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Opinión

El papelón de la fiscalía

Marlaska y María Dolores Delgado, archivo informaValencia.com

Vicente Torres

15-09-2020

El hecho de que el Fiscal General del Estado no sea independiente lastra todo el devenir democrático. Hasta el momento, todos los Fiscales Generales habían intentado disimular y hacer que pareciera que su actuación no obedecía a motivos partidistas. Pusieron empeño en esto, aunque lógicamente no es suficiente.

Con Sánchez todos estos intentos han pasado a mejor vida. Más cara dura y más desparpajo que él no tiene nadie. Presume de demócrata, pero su único gesto democrático ha sido cambiar unos huesos de sitio, con lo cual el titular de los huesos le ha ganado la partida al socialismo. Esa es la paradoja de este imbécil.

En su partido, el PSOE, ha eliminado toda posibilidad de discrepancia interna, y esta es su aportación a la democracia: eliminarla, imponer el mando único y la obligación para los socialistas de hacerle la pelota. Otro de sus pasos en contra de la democracia fue el nombramiento de la Fiscal General del Estado. ¡Qué vergüenza! Y los socialistas aguantan, aunque el asunto no tenga explicación.

Aunque el gobierno dice que no se podía saber, y no solo el gobierno, se sabe que el virus chino está en España desde enero. Y si en ese momento se hubiera informado a los ciudadanos y se hubieran tomado las medidas que cabía tomar entonces, con lo que se sabía en aquel momento del virus, que ya era bastante, habría muerto mucha menos gente y desde luego que no habría hecho falta parar el país y hundir la economía. Todo consistía en establecer las medidas necesarias para que no se produjeran tantos contagios de golpe, para no colapsar los hospitales y poder atender adecuadamente a quienes contrajeran la enfermedad. Lo procedente hubiera sido proteger al personal sanitario, a los trabajadores de las residencias y a los ancianos que había en ellas.

No se hizo nada de lo que se debía hacer y la Fiscalía debería perseguir esa conducta irresponsable. La Fiscalía defiende al gobierno, no a los ciudadanos que le pagan el sueldo.

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