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    Categorías: Opinión

Debo de tener cara de tonto

Img. Intereconomía

Vicente Torres

05.11.20

Lo digo porque se me ha invitado a que me una a un grupo que propone las banderillas con velcro. El buenismo es uno de los disfraces de la maldad. El modo de eliminar la crueldad consistiría en que el personal intentara imitar a personajes como este: https://t.co/DNMbKiu7B6?amp=1 pero hace siglos que murió y no se percibe que las multitudes hayan optado por seguir su ejemplo, ni el de otros que también lo merecerían.

Sí que abundan, en cambio, las ratas, que son muy crueles. Alguna tiene chepa, pero las que no tienen también son ratas. Algunas forman reuniones o tertulias, virtuales o presenciales, o combinando ambas, en las que se reafirman en su bajeza, mezquindad, servilismo, indignidad o degradación moral. Alguna de esas ratas se tiene por muy talentosa en el arte de la ironía, pero lo suyo es la vileza, a veces muy calculadamente retorcida, para perpetrar la cual se sirve de la complicidad de otra rata, no chepuda, sino panzuda. En sus enfermizos caletres toma cuerpo la idea de que está muy puesto en razón lo que hacen.

En fin, el mundo de las ratas es muy vasto y abundante. Este es un animal que tiende a ocuparlo todo, contaminándolo, envileciéndolo, ensuciándolo. Trepa por todas partes y se instala en los lugares más insospechados, donde más peligro llevan. Pueden estar en una parroquia vasca. O en dos, o tres, o cuatro, o cinco, o seis… Pueden estar en un convento de monjas, en un obispado, en un club de fútbol o en vaya usted a saber en qué lugar.

Pero siempre haciendo el mal, siempre cerrando todos los resquicios por los que se pueda llegar a tener alguna esperanza en ellas, siempre dejando claro que no han venido al mundo a reconocerle a nadie ninguna cosa que tenga que ver con la bondad o con el mérito.

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