no siendo goleador nato, 45 goles en 58 partidos (y en 17 ‘amistosos’ 4 goles) más asistencias y grandes jugadas y desmarques de compañeros al acaparar él la atención. El Cruyff míster arrancó los grandes triunfos a partir de su tercer curso. A Maradona no le dejaron seguir y lo pararon con juego y guerra sucia de presiones y marcajes dentro y fuera del campo, en un sin vivir de vividor, y aún así estuvo a punto de ganar las ligas que no se ganaban desde el primer año de los 5 del Cruyff jugador.

Maradona fue sin duda el mejor jugador del mundo en los 80 y el mejor regateador de la historia. Y no habiéndole aparecido un sucesor como Messi, que ya no fue tan fan al ser su pupilo y al que solamente le falta el mundial que Cruyff no tiene, para golearlo en títulos y regularidad, no habría ninguna duda en reconocerlo como mejor jugador de fútbol de la historia si no hubiera sido el peor deportista ‘number one’, pero no por haber sido detenido con drogas en las cuadras o manzanas del barrio argentino de Caballito o por acumular condenas incluso más graves que las de violencia de género, sino porque por no cuidarse limitó su potencial en el que Maradona solamente podía competir y superarse así mismo.

Maradona, el segundo ‘nen’ de Pedralbes tras el Rexach inseparable hasta el cese de Cruyff, acabó de jugador en Boca y en Europa en el Sevilla por una temporada, la posterior a la primera Copa de Europa del FCB de Cruyff, y murió como el tulipán antes de hora. Contrariamente a lo que se dice, Maradona triunfó en el FCB de principio a fin y fue un error su traspaso por el cual el club se lavó las manos y engrosó las arcas a cambio de echar perder el futuro deportivo y humano del jugador.

A Maradona no lo quisieron en la Barcelona mundialista mientras que a Romario (sobre todo porque Cruyff supo llevarlo de carnaval en carnaval para sacarle todo el rendimiento) la Barcelona olímpica le permitió su vida y obra en Sitges (paraíso del turismo gay y LGTB y sede del festival internacional de cine fantástico y de terror), cuya bandera es una cruz roja con otra blanca de Caravaca sobre la roja. Por el mal trato recibido, Maradona tampoco pensó en demasía en su regreso a Barcelona pero no falló nunca, ni al principio ni al final, porque su amor a la pelota suplía a la cultura del esfuerzo.

En el debut en la liga en Valencia, empezó marcando Maradona y se perdió a 10′ del final en un rechace que el vasco vikingo Idígoras aprovechó tras el empate del más milagroso Tendillo de Moncada al final de temporada cuando se ganó su fichaje por el RM. Idígoras, tras ganar el primer título con la Real Sociedad, truncó su acierto por los millones del Puebla del IMSERSO con Asensi y Pirri y no se clasificó en los 8 primeros para el play off del título. En Valencia fracasó pero movido por Maradona, triunfó en su minuto de gloria de los 80 . El vikingo, apodado así por su plante nórdico, sólo respondió a las expectativas de pareja de Kempes, en un gol tras un rechazo a falta de 10′ y su estrella se acabó como la del club ché, no siendo titular al cuarto de la liga sino como recambio. Idígoras marcó en 16 partidos 4 goles y, aunque no era golerador tampoco en la RS de Satrústegui, en adelante solamente dio su talla de vikingo esa noche en la Avda. de Suecia frente al FCB de Maradona y solo jugó esa temporada en el Valencia, siendo cedido al Coruña descendido, donde se retiro tras dos temporadas sin lograr ascender.

El cierre de la primera temporada de Maradona fue notable. El 4 de junio del 83, un año después de su fichaje, en la final de Copa de La Romareda, un gol de cabeza en plancha de Marcos, levitando como ‘Bajero’ en Kayserlautern en el útimo segundo a lo Cruyff (con corte de mangas al RM del Schuster que recalaría en el club blanco al acabar contrato en el FCB), ganó lo que podía ganar el RM de los 5 subcampeonatos, porque con Maradona el RM empezó a ser subcampeón como en el primer año del Cruyff jugador y como no en los dos primeros del entrenador. En la final de la Copa de la Liga se empató 2 -2 en Madrid y se ganó 2-1 en Barna. En ambos marcó Maradona un gol: en Barna de penalty y en Madrid el que hizo aplaudir al Bernabeu , y en una final, al regaterar al portero Agustín y al defensa Juan José en la línea de meta, haciendo que el defensor se estrellara contra el poste.

El Barca británico de Venables con el que sería pichichi escocés Archibald, reemplazando a Quini, y el liderazgo recuperado de Schuster, como antes de venir Maradona, maquilló con la ansiada liga lo que podía haber sido la época del Pelusa. Schuster se ganó el cariño y, luego al fichar por el RM, el odio de la afición, como Figo, mientras que a Maradona se le olvidó con pena y con gloria, indiferente hasta acabar sancionado de por vida por su vida y obra. El FCB británico, perdió la Copa de Europa más asequible, en Sevilla ante el Steaua, en los penaltys, fallando casi todos y con Schuster, ya con problemas con el club, sustituido en el 85 por Moratalla, ante lo cual se fue del campo y vio los penaltys por TV. Los Barcas de Schuster y Maradona pudieron ganarlo todo pero lo impidió un sinfín de problemas, que cuando estaban ya a punto de derrocar al presidente y su directiva, motivaron la vuelta de quien los conoció primeramente (con permiso de Di Stefano pues el FCB tuvo problemas con todas sus figuras y ahora vuelve a empezar incluso con Messi).

Maradona fue el mejor por su potencial, pero la llamada de la Historia había reservado la redención del club que el 29 de noviembre de 1899 fundara el suizo Hans Gamper al retorno del hijo pródigo: Johan Cruyff.

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