Mujer por casualidad

Rosa Murie. /informaValencia.comImg. Rosa Muriel

Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

04.11.20

Nací mujer y ese es con diferencia, el mejor regalo que me hizo el destino… Nací donde me enseñaron a ser libre y a sentirme orgullosa de mi condición escogiera el camino que escogiera, donde aprendí que tengo que respetarme para ser respetada, donde llenaron mis alas de plumas y me invitaron a volar muy alto pero sin perder nunca de vista el suelo.

Nací mujer y aprendí en el camino a hacerme fuerte, a no considerarme nunca menos que nadie porque yo solo camino detrás de mi sombra cuando el sol me cubre la espalda.  He caminado y tropezado millones de veces, lloro cuando lo necesito y no me siento cobarde por ello, llevo costuras en el alma de cicatrices que de vez en cuando aún sangran, pero que me recuerdan que sin todas esas historias, tal vez estaría en un punto diferente de mi vida.

Nací mujer de los pies a la cabeza y hasta el fondo del alma, de las que pisan fuerte y nunca agachan la cabeza, de las que se dan enteras aunque no te lo merezcas, porque me enseñaron a no dejar nunca las cosas a medias… ternura, pasión y mala ostia a partes iguales, sonrisa sincera, mirada limpia, buena porque creo en las segundas oportunidades y me pierden las causas perdidas, pero no hallarás en mi, ni un solo pelo de tonta, aunque a veces me lo haga y pueda mandar todo a la mierda, porque odio que insulten a mi inteligencia.

Nací mujer de las que “saben” aunque no vean, de las que “sienten” aunque callen, de las que aman con la vida entera, de las que luchan porque siempre merece la pena, de las que quieren, pueden y lo consiguen, de las que te vuelven loco, te desquician y a las que luego, nunca olvidas.

Nací mujer y esa es mi mayor virtud, llena de amor propio, de sueños que puedo construirme sola, de las que se bajan la luna para irse con ella de cañas, de las que besan como nadie y aman como nunca. Mujer por casualidad, por derecho, por convicción, por sentimiento, de las que entran, salen, te sonríen y te desmontan la vida, indomable pero frágil, de las que si te toma la mano, ten por seguro que caminará contigo el resto de tu vida, de las que saltan contigo, te sueña, te inventa y con un solo “te quiero” te reconstruye entero, porque tuve la suerte, de nacer mujer…

 

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