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DEPORTES

Rafa Nadal, ante su decimotercer Roland Garros y su título 20 de Grand Slam

El campeón español se enfrenta a Novak Djokovic en la final más grande del tenis sobre tierra batida y en condiciones climáticas desfavorables para el de Manacor

Domingo, 11.10.20

A. Casañ.-  Disney-París está semivacío. Hace frío en la capital de Francia, con episodios de lluvia y mucha humedad. Pero este domingo es un día grande para los aficionados al tenis y al deporte en general. En liza, entre dos gigantes de la especialidad, una final que es comparable a un campeonato del mundo.

Es un día grande, como la envergadura de sus protagonistas. Hoy (15.00 h./Eurosport, DMAX), el asalto a la gloria tiene un sabor especial. Es un Roland Garros con valor añadido, por diferente y la historia adherida al clásico más repetido y peleado. Una cita eléctrica, soberbia y esperada por el planeta tenis, por todo lo que uno y otro representan para esta rivalidad que hoy cumple 56 partidos.

El número uno mundial, el serbio Djokovic, domina por 29-26 las estadísticas, pero el pulso se traslada al territorio del manacorí. Invicto en doce finales, la conquista de un decimotercer Roland Garros conllevaría sumar un vigésimo título de Grand Slam e igualar el récord de Roger Federer. Como dicen aquellos, todo empezó en 2005, cuando un Rafa de 19 años inauguró su espectacular trayectoria.

Durante estos 55 partidos, de estos quince años de encuentros, igualados en edad (33 años el serbio, 34 el español), la hegemonía ha ido cambiando de tendencia. Si en esos primeros choques era Nadal quien apenas sentía presión en tierra batida, el de Belgrado se hizo firme en pista dura, en una dualidad que se mantendría hasta 2010, con Rafa venciendo en el US Open sobre el serbio.

Nuestro campeón es el rey en la tierra batida. Y jugará por sumar su triunfo 100 en la “catedral” parisina. Su balance con el serbio está de su lado gracias al 17-7 en arcilla. Desde 2013, cuando el balear consiguió su última victoria en cancha dura sobre Djokovic, el balance es de 14-4 para “Nole”. Hasta se dice que la organización ha pedido a Wilson que las bolas “no sean de las que favorecen a Nadal”. Deben estar cansados de los mordiscos de Rafa a su prestigioso trofeo.

Sin embargo, Nadal ha sabido adaptarse a esas bolas demasiado duras, con poca altura en el bote, al frío, al techo de la pista y a las circunstancias de esta edición. Con cuatro partidos excelentes, sin dudas ni fisuras ante Egor Gerasimov, McDonald, Travaglia y Korda; aumentando el nivel ante Sinner, y superándolo ante Schwartzman.

«Estoy totalmente seguro de que Nadal no tiene posibilidades. Las condiciones de la pista benefician mucho a Novak. Sé que me la juego mucho diciendo esto, pero Djokovic es el principal favorito. Su cuerpo y mente están en perfectas condiciones», auguraba ayer Goran Ivanisevic, técnico del serbio, estrategia dialéctica en marcha. Djokovic ha superado a Ymer, Berankis, Galán y Khachanov, sufrir ante Pablo Carreño y sudar de lo lindo contra Stefanos Tsitsipas, después de tener bola de partido y obligado a jugar cinco sets.

“De los grandes favoritos pensábamos que a Djokovic las condiciones eran a quien más beneficiaba a priori. Estamos hablando del número 1, un jugador muy completo en todas las superficies y que deja pocos huecos. Va a ser un partido duro, se respetan muchísimo, pero tenemos un jugador en el que podemos confiar y que seguro va a hacer un gran partido”, explicó Carlos Moyà, entrenador del balear.

Rafa ha ganado en todas las circunstancias, con altura, al nivel de mar, con bolas ligeras, pesadas. Ha llegado a este partido sin perder un set. Va a ser un partido duro, agresivo, al límite. Es un Nadal-Djokovic, en París. Llevan 55 capítulos midiéndose, estudiándose, preparándose para esta gran final.

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