Reinventándome a mí misma

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Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

12.11.20

Te estas haciendo mayor, me dijeron. -No, respondí.

No me estoy haciendo mayor, me estoy volviendo un poco más sabia. He dejado de ser lo que a otros les agrada para convertirme en lo que a mí me gusta ser, he dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí misma y he dejado tras de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad.

No, no me estoy haciendo mayor, me estoy volviendo asertiva, selectiva de lugares, personas, costumbres e ideologías. He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas tóxicas, almas enfermas y corazones podridos; no es por amargura, es simplemente por salud.

Dejé las noches de fiesta por insomnios de aprendizaje, dejé de vivir historias y comencé a escribirlas, hice a un lado los estereotipos impuestos, dejé de llevar maquillaje en mi bolso: ahora llevó un libro que embellece mi mente. Cambié la copa de vino por sorbos de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla.

No, no me estoy haciendo mayor, llevo en el alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre; llevo en las manos la ternura de una flor que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material.

Llevo en mi rostro la sonrisa, que se escapa traviesa al observar la simplicidad de la naturaleza. Llevo en mis oídos el trinar de las aves alegrando mi andar.

No, no me estoy haciendo mayor. Me estoy volviendo selectiva, apostando mi tiempo a lo intangible, reinventándome a mi misma.

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