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Opinión

La herida

María Rosa Muriel: Los peligros del camino
Img. Rosa Muriel.

Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

17-09-2020

Cuando alguien te hace daño es como si te mordiera una serpiente. Las hay que tienen la boca grande y hacen heridas inmensas. Una vez que te ha dejado de morder, curar una mordedura así puede ser largo y difícil; pero cualquier herida se cierra finalmente.

Pero el problema es mucho peor si la serpiente es venenosa y, que aunque se ha ido, te deja un veneno dentro que impide que la herida se cierre. El veneno puede estar actuando durante muchos años y, por eso, la herida no se cierra, el dolor no cesa durante todo ese tiempo y tu vida pierde alegría, fuerza y energía.

Indudablemente tendrás que procurar que la serpiente no te vuelva a morder; pero para eso no tendrás que matarla, basta con evitarla o aprender a defenderte de ella, o asegurarte de que lo que ha ocurrido haya sido una acción excepcional que no se volverá a repetir.

Te libras rápidamente de la primera serpiente.  Pero la serpiente venenosa puede ser terrible, porque no tiene piedad. Así que cuidado, mucho cuidado.

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