El Bvscón, joya escondida en el Amazonas del vino

El Bvscón, joya escondida en el Amazonas del vino. /Img. J.C.El Bvscón, joya escondida en el Amazonas del vino. /Img. J.C.

En boca es fluido, crujiente, jugoso, agreste, potente, dotado de gran untuosidad

Sábado, 14.11.20

Jose Ramón Romero.-  Has de saber, curioso lector, que esta botella de imponente, que no impositiva presencia, nació del parto de la fruta. En el mayor viñedo del mundo, Villarrobledo, permanecía oculta una vieja parcela de cencibel, nombre de la uva de las 80 sinonimias, tempranillo en La Mancha.

El hombre se viste por los pies; el vino lo hace por el suelo. Aquí es calizo, con presencia mayoritaria de arcillas y margas-rocas sedimentarias con predominio de calcitasque nos remontan al Neóceno, Plioceno del Terciario.

Javier Caravaca es un excelente escritor de prosa bienhumorada, sarcástica y atemporal, casi renacentista. Vive desde hace años entregado a la Literatura y al Vino. Hace tiempo contactó con uno de los jóvenes enólogos manchegos que dignifican la profesión de viticultor, el arte de susurrar a las cepas para entender lo que necesitan en cada momento. Juan Miguel de la Cruz, reconocido por Laureus, Mapa de Lunares o Crux, fue el elegido. Se plantearon la posibilidad de hacer juntos un vino diferente, fresco, con alma. Buscaban elegancia, que es posible por la altura sobre el nivel del mar, 747 metros y por el clima mediterráneo continental templado. Pero también querían pieles gruesas, perfecta maduración de las bayas, concentración de azúcares. Lo tenían casi todo, por el contraste de temperaturas día-noche especialmente cuando se acerca la vendimia.

El tercer hombre en ser llamado a filas fue Alfonso Gimena, maestro alfarero, quien en su horno árabe de tiro ascendente manufacturó una soberbia tinaja, donde acunadas fueron las 36 arrobas (580,788 litros, aproximadamente) de este primer capítulo de El Bvscón.

Iniciaba el artículo refiriéndome a la presencia escénica de la botella. No pasa desapercibida. De hombros anchos, levemente troncocónica en un guiño a los clásicos que se prolonga en la etiqueta y contra etiqueta, magníficamente escrita. En el cuello hay impresos números romanos, para quien no estudiase EGB, están traducidos a ordinales también. El remate es perfecto con lacre de cera burdeos de buena calidad, no deleznable.

El Bvscón, joya escondida en el Amazonas del vino. /Img. J.C.

El Bvscón, joya escondida en el Amazonas del vino. /Img. J.C.

Para su correcta apertura no necesitaremos ningún tipo de abridor. Nos valdremos de un cúter o mejor de una navaja kilómetro cero, de Albacete (no me enfadaré si es de Laguiole) y con la precisión de un cirujano cortaremos por debajo del gollete. Viene un nuevo detalle de buen gusto: para no interferir en la evolución de la bella expresión frutal del vino sus creadores han elegido un tapón de vidrio. No de rosca. Con las yemas de los pulgares al unísono presionaremos hacia arriba y ya podremos empezar a disfrutarlo, siempre en una buena copa, en mi caso fue Riedel Tempranillo.

En la fase visual apreciamos su color rojo brillante y muy limpio (sorprende porque está sin filtrar, clarificar ni estabilizar) con ribete ligeramente teja, de capa media alta. Al remolinear obtenemos la recompensa, el efecto Marangoni, y las piernas descienden lentamente por las paredes interiores de la copa dándonos las primeras pistas de volumen, glicerol y densidad.

En nariz disfrutamos de una explosión contenida de flores azules y frutos rojos y negros desecados: búgulas, jaras, violetas, cerezas, moras y zarzaparrillas. En boca es fluido, crujiente, jugoso, agreste, potente, dotado de gran untuosidad. Amabilidad de la cencibel de cepas viejas, con su fruta muy madura pero también hay finura, tanicidad y acidez perfectas conferidas posiblemente por el paso por tinaja que marca también ciertos toques terrosos y minerales, salinos.

Con la aireación El Bvscón se redondea y sólo expresa buenas maneras. En retronasal reaparecen notas anisadas de hinojo-perdón, no dijimos que las tuviese- y recuerdos espirituosos oportizados. Al final encontramos un elegante apunte cítrico, de pomelo rosa, ciruelas negras, cassis y, para no desdecir su genética, regaliz y moca. Un festín, no de Babette.

Ficha más o menos técnica

-Vino de autores (Juan Miguel De la Cruz y Javier Caravaca).
-13,5 % volumen alcohólico, temperatura recomendada de consumo 16º.
-Reconocido por la IGP Tierra de Castilla.
-Maceración carbónica, fermentación intracelular con racimos enteros con el típico
recuerdo de chucherías y algodón de feria.
-Quedan menos de 700 botellas que se agotarán antes de que acabe este próximo
invierno,
-Magnífica relación calidad precio, en el segmento de entre 10 y 15 euros.
-El maridaje sugerido es versátil, como el propio vino. Quesos manchegos, embutidos y
chacinas, guisos de cuchara, carnes no muy potentes y postres con chocolate.
-Es un vino muy original, exclusivo, que puede marcar un camino similar al de los robles
en otras zonas, pero con tinaja. Tal vez de aquí a pocos años para el disfrute de una
copa de vino pidamos al sumiller (que no desaparezcan nunca) “sírvame un tinaja de la
zona, por favor”.
-Hay que felicitar a sus a sus autores por este primer capítulo leído y bebido de El
Bvscón, tal vez bendecidos por la suerte del principiante.
-No puntuado por Gutiérrez, Parker, Peñín, Suckling ni Jancis Robinson.
-En Vivino, merecidamente aparecerá con 4.8 sobre 5.

Distribución en exclusiva en www.vinosraros.es

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