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Opinión

Lo de Carrero Blanco

Casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en el que vivían unas cuarenta familias. 250 kilos de amonal. Los terroristas mataron a once personas –tres eran agentes del instituto armado–, cinco de ellas niñas de entre 3 y 14 años, e hirieron de diferente gravedad a más de setenta: Fue el 11 de diciembre de 1987/informaValencia.com

Vicente Torres

03-08-2020

No es cierto que la banda terrorista ETA se fundara para combatir a Franco. La idea tuvo que surgir de alguna mente brillante y diabólica, quizá la de Arzalluz, y sus fines no pudieron ser los citados sino otros, genuinamente macabros, con el fin de conseguir los designios del orate Arana.

De todos modos, por muy brillante que fuera el fundador de la banda, si el PSOE no se hubiera empeñado en dar ventajas a los nacionalistas en la Transición, ETA habría durado muy poco.

ETA nunca ha representado a nadie más que a los más cobardes y traidores de los españoles. No tenía ninguna legitimidad para decidir quién debía vivir y quién no. Tampoco podía luchar en favor de nadie, sino en contra de todos. Cabe añadir que a los jefes de la banda, en el caso de que fueran varios, las vidas de los demás nunca les han importado nada. Ni siquiera las de sus cobardes asesinos.

Los hay que celebran el asesinato de Carrero Blanco, en el que también perdieron la vida otras personas. Esos también serían capaces de alegrarse, aunque no se atrevan a decirlo públicamente, del Holocausto, o el de Joseba Pagazaurtundúa. Resulta muy fácil encontrar excusas o coartadas.

Los magistrados Pascual Sala, Eugenio Gay, Elisa Pérez Vera, Pablo Pérez Tremps, Luis Ortega y Adela Asúa, decidieron que Bildu es un partido constitucional, y no sabemos si transcurrido el tiempo han vuelto la vista atrás y se han dado cuenta de que todavía no ha hecho nada en beneficio de los españoles, sino que ha aprovechado su presencia en las instituciones para hacer todo el mal que ha podido. Añado el tuit que sigue, para vergüenza de esos magistrados:

Aquellos socialistas de la Transición abrieron las puertas de la política española a quienes querían el mal para España. Los socialistas de hoy han un paso más, han bajado otro escalón. Lo de la superioridad moral, definitivamente, da risa.

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