Parchis
Opinión

El turismo que no vendrá

Sánchez y su objeto favorito/Img. Diego Armario-bolg

Vicente Torres

26-07-2020

Tenemos un gobierno que en lugar de intentar hacer bien las cosas se esmera en convencernos de que está haciendo bien las cosas, pero sin hacer nada. La prueba está en el virus chino. Sabe desde enero que lo tenemos entre nosotros, aunque niega este extremo y no reconoce haber tenido noticia de él hasta marzo, pero estamos a finales de julio y no tiene más plan para combatirlo que el de echar la culpa a los ciudadanos.

Pensaba este gobierno que la mala uva de Calvo, que no obstante ríe contenta cuando le habla el jefe, y las estupideces de Montero, que se las traga gordas, porque quienes la interpelan en el Congreso abusan de su ignorancia, serían suficientes para espantar al virus, pero a quienes espantan es a los turistas.

Los gobernantes de otros países no se fían del gobierno de España. Ya se han dado cuenta de que la misión que tienen encomendada los ministros españoles es la de aplaudir y mientras están entretenidos en esta tarea, en la que, además, deben pasar mucho tiempo entrenando, el virus campa a sus anchas. Y las cuentas van a su aire, desmadradas. No se fían de la capacidad del gobierno de España para combatir el virus, ni para cuadrar las cuentas. De momento, con la drástica disminución del número de turistas, todo se pone más difícil.

José Ignacio Torreblanca le ha dicho a Sánchez que lo de los aplausos estuvo muy mal, porque los gobiernos europeos habrán tomado nota y le pasarán factura. Supongamos que Sánchez lo ha leído y que se le presenta de nuevo la misma tesitura. Todo el mundo sabe que repetiría el numerito, porque para eso están los ministros. Se le ha recordado lo de hace cinco años: «rescue en inglés significa rescate», pero a él le da lo mismo lo de hace cuatro o cinco años que lo de ayer. Lo único que le importa es que le sostengan bien el espejo.

print

Agregar comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario