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Cultura MÚSICA

Elvis, 43 años de la muerte del rey del rock

Elvis murió a los 42 años, cuando todavía tenía una espléndida carrera por delante./Rtve
Elvis murió a los 42 años, cuando todavía tenía una espléndida carrera por delante./Rtve

Todo sucedió en Greceland, su casa de Memphis, aquella triste noche del 16 de agosto de 1977

Domingo, 16 de agosto de 2020

Ana Miralles.-  Había estado pasando la noche con unos amigos, tocando el piano y cantando, de buen humos porque al día siguiente llegaba su hija Lisa Marie. Sin embargo, Elvis se encontraba muy afectado por la trágica muerte de su nieto, Benjamin Keough, que guardaba un gran parecido con el cantante. El joven decidió suicidarse a los 27 años en su casa. Tenía un problema con el alcohol y las drogas, pero nada hacia presagiar que ese terminaría siendo su destino.

Alguna teoría sostiene que Presley, al que oficialmente le dio un infarto de miocardio el 16 de agosto de 1977, asegura que nunca murió, sino que fingió este hecho para proteger su vida. El artista habría organizado todo para desaparecer de la vida pública y refugiarse en algún lugar desconocido. Según Michael Cole, primer periodista que vio el cuerpo sin vida de la leyenda del rock, cuando llegó a la casa de Graceland, “el ataúd estaba apoyado sobre caballetes. Detrás estaban algunos integrantes de la familia Presley, su exesposa Priscilla, su hija Lisa Marie y su padre Vernon. Elvis no se veía muy bien. Lo más sorprendente fue el tamaño de su rostro. Tenía la forma de una sandía muy grande y pálida. Supuse que era por las drogas. Llevaba un traje negro, una camisa blanca y una elaborada corbata blanca”.

Cole, que posteriormente lo dejó todo reflejado en un articulo lleno de dudas, explicó que había mucha gente que no creyó que estuviese muerto, lo que alimentó más el mito. Por si fuera poco aseguró que no podía confirmar que el cuerpo que vio aquel fatídico día fuese el de la leyenda del rock pues no lo había visto en otra ocasión.

Sobre las 8 de la mañana de aquel 16 de agosto, sus amigos se retiraron y Elvis junto a Ginger Alden, su novia de entonces, se metieron cada uno en su habitación porque no dormían juntos. Sobre las dos de la tarde, Ginger descubría el cuerpo en el cuarto de baño, desnudo y en extraña posición. LLamó a una ambulancia pero el Rey llevaba ya tres horas muerto porque se le había parado el corazón.

Presley tomaba un montón de pastillas porque era un obsesionado en mejorar su salud. Entre otras, para mantener la tensión arterial a raya. Pero lo que le tenía preocupado era perder peso, algo que no conseguía con un fármaco que también ingería. De hecho solo podía utilizar uno de los dos trajes para actuar porque el otro no le venía. Además odiaba el olor de su cuerpo por tanto como sudaba.

En los últimos meses de vida había perdido la pasión por grabar. Tanto fue así que RCA, su compañía le construyó un estudio de grabación en el Jungleroom de Graceland. Pero a pesar de la importante inversión realizada, Elvis apenas quería grabar nuevas canciones. La última vez que le pudieron grabar una canción fue en diciembre de 1976, en el estudio de su casa. La canción, Hell have to go, que interpretaría el mismísimo Elton John en los sesenta, mucho antes de que la interpretara el propio Elvis.

Su vida, sus éxitos

Elvis Presley (Tupelo, Estados Unidos, 1935 – Memphis, id., 1977), nacido en el seno de una familia modesta, se vio obligado a trabajar desde muy temprana edad. A los once años, y ante su insistencia, sus padres le regalaron su primera guitarra.

En 1948, su familia se trasladó a Memphis, uno de los centros de la actividad musical del país. Cuando Elvis contaba apenas diecinueve años, el productor Sam Phillips, propietario de Sun Records, decidió editarle un single que contenía los temas That’s all right y Blue Moon of Kentucky. Este primer intento le abrió las puertas de un programa radiofónico de música country, Louisiana Hayride, con un abanico de emisión que comprendía trece estados.

En 1955, con su popularidad en aumento, Elvis fichó por la discográfica RCA. El de 1956 fue un año clave para la trayectoria de Elvis, gracias al tema Heartbreak Hotel, del cual vendió trescientos mil ejemplares en tres semanas y acabó siendo el primero de sus discos de oro. También editó su primer elepé, titulado Elvis Presley, que alcanzó el millón de copias vendidas, y se comprometió por siete años con los estudios cinematográficos Paramount, ávidos de contratar a un ídolo juvenil emergente que ya por aquel entonces provocaba ataques de histeria entre las asistentes a sus conciertos.

Sus apariciones televisivas empezaron a ser habituales, y las cantidades ingresadas por éstas alcanzaron cifras récord en la historia del medio. Paralelamente a su imparable ascenso a la fama mundial, algunos sectores conservadores de la sociedad estadounidense se opusieron con tesón tanto al personaje como a su música, que tildaban de pervertida e inmoral, en particular a raíz de su celebérrimo movimiento de cadera, cuyo impacto fue tan inmediato que el cantante recibió el apodo de Elvis Pelvis.

Como culminación del meteórico año de 1956, el 16 de noviembre se estrenó en Nueva York con gran éxito Love me tender, el primer film que protagonizó Elvis Presley, y el Wall Street Journal le dedicó un artículo en el que destacó los 22 millones de dólares que el merchandising asociado a su imagen llevaba recaudados hasta aquel momento.

En marzo de 1957 adquirió la mansión de Graceland, en la ciudad de Memphis, que se convertiría con el tiempo en lugar de peregrinaje para sus incontables admiradores. En 1958, en el cenit de su carrera, fue llamado a filas por el ejército y destinado a Berlín Occidental, donde conoció a Priscilla Ann Beaulieu, con quien contraería matrimonio nueve años después.

Elvis Presley se licenció en marzo de 1960 e inmediatamente reanudó su actividad artística, para encadenar una larga serie de números uno en las listas estadounidenses con títulos como It’s now or never o Are you lonesome tonight? y protagonizar no menos de diez películas, entre las que cabe citar Chicas, chicas, chicas (Girls, girls, girls, 1962) y Viva Las Vegas (1964).

En la segunda mitad de la década comenzó la llamada «Invasión británica», protagonizada por grupos como The Beatles y los Rolling Stones; ello conllevó cierta erosión en la popularidad del cantante, agravada por una aparente crisis artística que se prolongó hasta 1968, cuando se le ofreció protagonizar un especial televisivo que se convirtió en uno de los mayores éxitos de la historia de la pequeña pantalla.

Los primeros años de la década de 1970, sin embargo, supusieron para Presley un nuevo bache creativo, agravado por su adicción a las drogas y la reclusión en su mundo de fantasía particular en que se convirtió su mansión de Graceland. En 1973 se divorció de Priscilla Beaulieu y su imagen adquirió el tono claramente excesivo que caracterizó sus últimas apariciones: exagerado tupé, sobrepeso y trajes de cuero blanco con pedrería.

Tras caer inconsciente en varias ocasiones en el escenario, falleció oficialmente de un ataque al corazón, sin duda consecuencia de sus excesos. A pesar de su acelerado declive, Elvis Presley se ha convertido en un icono del siglo XX y en una de las figuras más relevantes de la historia de la música popular, como atestiguan sus más de cien discos de oro, platino y multiplatino.

https://youtu.be/pXhKWWCCdk8

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