Mi cómplice, mi confesor

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Rosa Muriel / ASÍ ES LA VIDA

23-07-2020

El mar es de los lugares más fascinantes y en los que mejor me siento. ¿Será que en las aguas en las que nadé durante nueve meses en el vientre de mi madre eran como un mar ? De hecho, yo nací en el Mediterráneo, como dice Serrat, aguas cálidas, con un azul espectacular, esa brisa inconfundible que cada vez que me acerco a él y me acaricia el rostro me hace volar a lo más alto.

Mi mar y yo tenemos secretos. Al anochecer me acerco a él, es nuestra cita, siempre cuando no hay nadie, así no nos escuchan. El sabe entenderme. Cuántas lágrimas, alegrías y secretos se han llevado sus olas. Lágrimas de dolor, alegrías de mi corazón y secretos que sólo me gusta compartirlos con él.
Es fascinante mojarte en él cuando cae la noche, porque no está el señor sol calentando y sólo estamos él y yo.

No puedo faltar a su cita, aún en invierno, cuando me calzo mis botas de goma y voy a su encuentro, me da paz y serenidad, y es cuando allí aclaro mis ideas, preocupaciones y desvelos. He vivido el amor en él, un amor de mar, como las olas y lleno de nostalgia, que ni siquiera sé si volverá.

Al igual que siempre he estado contigo, desde mi infancia, adolescencia y madurez, deseo estar contigo en mi final. Majestuoso mar. Porqué yo… Yo nací en el Mediterráneo.

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