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El Arzobispo administra la Confirmación a 58 alumnas del colegio Guadalaviar de Valencia

Sacramento de La Confirmación en el Colegio Guadalaviar en Valencia - AVAN
Sacramento de La Confirmación en el Colegio Guadalaviar en Valencia - AVAN

El pasado jueves, en la parroquia de San Josemaría Escrivá de Valencia

27.09.20

AVAN.-   El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, administró el pasado jueves el sacramento de la Confirmación a un grupo de 58 alumnas estudiantes del colegio Guadalaviar de Valencia.

La ceremonia fue celebrada en la parroquia de San Josemaría Escrivá de Valencia y contó con la participación de familiares y amigos de las confirmandas, con todas las medidas sanitarias por la Covid-19.

Las alumnas, que cursan 1º de Bachillerato, tienen edades que oscilan entre 16 y 17 años y llevan preparándose con una catequesis específica para la Confirmación durante los dos últimos cursos además de contar con el plan de formación del colegio que incluye, junto con la formación doctrinal necesaria, la posibilidad de realizar ejercicios espirituales y la colaboración en el voluntariado y la acción social.

En los últimos años las alumnas han visitado regularmente el Cottolengo del Padre Alegre en Valencia y han participado en varios programas de voluntariado en el barrio de Nazaret así como en varias campañas de recogida de alimentos.

La Confirmación

El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana. La misma palabra, Confirmación que significa afirmar o consolidar, nos dice mucho.

En este sacramento se fortalece y se completa la obra del Bautismo. Por este sacramento, el bautizado se fortalece con el don del Espíritu Santo. Se logra un arraigo más profundo a la filiación divina, se une más íntimamente con la Iglesia, fortaleciéndose para ser testigo de Jesucristo, de palabra y obra. Por él es capaz de defender su fe y de transmitirla. A partir de la Confirmación nos convertimos en cristianos maduros y podremos llevar una vida cristiana más perfecta, más activa. Es el sacramento de la madurez cristiana y que nos hace capaces de ser testigos de Cristo.

El Concilio de Trento declaró que la Confirmación era un sacramento instituido por Cristo, ya que los protestantes lo rechazaron porque – según ellos – no aparecía el momento preciso de su institución. Sabemos que fue instituido por Cristo, porque sólo Dios puede unir la gracia a un signo externo.

Además encontramos en el Antiguo Testamento, numerosas referencias por parte de los profetas, de la acción del Espíritu en la época mesiánica y el propio anuncio de Cristo de una venida del Espíritu Santo para completar su obra. Estos anuncios nos indican un sacramento distinto al Bautismo.

El Nuevo Testamento nos narra como los apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, iban imponiendo las manos, comunicando el Don del Espíritu Santo, destinado a complementar la gracia del Bautismo. “Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran al Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían al Espíritu Santo”. (Hech. 8, 15-17;19, 5-6).

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