A la Meca

Sean Connery, actor escocés fallecido el pasado sábado a los 90 años. /Img RtveSean Connery, actor escocés fallecido el pasado sábado a los 90 años. /Img Rtve

Francisco Mares / CRÍPTICO

02.11.20

Sean, que así se llamaba el compatriota de Siôn, empezó su brindis de JB como si fuera el sermón de la montaña mágica y para no ser menos que nadie citó a Juan, “discípulo a quien Jesús amaba’’ o “discípulo amado”, como se le denomina en su evangelio, el más dado a la meditación, forjado al parecer por su  comunidad o tribu de seguidores o hooligans: ‘’Sean bienaventurados los que no han visto y han creído”.

Mirando a todos y cada uno hipnóticamente para que no alzaran la vista y sin  dejar un respiro tras la cita de Juan  para que  nadie- y menos el negacionista- abriera la boca, interrumpiendo de esta guisa  a aquel que empezaba a abrir la boca en demasía, Sean se propuso ganar el respeto de los presentes demostrando sus dotes adivinatorias y visionarias en el arte de la parapsicología, e instando a todos a cerrar además de la boca los ojos como en sueños, profirió una profecía para la víspera de la noche de Halloween, ganándose la aprobación al colocar a todo Cristo puesto a mirar en dirección  hacia la Meca primero, y a la del Cine después, de este a oeste.

Consciente el galés de que no era difícil, estando casi todos ya ciegos y escocidos por el alcohol escocés o británico, y viendo luces de alucine, no hubo quien parpadeara salvo Siôn, que mirando hacia el sur hacía tiempo que guiñaba un ojo por ojo de ensueño sin perder de vista, en la tabla redonda donde estaban sentados, la minifalda cada vez más espatarrada de Ian, que al cerrar todos los ojos se abrió de cabo a rabo aunque era almeja al ojillo.

Sean vaticinó en su discurso por los bienaventurados, una serie de atentados en Francia, tres en poco más de un mes y el tercero triple, que efectivamente sucederían simultaneando el juicio por la masacre del  Charlie Hebdó. Charlie Hebdo decidiría publicar el día de inicio del juicio, -que se iba a prolongar del 2-9-20 al 10-11-20- las viñetas que ocasionaron el atentado del 7-1-15. El viernes 25-9-20 fueron heridos a cuchillo un par de periodistas, hombre y mujer en paridad, en las inmediaciones de la redacción del semanario satírico, por un paquistaní de 18 años cumplidos. El viernes 16-10-20, un profesor fue decapitado, habiendo sido ya amenazado por mostrar las caricaturas del profeta en la clase de Educación Moral y Cívica, disertando sobre la libertad de expresión. El atentado fue en las inmediaciones del colegio,  por parte de otro dieciochoañero de origen checheno nacido en Moscú. El jueves 29-10-20, previo a Halloween y tras publicar Charlie Hebdó otras nuevas caricaturas con pompis mirando a Cuenca, dos beatas rezando y un sacristán no oficiando de galván de los galvanes,  fueron decapitados una y degollados los otros dos en la iglesia neogótica de Notre Dame de Niza al grito de “Alá es grande”, por un tunecino de 21 años que que no paró de gritarlo ni al ser atendido en el hospital tras ser  tiroteado. Los dos que fueron degollados y no decapitados, como el profesor cuya cabeza se sirvió en bandeja de bautista, murieron al fallar la profundidad de las heridas en la garganta, no llegando a la decapitación en una escena dantesca de guillotina al estilo de la revolución que instauró la República y que sería tildada de islamofascismo por el alcalde de Niza. El primer y anterior atentado de Niza fue en la festividad del 14-7-16, cuando un camión  conducido por otro tunecino, este de 31 años, atropelló a más de 80 fiesteros en el Paseo de los Ingleses.

La policía francesa ante el camión que causó uno de los atentado de Niza en 2016. /Img. archivo iV.com

La policía francesa ante el camión que causó uno de los atentado de Niza en 2016. /Img. archivo twitter

No sorprendió en exceso Sean con estas premoniciones, cuya lógica se veía venir sobre todo si el periodismo de Charlie Hebdó entraba en el juego de la venganza con ilustraciones innecesarias e irresponsables, además de no demasiado inteligentes ni sobradas en calidad,  y fue entonces cuando para captar el cautiverio de los yacentes se dispuso por consiguiente,  a proferir una revelación como colofón a la matanza de la Costa Azul. Tampoco era muy aventurado pronosticar la muerte de un nonagenario acabado de cumplir los 90 como Sean Connery, actor escocés, partidario del partido nacionalista escocés y que en el manifiesto ‘En pocas palabras’ por el referéndum del 18-9-14 por la  independencia de Escocia llegó a decir que: ‘‘A medida que se acerca el 18-9, las historias de miedo van reventando y se divisa una nueva sensación de oportunidad  y futuro. Escocia tiene la oportunidad de hacer un cambio (…) Me parece que la descentralización ha alentado una nueva expresión de los valores culturales, el fomento de un nuevo orgullo (…) desde la lengua gaélica a la arquitectura de vanguardia (…) Creo que Escocia puede ir más allá e irá (…) estoy especialmente emocionado por las posibilidades que un voto afirmativo ofrece a la industria cinematográfica escocesa, con nuevas inversiones y la promoción internacional de Escocia como lugar emblemático (…) como escocés y como persona que toda la vida ha sentido amor tanto por Escocia como  por las artes, creo que la oportunidad de la independencia es demasiado buena para dejarla pasar. En pocas palabras, no hay nada más creativo que crear una nación”.

Sean Connery fue nombrado en el año 2000 “caballero” por Isabel II, acudiendo al acto con la falda escocesa Kilt después que en 1989, con casi 60 años (nació el 25-8-30), fue declarado hombre más sexy por la revista People Magazine.

El escocés Ian, que había cerrado los ojos y abierto la minifalda, ambos por completo, reabrió los de arriba  como homoplatos y cerró el de abajo sin derecho de admisión, en una cruzada de piernas al escuchar la voz de Sean anunciando que la fecha de la muerte de Sean Connery iba a ser la madrugada del 31 de octubre. Ese mismo día ( 31- 10-93) murió 27 años antes Fellini y, por una sobredosis explosiva previa a la noche de los muertos vivientes, el  camarada de reparto de Sean Connery en Indiana Jones y la Última Cruzada (1989), River Jude Bottom, más conocido como River Phoenix desde que  su familia cambió de nombre para resurgir de las cenizas, huyendo de una secta  desde Venezuela como fugitivos en un barco de carga  para regresar a EEUU donde desembocaron en los tentáculos y redes de la Meca del Cine.

print

Se el primero en comentar on "A la Meca"

Deja tu comentario

No se publicará tu email


*