En algún lugar sobre el arco iris

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Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

23.11.20

Navidad, palabra que engloba alegría, paz y amor. Eso es la verdadera Navidad. Pero..

Será la primera Navidad que va a ser muy diferente para el mundo entero porque vino a visitarnos algo muy trágico y terrible a nuestras vidas. Un año en el que se han quedado por el camino seres queridos, encuentros que no han podido ser, abrazos pendientes, besos en el aire, sentimientos amargos.

Serán unas navidades muy diferentes. Pienso que esta pandemia nos va hacer ver de otra manera la Navidad y la vida, con sentimientos más puros, con añoranzas más intensas, quizás hasta más humanos. Y pienso: ¿Cuándo perdimos el verdadero sentido de lo que es la Navidad? ¿En qué momento nos desviamos de esa maravillosa energía?

Todo ha cambiado, y quizás una pandemia nos haga verlo todo como debería haber sido siempre.  Y ahora es cuando deberíamos pensar que el amor se entrega a través de un abrazo, de un beso, de una caricia, de un «te amo», un «te quiero», un «te extraño «.

Porque hemos etiquetado la Navidad en una joya, en un vestido, en un juguete y es por ello que ha perdido su sentido. La unión familiar no se expresa de la manera adecuada. Los niños se meten en sus mundos de juegos y sus padres en sus mundos de adultos. Los hermanos hacen sus vidas y nosotros la nuestra, pero es tan gratificante una reunión entre hermanos, los abuelos… ayyy, los abuelos ¿porqué no se disfruta de ellos con más intensidad?, ellos que han sido el motor en nuestras vidas y nos han dado tanto, esa tercera edad tan tierna, sabia y maravillosa.

¿Porqué no escuchamos a nuestro corazón y somos felices con lo que deseamos, queremos o amamos?

Y es que el egoísmo es el que marca el sendero. Todo esto es parte del deterioro de nosotros mismos. Por desgracia nos hemos perdido en una destrucción de valores. No existe el respeto de los espacios entre nosotros, la libertad se ha confundido.

Así que levanta tu mirada al cielo y observa las nubes pasar, siente la brisa mover tu cabello, observa el verde de las montañas, el color de las flores, el aroma de la tierra mojada, el sonido del mar, el baile de los árboles con la brisa, la roca que a pesar de que no se mueve, se hace sentir. Somos ciegos hasta que vemos que en el plan que hemos preparado los humanos nada vale la pena. Somos ciegos hasta que perdemos a quien amamos. En vano construimos el mundo si el constructor no es construido.

Y si… Se acerca la Navidad. Una Navidad muy especial.

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