El apogeo del descaro

Pedro Sánchez y Carmen Calvo se divierten en el Parlamento/archivo twitterPedro Sánchez y Carmen Calvo se divierten en el Parlamento/archivo twitter

Vicente Torres

28.11.20

En la actualidad, el descaro parece imprescindible para hacerse un hueco en multitud de ocupaciones, pero especialmente en la política. Dos personajes que tienen muy cultivada esta característica son Sánchez y Calvo, lo pongo a él primero para que Su Persona no se sienta agraviada.

Comparten más características, como que los dos son doctores y nadie que los oiga hablar se lo explica.

Pero volvamos al descaro, que en estos dos es tan evidente que constituye la marca de su gobierno. Y aquí están, reprochando a otros, de forma falsaria seguramente, lo que en ellos es habitual. El mundo al revés:

Para nadie es un secreto que al elaborar los presupuestos han procurado hacerlos de tal manera que el PP no los pueda apoyar. En este afán se han empleado minuciosamente. Hecho esto, acusan al PP de irresponsable por no querer apoyar los presupuestos y han utilizado esto como coartada para irse con sus iguales en maldad, en gusto por la injusticia, en afán por extender la pobreza. Es decir, con etarras, golpistas, delincuentes y chavistas.

Los socialistas históricos han querido poner el grito en el cielo, pero no han llegado ni a las nubes. Hubo una reunión en la que iban a decir cosas, pero bastó con que llegara Ábalos y se sentara en primera fila para que comprendieran que la sordina era muy indicada.

Es curioso que se tratara de un libro sobre Rubalcaba, al que el badulaque que nos preside alabó hace poco, y que en la presentación del libro estuviera Felipe González, que refundó el PSOE, y estuviera también Madina, socialista y víctima del terrorismo, y por parte del gobierno sólo acudiera Ábalos al acto y, además, en función intimidatoria.

Claro que las viejas glorias no irán más allá. Felipe González dice que a mí no me calla nadie, pero de ahí no pasa.

Calvo y Sánchez son de aúpa.

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