Cayetana

Cayetana Álvarez de Toledo en la bancada del PP en el Congreso/informaValencia.comCayetana Álvarez de Toledo en la bancada del PP en el Congreso/PP

Francisco Mares

18-08-2020

Un año y poco más ha durado Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP, una de las mejores oradoras críticas y lúcidas de la política española si bien no tenía mucho que superar.

En su comparecencia, cariacontecida y con un sintomático conjunto en blanco y negro, formado por unos estilosos pantalón y blusa respectivamente, Cayetana se ha descrito en palabras de Casado, como alguien que va por libre, como un verso suelto.

En su despedida como portavoz ha seguido siendo crítica con los gigantes pero esta vez como marquesa frente a sus barones. Su discurso ha sido un reconocimiento a la Crítica que suscribimos. Ha dicho que la discrepancia no es deslealtad y el pensamiento propio no es ataque a la autoridad ni la libertad es indisciplina. Se ha definido como heterodoxa. Ha reivindicado que lealtad y criterio propio son compatibles a su elección y que la política tiene que ir de la mano del pensamiento crítico y no ser camarilla o secta. Ello, ha continuado diciendo, abunda en la degradación de la política y se ha referido a lo que bien podrían llamarse actantes como personas que repiten consignas de manuales cuya visión no refleja la realidad porque no cree que existan los colectivos homogéneos.

Ha reiterado que frente a la uniformidad se debe trabajar con criterio propio, porque la voz propia y su idiosincrasia es compatible con lo común y no se debe considerar una amenaza a la cohesión interna. De lo contrario, ha proseguido, lo que hay es la negación de la libertad y diversidad interior.

La destitución ha venido cuando se acerca una etapa de posibles pactos con el gobierno. Cayetana no es partidaria del pacto con el Psoe por el reparto de cargos en la justicia.

El País se ha apresurado a titular “Las perlas de Cayetana Álvarez de Toledo: la Messi del PP”. Se ha publicado antes de producirse la comparecencia como repaso a las críticas más sonadas, como preámbulo de la destitución y de las que vendrían después en la comparecencia. El País ha trazado un hat-trick de relaciones entre las joyas de su nobleza por los ovarios que ha tenido y su implementación en el fútbol por ser un crack argentino y español en una noticia de política. Tuvo tiempo Cayetana de leerlo aunque ya era previsible que al hilo de sus disquisiciones diera una vuelta de tuerca más, no exenta de propiedad en la profundidad como con la uniformidad, para renegar del lenguaje futbolístico en lo que tiene de bandos de ganadores y perdedores. La política está contaminada de lenguaje deportivo, ha dicho, y ha atribuido su cese a la entrevista en El País porque Casado cree que perdió autoridad por otras perlas que dijo como las que el diario se ha apresurado a echar otra vez como leña al fuego.

No ha sido la única noticia del día porque hubo programa doble y triple de salidas al confirmar la Casa Real el paradero del rey emérito en Abu Dhaby desde el 3 de agosto. Por la noche se ha confirmado otra destitución, como la de Setién como entrenador del FCB.

La vez que la portavoz del PP perdió su sentido de la crítica fue al llamar hijo de terrorista al padre de Iglesias. Aunque el pique venía de otra sesión y en la misma que se produjo cayó en la trampa de quien como Iglesias, no necesitaría tampoco caer tan bajo en el argumentario. Iglesias se refirió a ella como la marquesa, con un trasfondo y tono en el que se refería a ser como hija casi de terrorista. Lo peor sin embargo no fue caer en lo personal sino que con tiempo de analizarlo y ante la demanda de Iglesias, Cayetana siguió en sus trece reafirmando la barbaridad. Fue de las pocas veces que vimos a Cayetana fuera de sus casillas y quizás la que le ha podido pasar factura al empezar su deriva, al entrar también al trapo de El País.

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