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Opinión

Se agranda la figura de Suárez

Adolfo Suárez, abogado español, presidente del Gobierno de España entre 1976 y 1981, artífice de la Transición a la democracia en España- informaValencia.com
Adolfo Suárez, abogado español, presidente del Gobierno de España entre 1976 y 1981, artífice de la Transición a la democracia en España- informaValencia.com

Vicente Torres

06-08-2020

Cuando algunos de los muchos que habían sido injustos con él fueron a darse cuenta de eso ya era tarde, porque el héroe de la Transición ya no podía enterarse de nada, porque su memoria había desaparecido.

Habrá tenido que comprender Juan Carlos I que nadie lo defendió mejor y cuidó tanto de su dignidad como Adolfo Suárez, porque al defender la dignidad del Rey preservaba la de España. El primer presidente de la democracia no habría consentido que unos tipos envilecidos hasta el paroxismo acudieran a una recepción oficial en la Zarzuela vestidos de mamarrachos.

Quienes le negaron el pan y la sal, cuando a España le convenía que lo apoyaran, estarán viendo ahora la porquería en que se ha convertido el PSOE que refundaron. Tan engreídos como estaban y tan fatuos como se mostraban. Los resultados de su obra están a la vista.

Aquellos integrantes del IBEX que participaron en la voladura desde de UCD, fomentando las traiciones, se sintieron satisfechos de su poder y de su astucia, en lugar de preguntarse si no habrían propiciado una catástrofe. Desde luego que sentirse satisfechos por haber propiciado una traición… Repitieron la jugada posteriormente con UPyD, junto con otros que consumada la traición se las dan de puros y nobles. De puros con vitola será, y nobles como el conde de Godó.

No demuestran mucha nobleza en la situación que vivimos ahora los señores del IBEX, dueños de casi todo en España. Se las dan de muy listos y preparados, pero el estallido de la burbuja inmobiliaria los pilló a todos desprevenidos. Se salvaron aquellos cuyos sectores no estaban implicados. Ahora no hacen nada por el bien de España, que sería el bien suyo.

Si ahora, en lugar de un presidente infantiloide, enamorado de los espejos, tuviéramos un hombre de verdad, como Adolfo Suárez, en la presidencia de la nación, también le volverían la espalda, por no compartir sus valores.

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