Colau, o la indigencia moral

Vicente Torres

11-08-2020

Azúa la llamó pescadera. Como si no las hubiera que tienen talento. Como si no las hubiera que tienen dignidad. ¡Claro que las hay! No sabrán tanto como él, pero eso no significa que no tengan talento natural, que no tengan vergüenza, que no tengan ganas de ser útiles a la sociedad. Azúa ofendió a las pescaderas. Y de paso a los pescaderos, que los conozco que son maestros en lo suyo y poco aficionados a dar gato por liebre.

Colau encontró a unas cuantas de su estilo, o que no se atrevieron a decirle que no, y se fotografió con ellas. A descaro no la gana nadie. Y a insolidaria, menos. Esa foto fue publicada por los medios y, por tanto, está en las hemerotecas. El día de mañana ellas tendrán vergüenza de estar en esa foto. Si esa mujer, Colau, tuviera caridad habría pensado en el detalle y en lugar de comprometerlas habría retado a Azúa a ver quién de los dos sabe más, cual es mejor persona y se preocupa más por la calidad de vida de los barceloneses.

¡Ah!, pero ella tiró de demagogia, como suelen hacer todos los innombrables de su cuerda, Montero, Iglesias, Echenique, Pisarello, Caram, Monedero, etc. Todos ellos con su mismo objetivo: destruir los logros de miles de años que concluyeron en la civilización para volver a los tiempos de los monos. Lo notó Baroja: «el hombre, un milímetro por encima del mono, cuando no un centímetro por debajo del cerdo». Debía de pensar en Sabino Arana, pero lo dicho sirve para otros.

Como no podía ser de otro modo, Colau, un día tras otro, da muestras de narcisismo:

No cabe duda de que a los habitantes de Barcelona les parece injusto que su ciudad alcanzara tanto prestigio internacional y hacen lo posible para que las cosas no sean así. De ahí que voten a Colau.

print

Se el primero en comentar on "Colau, o la indigencia moral"

Deja tu comentario

No se publicará tu email


*