La plantilla tiene la palabra

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Antonio Silvestre

06.10.20

Bueno pues se acabó lo que se daba y Peter Lim no ha movido ficha para reforzar la plantilla 20-21. Es curioso porque apenas han habido fichajes y/o cesiones en la mayoría de clubes de LaLiga y mientras en algunos casos esta circunstancia es “una lógica cuestión de ahorro”, en el Valencia es que el propietario es un tal y un cual. Y encima, ahora está el tema de Javi Gracia, que según los acosadores mediáticos del club, estaría pensando en presentar la dimisión.

A ver, por partes. Lim tiene la mejor coartada que puede esgrimir para no desembolsar ni un euro. En la situación actual de pandemia, los ingresos han disminuido más de un 50% y tenemos una deuda gigantesca, más la presión para acabar el nuevo estadio. Más que coartada es una triste realidad que muchos se niegan a admitir. Hasta ahí, estoy de acuerdo con el empresario asiático.

Claro que, cuando en 2014 Aurelio Martínez, por entonces presidente de la Fundación Valencia CF y por tanto único responsable junto al resto de patronos de la venta a Meriton Holdings, –cuando tenían la posibilidad de mejor solución en presentar concurso de acreedores–, leyó las 14 condiciones “sine qua nom” por las que Lim se veía “obligado” a cumplir para acceder a la mayoría accionarial, en una de ellas quedaba claro “el potenciar el equipo deportivamente” para situarlo entre los mejores de España e incluso de Europa. Peter Lim se lo ha pasado por el forro, aunque excusas no le falten.

Muchos, jóvenes y algún talludito ya por entonces, se lo creyeron, sobre todo por el clima de “salvación in extremis” que generaron el propio Martínez y el presidente Salvo. El primero escenificó un papel teatral de credibilidad que se vio reforzado poco después, con las llegadas de Rodrigo, André Gomes y Cancelo, y esa primera temporada exitosa de Nuno Espíritu Santo. Pero Lim mantuvo en todo momento que, tal y como quería hacer Amadeo Salvo, su intención era reforzar la Academia y fabricar talento para luego exportarlo.

Entre su desconocimiento del club en el que invertía y las exigencias de afición y prensa, últimamente tan agresivas como el comportamiento de sus propios ejecutivos en la entidad, el singapurés no ha cumplido con ese punto de las condiciones que “vendió” Martínez. Y con más aciertos que errores, el Valencia ha firmado una trayectoria en seis temporadas muy mediocre para los que se tragaron el argumento del actual presidente portuario. ¿Qué garantías se establecieron para este caso? Ninguna.

Ahora estamos ante un escenario nuevo, con una plantilla equilibrada entre experiencia y noveles, y un entrenador que se ha ganado la confianza de la grada y los plumillas. A simple vista, sin la capacidad de poder aspirar a poco más que la permanencia, pero ojo que esto es fútbol, con un grupo de ocho internacionales y futbolistas de mucha proyección (porque si no, no estarían en el club) y con algo que la temporada pasada no hubo, que es el hambre. Ahora ellos tienen la palabra en una temporada de transición, demostrando que están por encima de todo, de quién les paga y de los acosadores que los menosprecian, con la posibilidad de consolidar su futuro deportivo y alcanzar el reconocimiento de una afición que siempre, siempre estará a su lado.

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